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El empleado es la imagen de la empresa
Es increíble como nos cegamos ante la moda, y para prueba sólo basta observar un solo día a x cantidad de mujeres en los supermercados, en oficinas públicas, asistentes de dirección en empresas importantes, empleadas de universidades y dependientas de tiendas entre otras.
El hecho de que sea una moda no es un permiso para usar prendas que de verdad vienen a darle una cachetada a nuestra imagen y proyección futura.
Me topé con una chica de muy buena posición profesional con un top elástico de los que anuncian como unitallas, con los tirantes del brasier expuestos y el ombligo también; en una tienda una chica con la ceja rasurada y tatuada una delgadísima línea en pico simulando ceja; en el banco una chica con una uñas verdes enormes y con piedras de colores; en otra empresa una señora tratando de bajarse una blusa que no bajaba y subiéndose un pantalón que no subía, dejando expuesta una llantita se sobresalía considerablemente tapando el cinto del pantalón. No entendí la intención de ninguna de ellas.
Bueno, no sé qué pasa, de repente parece que no vemos las tallas, que no nos vemos al espejo o que estamos ciegas ante una propuesta de moda que más que favorecernos, nos aniquila. Creemos que porque cierra, queda y que porque se usa, se vale sin considerar nuestra edad ni nuestro peso ni nuestra imagen personal o profesional, la moda anteponiéndose a todo.
Hace poco me compartía el director de Recursos Humanos de una importante compañía que fue necesario implementar un código de vestir ya que no había criterio en el vestuario femenino y acudían incluso con sandalias de plástico playeras. Y este código no es de traje sastre y zapato cerrado liso y monótono, pero sí de un vestuario que proyecte formalidad, buen gusto y un claro mensaje del tipo de empresa que están representando.
El empleado es la imagen de la empresa
Todas aspiramos a una mejor posición, mejor salario y mayor proyección futura, mientras no adecuamos nuestra imagen al tipo de empresa en la que estamos, nos alejaremos de nuestra intención. La imagen es importante para dar el mensaje correcto de nuestra actividad, nuestra imagen es una valiosa herramienta de la que podemos salir altamente beneficiados, nos permite escalar posiciones y ser congruentes con nuestra preparación y eficiencia.
Mientras no nos demos cuenta de la importancia que tiene, seguiremos limitadas profesionalmente. Hay tantas opciones en cientos de tiendas en Guadalajara que ya no podemos decir que tal o cual cosa no está a nuestro alcance, hay variedad para todos los bolsillos y prendas que proyectan satisfactoriamente cualquier actividad profesional, solamente necesitamos hacernos conscientes de esta responsabilidad que tenemos con nuestro crecimiento y adecuar nuestro guardarropa a nuestras metas.
Observar detalladamente con qué nos vemos y sentimos bien, con qué prendas transmitimos el mensaje que queremos y cuáles son nuestras aliadas para conseguir la posición que queremos, la promoción, el sueldo y el futuro profesional que nos garantiza seguridad y confianza.
Camine por las plazas, vea aparadores, familiarícese con las prendas correctas, pruébeselas, siéntalas y lea su significado cuando se vea en el espejo.
Todas las prendas transmiten información, sólo hay que aprender a leerla, inténtelo y se dará cuenta que es sencillo y que puede desarrollar la habilidad para elegir lo correcto.
Consultora de Imagen Integral
annyrico@prodigy.net.mx
Subnota:
¿La minifalda es para todas?
No hay prenda más sexy y sensual que la minifalda. Está nace en una época de rebeldía y liberación. Creada en Londres en 1965 por la joven diseñadora Mary Quant, tratando de ahorrar tela, creó el invento del siglo: moda que aún visten las calles de todo el mundo y genera atención de grandes diseñadores que temporada tras temporada la reinventan y le imprimen su toque personal, pero mini al fin.
No dudamos de que es una prenda sensual, nacida en la Revolución Sexual, un tiempo en el que se rompieron muchos esquemas, se vivía en pleno la Guerra de Vietnam y el bombardeo de Hanoi, la frase de moda era “Haz el amor no la guerra”, las mujeres nos soltamos el cabello, en los salones de baile se escuchaba Me lo dijo Pérez, los jóvenes de ese tiempo entonábamos a gritos Satisfaction de los Rolling Stones y La chica YeYé, disfrutábamos en familia frente a la tele Perdidos en el espacio, La familia Munster y la serie favorita de mi papá, Bonanza. Qué tiempos aquellos...
