Suplementos
Ciudad Bolívar, llena de historia, junto al Río Orinoco
Antiguas casonas guardan datos del pasado en este bello lugar
GUADALAJARA, JALISCO (20/MAY/2012).- Aquí, en esta pared de la catedral, fusilaron al General Manuel Piar, vigoroso defensor de la libertad de la “Gran Colombia” (Bolivia, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela), nos decía la muchachita que nos guiaba por la añosa y bonita Ciudad Bolívar, que soñolienta y tranquila parece reposar a orillas del caudaloso Orinoco.
“Y… ¿quién fue el que lo mató?”, le preguntamos inquisitivos.
“Pues el mismo Bolívar ‘El Libertador’, quien desde el balcón del edificio de enfrente presenció la ejecución. La frase: ‘…he derramado mi propia sangre…’, que pronunció al ejecutarse la sentencia, es reveladora de que ambos personajes eran medios hermanos”, aseguró, como confiándonos un íntimo secreto.
“Pero… ¿por qué lo mató, si ambos se proponían a lograr la independencia de la corona española?”, inquirimos nuevamente.
“¿Celos? ¿Política? ¿Sombra incómoda? ¿Antagonismo personal? ¡Sólo Dios lo sabe…! Pero el caso es que ahí en la pared se conserva incrustada la bala que mató a este libertador, disparada por el otro libertador que era más poderoso”, aseguraba nuestra delgada y morena guía.
“Entonces… eso significa que el gran Simón Bolívar era medio …broncillo?”, le dijimos en son de guasa.
“¿Cuándo han visto un chaparro que no sea …brón?”, contestó levantando una ceja con picardía y siguiendo lo jocoso del tema.
“Dicen también que cuando se conocieron Él y Napoleón (ambos de corta estatura) se abominaron uno del otro con ferviente antipatía”, continuó con perspicacia.
“La historia, manejada por los políticos, hay que verla con mucha sutileza, para poder decantar algunas gotas de verdad”, comentamos ambas partes al unísono.
La curiosidad nos hizo caminar hasta la enorme y amarilla pared de la catedral, para ver y tocar el lugar donde la bala, que habiendo traspasado al prócer, quedó incrustada en la pared.
Después de esto, nuestra chispeante y conocedora guía, nos llevo a conocer, tanto la casa donde nació y vivió Bolívar, como la casa en donde nació y murió el general Piar, irónicamente vecinas una de la otra.
La siguiente visita fue a la blanca, bonita y señorial casona del Congreso de Angostura, de donde salieron los principios básicos de la independencia sureña.
Las callejuelas que recorríamos, con sus antiguas casonas muy pintadas de vivos colores caribeños –tan exagerados como elegantes– se mostraban impávidas ante el solazo del medio día.
Al atardecer, el paseo de junto al río, con sus portales coloniales viendo al Orinoco, nos hablaban de tiempos idos. Una gran piedra que sobresale en el medio del río fue bautizada por Humboldt como “el orinocómetro”, y ha servido desde ese entonces para medir a simple vista las variaciones del caudal.
Las siluetas de decenas de jóvenes que hacían fila para cruzar el enorme río en un pequeño lanchón; el puente de Angostura al fondo, y el Sol ocultándose entre las nubes, además de dar un toque romántico al panorama, nos permitieron captar una escena típica de la vida diaria en aquel lugar de la Guayana venezolana.
Cosa curiosa es también saber que fue aquí donde nació la famosa y amarguísima y bebida “Amargo de Angostura”, que en el mundo entero da sabor a bebidas exóticas y cocteles. La historia cuenta que por 1820 llegó el doctor Johann Siegert al poblado de Angostura (ahora Ciudad Bolívar) acompañado de militares alemanes, para ayudar a Bolívar a consumar la independencia. Siegert, viendo el malestar estomacal que sufrían sus coterráneos, y experimentando con plantas exóticas del lugar, encontró este remedio para beneplácito de propios y extraños. La fama de la bebida amarga cundió tan rápido, que se vio obligado a producirla comercialmente, envasada (como la que conocemos hasta nuestros días) en una pequeña botellita envuelta en una etiqueta que parece quedarle grande. El éxito de la “medicina” y saborizante, pronto pasó a Europa y luego al mundo entero.
Su receta –basada en canela, jengibre, cardamomo, sándalo, clavo, limón y cáscara del árbol de Angostura (Cusparia trifoliata)– estratégicamente dividida en cuatro partes, es celosamente guardada por sus herederos en cuatro bancos diferentes de Nueva York.
Ciudad Bolívar es la puerta –antes por el lugar más angosto del río, y ahora por el puente atirantado– hacia el selvático sur de Venezuela.
Visítala
Cómo llegar
Vuela de Guadalajara a la capital venezolana por Aeroméxico. Acude a tu agente de viajes y busca la mejor alternativa para llegar sin contratiempos a este destino.
