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Brasieres, entre el bien, el mal y lo exótico
El sujetador es más que un sostén para los senos; también es un arma para la seducción
GUADALAJARA, JALISCO (16/AGO/2013).-Fascinación y condena. Exhibición y pudor. El busto femenino es una caja de pandora que constantemente llama la atención en el mundo, desde los aspectos sociales y culturales hasta los ámbitos fraternales y definitivamente
sexuales.
Más allá del estado natural y la curiosidad de mirar a un par de senos desnudos, la “envoltura” de éstos es lo que germina la imaginación y marca los límites entre lo maternal-femenino y lo sexual-moral, tanto en hombres como en mujeres.
Una de sus funciones primordiales es el proteger y dar firmeza a los senos con un par de copas, barillas y tirantes trazados por hombros y/o espalda. Mientras que su segunda misión es adornar, enaltecer y perfeccionar su exhibición ante los ojos (propios y ajenos), con materiales y diseños que prometen hacer de estas curvas tridimensionales –de grasa o silicón– los pechos más firmes, hermosos, sensuales y originales de todo el planeta.
El brasier es reflejo de la evolución de la vestimenta en la mujer, así como también de su desenvolvimiento íntimo e incluso autoestima, pues aunque no lo parezca, un sostén puede hacer la diferencia entre sentirse atractiva y... efectivamente serlo. Fue hasta 1930 cuando el sostén dejó de ser visto como un opresor del busto femenino, y comenzaron a introducirse fibras naturales, diseños en telas, colores y patrones, así como tirantes ajustables y removibles, y diversos tamaños de las copas.
Ahora, el brasier también marca tendencias, aunque a veces es complicado, ya que las marcas de lencería se esfuerzan por crear prendas que combinen lo funcional, lo estéticamente agradable y una alta carga de atracción sexual, algunas veces con precios millonarios.
Como ejemplo, en 2012, la firma de lencería y corsetería estadounidense, Victoria’s Secret presentó uno de los brasieres más lujosos y costosos de la historia: el Floral Fantasy Bra, un sujetador valorado en 2.5 millones de dólares, en el que sus copas presumen cinco mil 200 piedras preciosas como la amatista, zafiro, rubí y diamantes multicolor que dan forma a dos flores confeccionadas también en oro de 18 quilates, así como una pieza colgante central de 12.5 y 20 quilates. Un objeto de deseo para algunas; un accesorio imposible de comprar para la mayoría. La modelo brasileña Alessandra Ambrosio, ha sido la única en lucirlo públicamente.
Extravagancia al extremo
Lo extravagante tiene un costo, y no precisamente en lo económico. La mayoría de los brasieres exóticos que se han inventado, a petición de las propias usuarias, tienen la peculiaridad de omitir la funcionalidad de soporte, comodidad y pudor.
A continuación algunos sujetadores que llaman la atención a toca costa.
1.- Iluminación neón: brillar tiene su chiste, es lo que pensó la firma francesa Lumigram que hace un par de años presentó en el mercado europeo un sujetador con iluminación que se distribuye en ambas copas en un diseño de sostén mariposa a modo de top. Están fabricados con fibra óptica de alta luminosidad, la cual es alimentada por baterías de 1.5 voltios capaz de durar encendidos por más de 12 horas. Durante el día se apaga mediante un pequeño interruptor, pero al caer la noche, las copas se encienden, incluso automáticamente. El precio va de mil 500 a tres mil pesos.
2.- Acuario móvil: la compañía japonesa Triumph, lanzó hace dos años la edición especial Bra Super Cool, un sujetador cuyas copas están llenas por un líquido geloso, que puede congelarse para hacer más cómodas las tardes veraniegas. El precio ronda los 900 pesos.
Otra opción de la misma firma, fue el Konkatsu Bra, que en su centro tiene un pequeño calendario que recuerda los días faltantes para el gran día de la boda, además de una cavidad para guardar la sortija.
3.- Frescura andante: lluvia fresca, sabor fresco, es lo que pensaron en la localidad de Ashford, Reino Unido, cuando se ideó Peppermint bra. Cool fresh mints, una forma de incrementar la pasión en los momentos más íntimos. El brasier está hecho por una serie de cuentas de menta que se unen por un sencillo listón, que si se desea también se puede hacer con materiales comestibles.