Ahora la frase es “No manches”, ya no hay salones de baile, cantamos otras canciones, cuidamos el planeta y en la tele predominan los realitys... Pero la minifalda sigue vigente, la diferencia es que las jóvenes que en ese tiempo le subíamos la bastilla al uniforme a pesar de los castigos en el colegio, ahora tenemos 50 y pico, muy cercanos a los 60. Recuerdo como si fuera ayer a mi mamá que me decía: “Anny, bájale”, y le bajaba pero cuando salía de la casa le daba vueltas a la pretina para que subiera de nuevo. Eran tiempos en los que todo estaba en su lugar (me refiero a la figura)... Es una prenda muy exigente para lucir su esplendor.
Este pedacito de tela de no más de 55 centímetros sigue teniendo sus requisitos para verse magnífica, y ahora eso está en el olvido, ya no importa la talla, no importa lo ajustado, no importa la estatura y los zapatos con la que las usan.
La mini falda es muy celosa en su uso, es para mujeres jóvenes aunque muchas artistas maduras las usan, claro que gastan millones en sus entrenadores personales.
Para atraer las miradas se usan con tacón alto, para un look casual con zapatos bajos, con medias negras y zapatos negros se ve perfecto, la mini debe estar alejada de un guardarropa corporativo a menos que sea la editora de Vogue o tenga una profesión de modelo. Las minis tableadas en monocromía con medias y zapatos son magníficas.
Es una prenda que no puede usarse con lo que sea, ni en cualquier ocasión o lugar, la diferencia entre verse elegante y sexy o vulgar, es sólo un pequeño paso.
Para usar una mini falda hay que tener la actitud como cuando se usa un sombrero, las mini faldas no crecen, mil veces he visto mujeres con la mini levantada por atrás y no dejan de bajarla, se sientan y la bajan se paran y lo mismo, hay que portarla con mucha seguridad, tener piernas largas y en buenas condiciones.
Las que lucimos la mini falda en los primeros meses de su nacimiento, sólo recordaremos lo hermosas que nos veíamos, un recuerdo muy satisfactorio. Usarlas ahora sería todo un desafío a la cordura y el buen gusto.
Destacado: Observar detalladamente con qué nos vemos y sentimos bien, con qué prendas transmitimos el mensaje que queremos y cuáles son nuestras aliadas para conseguir la posición que queremos, la promoción, el sueldo y el futuro profesional que nos garantiza seguridad y confianza.
por: anny rico
El hecho de que sea una moda no es un permiso para usar prendas que de verdad vienen a darle una cachetada a nuestra imagen y proyección futura.
Me topé con una chica de muy buena posición profesional con un top elástico de los que anuncian como unitallas, con los tirantes del brasier expuestos y el ombligo también; en una tienda una chica con la ceja rasurada y tatuada una delgadísima línea en pico simulando ceja; en el banco una chica con una uñas verdes enormes y con piedras de colores; en otra empresa una señora tratando de bajarse una blusa que no bajaba y subiéndose un pantalón que no subía, dejando expuesta una llantita se sobresalía considerablemente tapando el cinto del pantalón. No entendí la intención de ninguna de ellas.
Bueno, no sé qué pasa, de repente parece que no vemos las tallas, que no nos vemos al espejo o que estamos ciegas ante una propuesta de moda que más que favorecernos, nos aniquila. Creemos que porque cierra, queda y que porque se usa, se vale sin considerar nuestra edad ni nuestro peso ni nuestra imagen personal o profesional, la moda anteponiéndose a todo.
Hace poco me compartía el director de Recursos Humanos de una importante compañía que fue necesario implementar un código de vestir ya que no había criterio en el vestuario femenino y acudían incluso con sandalias de plástico playeras. Y este código no es de traje sastre y zapato cerrado liso y monótono, pero sí de un vestuario que proyecte formalidad, buen gusto y un claro mensaje del tipo de empresa que están representando.
El empleado es la imagen de la empresa
Todas aspiramos a una mejor posición, mejor salario y mayor proyección futura, mientras no adecuamos nuestra imagen al tipo de empresa en la que estamos, nos alejaremos de nuestra intención. La imagen es importante para dar el mensaje correcto de nuestra actividad, nuestra imagen es una valiosa herramienta de la que podemos salir altamente beneficiados, nos permite escalar posiciones y ser congruentes con nuestra preparación y eficiencia.
