Suplementos

Caja de cambios

Hay optimismo, a pesar de todo

El presidente de General Motors en Norteamérica, Troy Clarke, resumió muy bien su estado de ánimo, del que todos deberíamos inocularnos para acabar con ese “virus de la crisis” con el que todos al parecer nos estamos acostumbrando a vivir: “No tengo motivos para estar optimista, pero lo estoy de todos modos. Tal vez sea la perspectiva de la llegada de Obama y de lo que, pienso, él hará para salir de estos problemas que enfrentamos. O tal vez yo simplemente sea un optimista”. Después de un salón sombrío como lo fue este de Detroit en este año, es refrescante y agradable recibir un aliento de esperanza, algo que finalmente sí fue fundamentado por algunos muy buenos lanzamientos durante la exhibición. Claro que, pese a todo, hay dudas, pero también hay optimismo.

Las dudas vienen de algunos productos y, más que nada, de la apuesta que tanto GM como Chrysler están haciendo por los autos eléctricos. Para dos empresas que necesitan resultados inmediatos, autos como el Cadillac Converj y el Chrysler 200C, ambos usando motores eléctricos como fuente propulsora, no parecen ser la respuesta que el Congreso estadounidense necesita para, antes del final de marzo próximo, dar el visto bueno para la continuación del programa de apoyo federal, en forma de muchos millones de dólares.

La absoluta austeridad de sus pabellones en el piso del Cobo Hall de Detroit, principalmente en el caso de Chrysler, puede ser vista de dos maneras. La positiva es que esas compañías finalmente aprendieron a no desperdiciar tanto dinero, algo que históricamente ayudó a ponerlas en la mala situación en la que se encuentran hoy en día. Pero queda también la inquietud por saber si este uso racional de los recursos será algo permanente o fue sólo para impresionar a los medios y a través de ellos, al Congreso.

La esperanza es que también vimos algunos muy buenos autos en el salón. Y dos de esos vehículos son precisamente los citados anteriormente. El Cadillac Converj y el Chrysler 200C, son coches cuyo diseño genera en el que los mira ese inmediato deseo por tenerlos, algo fundamental para un nuevo auto e indispensable para cualquier fabricante. Si GM y Chrysler deciden poner en el mercado, lo más rápido posible, versiones de gasolina de esos autos, generarán clientes ávidos por entrar a sus distribuidores. Y esta es exactamente la medicina que cualquier empresa en problemas necesita para curarse de sus males.

La otra compañía local, Ford, ya viene con el cinturón apretado desde hace tres años. Esto la ha permitido estar en condiciones más saludables que sus rivales. Sus coches son hoy mejor hechos que antes y Ford tal vez sólo necesite mirar con un poco más de atención a su división europea, principalmente hablando de diseño, para que todos tengamos la certeza de que está en el camino correcto.

Hubo otros grandes autos en Detroit, que nos hacen pensar en un futuro excitante a mediano plazo. Coches como el BMW Z4; el MINI Cabrio; el Audi Sportsback Concept; los Jaguar XF y XK en su versión R; el Volkswagen Sportblue roadster y el Volvo S60 Concept, son sólo algunos de los autos que estaremos conduciendo más temprano que tarde.

Otra buena noticia es la confirmación, por parte de Toyota, del arribo del Prius en este 2009. La tecnología híbrida, en México, recibirá un empujón más fuerte con su llegada y puede comenzar a crear un segmento como tal, algo que el Civic, hasta ahora el único híbrido a la venta en nuestro país, no fue capaz de hacer solo.

Sin embargo, la mejor noticia generada en el salón pudo haber sido el cambio de actitud de General Motors. De acuerdo con lo que nos dijo Troy Clarke, el presidente de GM en América del Norte, la compañía tiene que redimensionarse, hacerse más chica, ágil y rentable.

Muchos analistas vienen diciendo esto desde hace años, pero nadie en GM parecía interesado en escuchar. Aún me acuerdo cuando, en enero de 2007, pregunté a Rick Wagoner si a él le importaba mucho perder la condición de fabricante número uno del planeta para Toyota. El Presidente de GM mundial, en ese momento, perdió su conocida amabilidad, afirmando que esto no ocurriría. Bob Lutz, presidente de Producto de GM, dijo que se sentiría “muy decepcionado” si llegara a ser el Jefe de Operaciones de la segunda mayor empresa productora de vehículos y no de la primera.

Hoy, Clarke mostró que la situación económica actual les está enseñando, de una manera muy dura, una lección de humildad. Clarke reconoce que para GM será “muy difícil” renunciar al puesto de número uno del mundo, pero entiende y expresa que necesitan ser rentables antes que nada, que el tamaño o la posición en el escalafón mundial, debe ser una consecuencia y no un objetivo.

Platicando con el mexicano Carlos Barba, jefe de Diseño de GM para América Latina, África y el Medio Oriente, pude también sentir ese nuevo espíritu, que los está impulsando a hacer de nuevo grandes productos, como lo han hecho a través de la historia.

Hasta Chrysler, que vive uno de los más profundos baches de diseño de toda su vida, mostró que puede volver a hacer coches bellos y atractivos, como el 200C.

Dicen que lo que no nos mata, nos fortalece. Si fue necesaria una crisis del tamaño de la que vivimos para que GM y Chrysler aprendieran con sus errores y volvieran a ser grandes, entonces esa crisis fue bienvenida. Porque de ella saldremos todos más fuertes. Y más pronto de lo que se piensa.

Temas

Sigue navegando