4.- Oro exquisito: si de lujo y glamour se trata, el creativo Anthony Aubry no lo dudó dos veces al crear el primer brasier confeccionado solamente con diamantes naturales de 500 quilates y 750 gramos de oro. El sujetador, Jewelry Buyer, requirió del trabajo de 40 personas durante un año. La pieza se hace bajo pedido y su tiempo de entrega puede demorarse bastante; su costo, un millón de dólares, hay que cubrirlo por adelantado.
5.- Música interna: un peso menos en el bolsillo es lo que anunciaron los creadores del JoeyBra, un sujetador que tiene bolsillos internos para cargar pequeños aparatos y artículos como los teléfonos celulares, tarjetas de crédito e identificación y un par de monedas y billetes por si es necesario salir sin bolso. Las creadoras son Mariah Gentry y Kyle Bartlow, estudiantes de la Universidad de Washington.
6.- Hidratación instantánea: además de guardar pequeños objetos, las mujeres deportistas cuentan con otro modelo que las hidrata mientras hacen ejercicio sin la necesidad de perder tiempo abriendo una botella. Bra liquid holder es un sostén que además de dar firmeza al busto, con unas ajustadas copas, tiene en su relleno dos bolsas de plástico para cargar y transportar líquido (hasta medio litro). Su costo oscila entre 400 y 700 pesos.
7.-Abracadabra: el estadounidense Randy Sárafan es sin duda un héroe para los hombres; es el creador de un ligero brasier que se desabrocha con sólo aplaudir. Clap-off Bra es por hoy uno de los objetos más esperados en el mercado, también por las mujeres, quienes no tendrán que lidiar con los broches ajustadores, y así, poder dar un descanso natural a los senos. Aunque en su primer lanzamiento al mercado, su creador lo ofertó en 395 dólares –unos cinco mil pesos–, no logró el éxito esperado.
EL DATO
Un poco de historia
En el siglo XVII, antes de que el brasier fungiera como una prenda íntima femenina de uso diario, los soldados franceses empleaban esta forma de sujetador como escudo. Aunque no se sabe a ciencia exacta quién optó por un modelo más ligero y textil, se mencionan a tres posibles creadores: Hermine Cadolle, Charles Debeviose y Philippe de Brassiere, siendo éste último quien patentó el nombre que actualmente tiene esta prenda.
Más allá del estado natural y la curiosidad de mirar a un par de senos desnudos, la “envoltura” de éstos es lo que germina la imaginación y marca los límites entre lo maternal-femenino y lo sexual-moral, tanto en hombres como en mujeres.
Una de sus funciones primordiales es el proteger y dar firmeza a los senos con un par de copas, barillas y tirantes trazados por hombros y/o espalda. Mientras que su segunda misión es adornar, enaltecer y perfeccionar su exhibición ante los ojos (propios y ajenos), con materiales y diseños que prometen hacer de estas curvas tridimensionales –de grasa o silicón– los pechos más firmes, hermosos, sensuales y originales de todo el planeta.
El brasier es reflejo de la evolución de la vestimenta en la mujer, así como también de su desenvolvimiento íntimo e incluso autoestima, pues aunque no lo parezca, un sostén puede hacer la diferencia entre sentirse atractiva y... efectivamente serlo. Fue hasta 1930 cuando el sostén dejó de ser visto como un opresor del busto femenino, y comenzaron a introducirse fibras naturales, diseños en telas, colores y patrones, así como tirantes ajustables y removibles, y diversos tamaños de las copas.
Ahora, el brasier también marca tendencias, aunque a veces es complicado, ya que las marcas de lencería se esfuerzan por crear prendas que combinen lo funcional, lo estéticamente agradable y una alta carga de atracción sexual, algunas veces con precios millonarios.
Como ejemplo, en 2012, la firma de lencería y corsetería estadounidense, Victoria’s Secret presentó uno de los brasieres más lujosos y costosos de la historia: el Floral Fantasy Bra, un sujetador valorado en 2.5 millones de dólares, en el que sus copas presumen cinco mil 200 piedras preciosas como la amatista, zafiro, rubí y diamantes multicolor que dan forma a dos flores confeccionadas también en oro de 18 quilates, así como una pieza colgante central de 12.5 y 20 quilates. Un objeto de deseo para algunas; un accesorio imposible de comprar para la mayoría. La modelo brasileña Alessandra Ambrosio, ha sido la única en lucirlo públicamente.
