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Cabecear al volante, cuestión de vida o muerte

Cansancio y manejo son dos cosas que al mezclarse, se vuelven fatales

GUADALAJARA, JALISCO (25/ENE/2014).- Le ha pasado a más de uno. El camino se extiende como si fuera eterno por el horizonte, en una recta que se antoja interminable. Las señales de transito se desdibujan ante los ojos y todos los sentidos comienzan a sentirse más y más lentos. De repente, los párpados pesan toneladas. La idea de cerrarlos, aunque sea unos segundos, es tentadora. Parece que nada malo puede pasar con dormir unos cuantos segundos al volante, con una ruta tan tediosa por delante. Pero siempre, siempre puede pasar algo malo.

Las noticias de accidentes de tráfico en ciudad y carretera por conductores que cabecean son pan de cada día en los medios. Y las cifras que obtuvo un estudio de seguridad por el Instituto de Movilidad Avanzada (IAM, por sus siglas es inglés) del Reino Unido, son escalofriantes: de cada mil conductores de esa isla, un 49 % acepta haber cabeceado alguna vez al volante, y un 7%, se quedó dormido mientras manejaba.

“El café, las bebidas energéticas o el aire fresco ofrecen un alivio rápido, pero poco duradero a este problema”, anota Neil Greig, director del IAM. “Lo mejor es dormir adecuadamente, o detenerse para tomar una siesta”.

Al menos 300 conductores murieron en el Reino Unido en el último año por “cabecear” al volante; percances que especialistas aseguran, podrían evitarse fácilmente con un descanso adecuado. De ellos, 55 % eran hombres. El estudio no incluye los daños causados en los accidentes, ni a las víctimas colaterales.

 “Cansancio y manejo son dos cosas que al mezclarse, se vuelven mortales”, expone Greig, quien agrega que “lo más aconsejable en viajes largos, y nocturnos, es tomar descansos cada dos horas. Es mejor llegar en más tiempo, pero seguros, que forzar demasiado la máquina humana”.

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