Hoteles
- Casa Grande de Angostura. Calle Boyaca 30.
- Hotel Venetur Orinoco. Av. Guayana 8015-A.
Ingresa a www.tripadvisor.com y busca la mejor opción.
“Y… ¿quién fue el que lo mató?”, le preguntamos inquisitivos.
“Pues el mismo Bolívar ‘El Libertador’, quien desde el balcón del edificio de enfrente presenció la ejecución. La frase: ‘…he derramado mi propia sangre…’, que pronunció al ejecutarse la sentencia, es reveladora de que ambos personajes eran medios hermanos”, aseguró, como confiándonos un íntimo secreto.
“Pero… ¿por qué lo mató, si ambos se proponían a lograr la independencia de la corona española?”, inquirimos nuevamente.
“¿Celos? ¿Política? ¿Sombra incómoda? ¿Antagonismo personal? ¡Sólo Dios lo sabe…! Pero el caso es que ahí en la pared se conserva incrustada la bala que mató a este libertador, disparada por el otro libertador que era más poderoso”, aseguraba nuestra delgada y morena guía.
“Entonces… eso significa que el gran Simón Bolívar era medio …broncillo?”, le dijimos en son de guasa.
“¿Cuándo han visto un chaparro que no sea …brón?”, contestó levantando una ceja con picardía y siguiendo lo jocoso del tema.
“Dicen también que cuando se conocieron Él y Napoleón (ambos de corta estatura) se abominaron uno del otro con ferviente antipatía”, continuó con perspicacia.
“La historia, manejada por los políticos, hay que verla con mucha sutileza, para poder decantar algunas gotas de verdad”, comentamos ambas partes al unísono.
La curiosidad nos hizo caminar hasta la enorme y amarilla pared de la catedral, para ver y tocar el lugar donde la bala, que habiendo traspasado al prócer, quedó incrustada en la pared.
Después de esto, nuestra chispeante y conocedora guía, nos llevo a conocer, tanto la casa donde nació y vivió Bolívar, como la casa en donde nació y murió el general Piar, irónicamente vecinas una de la otra.
La siguiente visita fue a la blanca, bonita y señorial casona del Congreso de Angostura, de donde salieron los principios básicos de la independencia sureña.
Las callejuelas que recorríamos, con sus antiguas casonas muy pintadas de vivos colores caribeños –tan exagerados como elegantes– se mostraban impávidas ante el solazo del medio día.
Al atardecer, el paseo de junto al río, con sus portales coloniales viendo al Orinoco, nos hablaban de tiempos idos. Una gran piedra que sobresale en el medio del río fue bautizada por Humboldt como “el orinocómetro”, y ha servido desde ese entonces para medir a simple vista las variaciones del caudal.
Las siluetas de decenas de jóvenes que hacían fila para cruzar el enorme río en un pequeño lanchón; el puente de Angostura al fondo, y el Sol ocultándose entre las nubes, además de dar un toque romántico al panorama, nos permitieron captar una escena típica de la vida diaria en aquel lugar de la Guayana venezolana.
Cosa curiosa es también saber que fue aquí donde nació la famosa y amarguísima y bebida “Amargo de Angostura”, que en el mundo entero da sabor a bebidas exóticas y cocteles. La historia cuenta que por 1820 llegó el doctor Johann Siegert al poblado de Angostura (ahora Ciudad Bolívar) acompañado de militares alemanes, para ayudar a Bolívar a consumar la independencia. Siegert, viendo el malestar estomacal que sufrían sus coterráneos, y experimentando con plantas exóticas del lugar, encontró este remedio para beneplácito de propios y extraños. La fama de la bebida amarga cundió tan rápido, que se vio obligado a producirla comercialmente, envasada (como la que conocemos hasta nuestros días) en una pequeña botellita envuelta en una etiqueta que parece quedarle grande. El éxito de la “medicina” y saborizante, pronto pasó a Europa y luego al mundo entero.
Su receta –basada en canela, jengibre, cardamomo, sándalo, clavo, limón y cáscara del árbol de Angostura (Cusparia trifoliata)– estratégicamente dividida en cuatro partes, es celosamente guardada por sus herederos en cuatro bancos diferentes de Nueva York.
Ciudad Bolívar es la puerta –antes por el lugar más angosto del río, y ahora por el puente atirantado– hacia el selvático sur de Venezuela.
Visítala
Cómo llegar
Vuela de Guadalajara a la capital venezolana por Aeroméxico. Acude a tu agente de viajes y busca la mejor alternativa para llegar sin contratiempos a este destino.
Hoteles
- Casa Grande de Angostura. Calle Boyaca 30.
- Hotel Venetur Orinoco. Av. Guayana 8015-A.
Ingresa a www.tripadvisor.com y busca la mejor opción.