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Caborey

Los atractivos de Cabo San Lucas también pueden disfrutarse a bordo de alguna embarcación con cena

GUADALAJARA, JALISCO (21/ABR/2013).- En  Cabo San Lucas se ofrecen diversos paseos marinos, uno de ellos es: el Crucero Cena al Atardecer, en la embarcación llamada Caborey. Del Museo Cabo San Lucas, bajamos a la vibrante marina, en una calle vimos una calandria blanca jalada por un cuaco prieto, con rayos de fierro y muelles de resorte. Al entrar a la marina, un señor llevaba en un diablo, un medio tambo de plástico con atunes. Miramos dos estatuas vivas: un soldado verde y un pirata dorado. El Señor Frog´s estaba concurrido, una comensal bebía a través de un tubo, bebida que corría desde el segundo piso, parte la bebía y el resto refrescaba su cara. Cerca, había una banca con la imagen de un revolucionario calavera acompañado por su catrina, el fondo era un potrero agavero y al costado derecho un tequila Corralejo en gran escala. En una rampa, unos pescadores estaban destazando un pez vela, varios pelicanos, una garza blanca y una pardela los acompañaban.

Cuando doblamos con dirección a la aduana, apreciamos un bonito catamarán, de 144 pies de eslora, con tres niveles y suficientes claraboyas, con dos escaleras exteriores en los extremos de la popa, dos pequeñas cubiertas en proa, en el primer y segundo nivel. En la cubierta del tercer nivel se encuentra el puente de mando. A babor y a estribor, sobre el segundo nivel y cerca de las escaleras, hay un letrero con el nombre del catamarán: “CABOREY”. La lancha “Claudia”, se  acercó a popa a entregar lo que sería nuestra cena. El capitán nos dio la bienvenida en el muelle y abordamos emocionados por un puente de madera al bizarro barco, un marinero nos invitó a subir a cubierta, que estaba animada por un grupo musical, formado por una guitarra, un bajo y una batería. Ocupamos una mesa y un mesero nos ofreció unas frescas bebidas, de nuestros lugares mirábamos la marina y los cerros aledaños, estábamos en un mirador flotante. Chocamos nuestras copas, sonó el pito tres veces, se soltaron amarras y el timonel viró la proa rumbo a la bahía San Lucas. Un añejo velero verde, de dos mástiles entraba por el canal y una goleta negra con amarillo salía.

El ocaso se fue manifestando con gracia, matizando algunas paredes de la punta en ocre. El timonel fue bordeando lentamente la fantástica bahía y nosotros, simplemente fuimos apreciando la alegre playa Médano, detrás, hoteles con terrazas. En un claro se dejaron ver algunos cerros, de poca elevación pero de agradables vistas. Luego el timonel tomó curso a la punta, pasando cerca de unos cautivadores cruceros, embellecidos por el sol naranja. Al acercarnos a la hermosa Punta Ballenas, el capitán ordenó bajar la velocidad, para que la admiráramos en todo su esplendor, punta que da la bienvenida al Mar de Cortés, criadero de cetáceos. Las pintorescas playas estaban vacías de bañistas. Unas aves pasaban por la insólita apertura que liga a la playa del Amor con la playa del Divorcio. El azul zafiro del mar fue tornándose en azul pastel y las bardas que tocaba el sol eran cobrizas, creando hechizantes contrastes. Al pie de la roca nombrada, “Península Invertida”, posaban unos pelicanos. A corta distancia, el maravilloso Arco se dejó ver y todos expresamos admiración. Después miramos una playita con una misteriosa cueva y enseguida, la playa del Divorcio con algunos hoteles y otros en construcción, varios focos de algunas fincas empezaron a prenderse, la oscuridad empezó a dominar el espacio y entonces fuimos invitados a pasar al salón de abajo, a presenciar estupendos bailes y cantos rancheros, zapateados veracruzanos, el jarabe tapatío, los macheteros, malambos, milongas y tangos, expresiones de dos países. Luego degustamos un delicioso buffet, el festín consistía en: lobina y camarones con crema sazonada con vino blanco, lomo en reducción de vino tinto, pollo bañado con crema de pistache y lasaña en pasta primavera y Alfredo. El postre lo acompañamos con un café, entre los sorbos, mirábamos las luces de la alegre bahía a través de las claraboyas.

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