Extravagancia al extremo
Lo extravagante tiene un costo, y no precisamente en lo económico. La mayoría de los brasieres exóticos que se han inventado, a petición de las propias usuarias, tienen la peculiaridad de omitir la funcionalidad de soporte, comodidad y pudor.
A continuación algunos sujetadores que llaman la atención a toca costa.
1.- Iluminación neón: brillar tiene su chiste, es lo que pensó la firma francesa Lumigram que hace un par de años presentó en el mercado europeo un sujetador con iluminación que se distribuye en ambas copas en un diseño de sostén mariposa a modo de top. Están fabricados con fibra óptica de alta luminosidad, la cual es alimentada por baterías de 1.5 voltios capaz de durar encendidos por más de 12 horas. Durante el día se apaga mediante un pequeño interruptor, pero al caer la noche, las copas se encienden, incluso automáticamente. El precio va de mil 500 a tres mil pesos.
2.- Acuario móvil: la compañía japonesa Triumph, lanzó hace dos años la edición especial Bra Super Cool, un sujetador cuyas copas están llenas por un líquido geloso, que puede congelarse para hacer más cómodas las tardes veraniegas. El precio ronda los 900 pesos.
Otra opción de la misma firma, fue el Konkatsu Bra, que en su centro tiene un pequeño calendario que recuerda los días faltantes para el gran día de la boda, además de una cavidad para guardar la sortija.
3.- Frescura andante: lluvia fresca, sabor fresco, es lo que pensaron en la localidad de Ashford, Reino Unido, cuando se ideó Peppermint bra. Cool fresh mints, una forma de incrementar la pasión en los momentos más íntimos. El brasier está hecho por una serie de cuentas de menta que se unen por un sencillo listón, que si se desea también se puede hacer con materiales comestibles.
4.- Oro exquisito: si de lujo y glamour se trata, el creativo Anthony Aubry no lo dudó dos veces al crear el primer brasier confeccionado solamente con diamantes naturales de 500 quilates y 750 gramos de oro. El sujetador, Jewelry Buyer, requirió del trabajo de 40 personas durante un año. La pieza se hace bajo pedido y su tiempo de entrega puede demorarse bastante; su costo, un millón de dólares, hay que cubrirlo por adelantado.
5.- Música interna: un peso menos en el bolsillo es lo que anunciaron los creadores del JoeyBra, un sujetador que tiene bolsillos internos para cargar pequeños aparatos y artículos como los teléfonos celulares, tarjetas de crédito e identificación y un par de monedas y billetes por si es necesario salir sin bolso. Las creadoras son Mariah Gentry y Kyle Bartlow, estudiantes de la Universidad de Washington.
6.- Hidratación instantánea: además de guardar pequeños objetos, las mujeres deportistas cuentan con otro modelo que las hidrata mientras hacen ejercicio sin la necesidad de perder tiempo abriendo una botella. Bra liquid holder es un sostén que además de dar firmeza al busto, con unas ajustadas copas, tiene en su relleno dos bolsas de plástico para cargar y transportar líquido (hasta medio litro). Su costo oscila entre 400 y 700 pesos.
7.-Abracadabra: el estadounidense Randy Sárafan es sin duda un héroe para los hombres; es el creador de un ligero brasier que se desabrocha con sólo aplaudir. Clap-off Bra es por hoy uno de los objetos más esperados en el mercado, también por las mujeres, quienes no tendrán que lidiar con los broches ajustadores, y así, poder dar un descanso natural a los senos. Aunque en su primer lanzamiento al mercado, su creador lo ofertó en 395 dólares –unos cinco mil pesos–, no logró el éxito esperado.
EL DATO
Un poco de historia
En el siglo XVII, antes de que el brasier fungiera como una prenda íntima femenina de uso diario, los soldados franceses empleaban esta forma de sujetador como escudo. Aunque no se sabe a ciencia exacta quién optó por un modelo más ligero y textil, se mencionan a tres posibles creadores: Hermine Cadolle, Charles Debeviose y Philippe de Brassiere, siendo éste último quien patentó el nombre que actualmente tiene esta prenda.