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Carga ligera

Las respuestas comienzan a aparecer, cuando recordamos que una de las prioridades más claras en el ministerio de Jesús fue desarrollar discípulos

     Jesús dijo: “Cargad mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera”. Son palabras muy interesantes y con mucho significado. Pero, ¿qué era exactamente lo que el Maestro quería decir con eso?, ¿a qué yugo se refería?, ¿de qué clase de carga ligera estaba hablando?

     Las respuestas comienzan a aparecer, cuando recordamos que una de las prioridades más claras en el ministerio de Jesús fue desarrollar discípulos, es decir, establecer entre sus seguidores a personas en las que pudiera reproducir su manera de vivir. No se trataba solamente de una enseñaza teórica, sino de producir transformaciones en la forma de vivir. Por ejemplo, Jesús enseñó a sus discípulos que debían amar a sus enemigos, pero además de enseñarlo, el Maestro lo ejemplificó todos los días de su vida, incluyendo cuando murió a manos de sus enemigos; después, les ordenó que ellos hicieran lo mismo.

     Otra lección de vida fue la que dio el Maestro, cuando enseñó a sus seguidores a ser generosos con aquellos pobres que no tenían manera de corresponder al bien recibido. Después, el Señor animó a sus discípulos para que vivieran de esta manera.

     El discipulado, entonces, podría definirse como la tarea deliberada de vivir un estilo de vida que que debe ser reproducido por otros. Cuando el Señor Jesús abandonó este mundo para regresar al cielo y sentarse a la diestra del Padre, había terminado su obra no sólo de salvación, sino que además había entrenado a un grupo de hombres y mujeres para que vivieran de la misma forma que Él vivió, y a su vez enseñaran a otros a hacer lo mismo.

     Por supuesto que vivir de igual manera que Jesucristo vivió entre nosotros es una tarea imposible para cualquiera, si lo intentamos basado en nuestra propia fuerza; nadie puede hacer lo que Él hizo, a menos que comparta esa carga con el mismo Jesús. A eso se refiere cuando nos propuso que cargáramos su yugo y aprendiéramos de Él.

     El yugo es un instrumento de unión, que permite que se sumen los esfuerzos de dos seres que han sido atados a él. Esto es muy común en la agricultura, donde se usa el yugo para lograr que la fuerza combinada de dos animales semejantes produzca el mayor esfuerzo posible. Jesús sabía que sus demandas para la vida diaria serían demasiado altas para sus discípulos, por eso ofreció su ayuda a quienes desearan compartir el yugo con Él. Fiel a su palabra, Jesús ha ayudado a cada seguidor suyo que ha anhelado amar a sus enemigos, servir a los necesitados, obedecer a sus autoridades o respetar a la mujer ajena.

     El reto de vivir conforme a los estándares de Dios puede asimismo parecer una carga demasiado pesada para llevar todos los días, pero el asunto funciona igual que el yugo; la carga es ligera, porque es compartida con Jesús. Él nos ayuda. Es como si nosotros tuviéramos que cargar una maleta pesada para acompañar nuestro camino y, en cierto momento de nuestra jornada, Jesús viniera y nos cargara con todo y maleta. En cierto modo, nosotros todavía estaríamos cargando la maleta, pero con la gran diferencia de que Jesús nos estaría sosteniendo a nosotros.

     Estas maravillosas palabras que fueron recogidas por el evangelista Mateo en 11, 25-30, no sólo han adornado las páginas del evangelio, sino que han demostrado ser ciertas en la vida de millones de discípulos, que han encontrado el secreto del yugo de Jesús para hacer más ligera su carga.

Angel Flores Rivero
iglefamiliar@hotmail.com

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