Mientras no nos demos cuenta de la importancia que tiene, seguiremos limitadas profesionalmente. Hay tantas opciones en cientos de tiendas en Guadalajara que ya no podemos decir que tal o cual cosa no está a nuestro alcance, hay variedad para todos los bolsillos y prendas que proyectan satisfactoriamente cualquier actividad profesional, solamente necesitamos hacernos conscientes de esta responsabilidad que tenemos con nuestro crecimiento y adecuar nuestro guardarropa a nuestras metas.
Observar detalladamente con qué nos vemos y sentimos bien, con qué prendas transmitimos el mensaje que queremos y cuáles son nuestras aliadas para conseguir la posición que queremos, la promoción, el sueldo y el futuro profesional que nos garantiza seguridad y confianza.
Camine por las plazas, vea aparadores, familiarícese con las prendas correctas, pruébeselas, siéntalas y lea su significado cuando se vea en el espejo.
Todas las prendas transmiten información, sólo hay que aprender a leerla, inténtelo y se dará cuenta que es sencillo y que puede desarrollar la habilidad para elegir lo correcto.
Consultora de Imagen Integral
annyrico@prodigy.net.mx
Subnota:
¿La minifalda es para todas?
No hay prenda más sexy y sensual que la minifalda. Está nace en una época de rebeldía y liberación. Creada en Londres en 1965 por la joven diseñadora Mary Quant, tratando de ahorrar tela, creó el invento del siglo: moda que aún visten las calles de todo el mundo y genera atención de grandes diseñadores que temporada tras temporada la reinventan y le imprimen su toque personal, pero mini al fin.
No dudamos de que es una prenda sensual, nacida en la Revolución Sexual, un tiempo en el que se rompieron muchos esquemas, se vivía en pleno la Guerra de Vietnam y el bombardeo de Hanoi, la frase de moda era “Haz el amor no la guerra”, las mujeres nos soltamos el cabello, en los salones de baile se escuchaba Me lo dijo Pérez, los jóvenes de ese tiempo entonábamos a gritos Satisfaction de los Rolling Stones y La chica YeYé, disfrutábamos en familia frente a la tele Perdidos en el espacio, La familia Munster y la serie favorita de mi papá, Bonanza. Qué tiempos aquellos...
Ahora la frase es “No manches”, ya no hay salones de baile, cantamos otras canciones, cuidamos el planeta y en la tele predominan los realitys... Pero la minifalda sigue vigente, la diferencia es que las jóvenes que en ese tiempo le subíamos la bastilla al uniforme a pesar de los castigos en el colegio, ahora tenemos 50 y pico, muy cercanos a los 60. Recuerdo como si fuera ayer a mi mamá que me decía: “Anny, bájale”, y le bajaba pero cuando salía de la casa le daba vueltas a la pretina para que subiera de nuevo. Eran tiempos en los que todo estaba en su lugar (me refiero a la figura)... Es una prenda muy exigente para lucir su esplendor.
Este pedacito de tela de no más de 55 centímetros sigue teniendo sus requisitos para verse magnífica, y ahora eso está en el olvido, ya no importa la talla, no importa lo ajustado, no importa la estatura y los zapatos con la que las usan.
La mini falda es muy celosa en su uso, es para mujeres jóvenes aunque muchas artistas maduras las usan, claro que gastan millones en sus entrenadores personales.
Para atraer las miradas se usan con tacón alto, para un look casual con zapatos bajos, con medias negras y zapatos negros se ve perfecto, la mini debe estar alejada de un guardarropa corporativo a menos que sea la editora de Vogue o tenga una profesión de modelo. Las minis tableadas en monocromía con medias y zapatos son magníficas.
Es una prenda que no puede usarse con lo que sea, ni en cualquier ocasión o lugar, la diferencia entre verse elegante y sexy o vulgar, es sólo un pequeño paso.
Para usar una mini falda hay que tener la actitud como cuando se usa un sombrero, las mini faldas no crecen, mil veces he visto mujeres con la mini levantada por atrás y no dejan de bajarla, se sientan y la bajan se paran y lo mismo, hay que portarla con mucha seguridad, tener piernas largas y en buenas condiciones.
Las que lucimos la mini falda en los primeros meses de su nacimiento, sólo recordaremos lo hermosas que nos veíamos, un recuerdo muy satisfactorio. Usarlas ahora sería todo un desafío a la cordura y el buen gusto.
Destacado: Observar detalladamente con qué nos vemos y sentimos bien, con qué prendas transmitimos el mensaje que queremos y cuáles son nuestras aliadas para conseguir la posición que queremos, la promoción, el sueldo y el futuro profesional que nos garantiza seguridad y confianza.
por: anny rico