Suplementos
Atleta de tiempo completo
Más allá del diseño, este deportivo francés tiene un gran desempeño
GUADALAJARA, JALISCO (27/JUL/2013).- Lo miras pasar por la calle y en ese momento el RCZ te ha conquistado. Quizá te hipnotizó el frente, o incluso la rareza de sus formas con respecto al resto de autos que ahora te parecen “cuadrados”. Por tu mente pasa que es un coche de “un millón de pesos”, pero al mismo tiempo que tratas de olvidar cuanto crees que cuesta, quieres contener esa emoción por saber qué se sentirá estar a bordo de él.
Así son las sensaciones que transmite el RCZ que manejamos esta semana. Un coche que por el simple hecho de observarlo ya te echó a la bolsa. Más allá de esas formas que recuerdan al Audi TT, tenemos a un verdadero corredor olímpico de 100 metros planos. El diseño agazapado de este Peugeot es único. Diferente del resto de “cuadrados” que verás comúnmente en la calle. Si te imaginaras por un momento que es un juguete (que claro que lo es) y lo pudieras tomar con tus manos, sabrás que no es lo mismo rodarlo de un lado que del otro, es diferente en ambos sentidos.
Este cupé nos regala cierta exclusividad por sus trazos, los cuales fueron recientemente renovados y que principalmente se notan en el frente. Esa enorme parrilla que simulaba la gran boca de una aspiradora ha quedado en el pasado y ahora se ha estilizado a tal grado, que el frente dibuja una coqueta sonrisa.
Los faros de xenón son más angulados y con algunos detalles que aumentaron el atractivo del RCZ. Recorremos la carrocería y nos encontramos con un techo en un tono negro mate en doble burbuja, que oculta la real y auténtica fibra de carbono, tal y como dictan los cánones de los autos deportivos. Ah, y sin quemacocos que venga a perjudicar la inclinación del coche en momentos de exigencia en el curveo.
Llegamos hasta la parte posterior, cuyo trasero es imán de miradas (seguimos hablando del coche, no se imagine otra cosa), con calaveras que arrastran su color rojo desde la parte superior del salpicadero hasta caer de forma suave a la altura de la cajuela. Y es en la cajuela que encontramos otro juguetito no para usar en ciudad (de qué le sirve, más que para presumir), pero sí en carretera: el alerón plegable de forma eléctrica. Muy útil en altas velocidades para plantar de mejor forma el coche al piso.
Más abajo tenemos un par de salidas de escape cromadas, las cuales se encuentran cargadas del lado izquierdo (quizá por razones de ingeniería con las que no nos pondremos a detallar como si esta prueba fuera una enciclopedia). Por último, los rines específicos ponen la cereza en el pastel del RCZ.
El lado divertido
Luego de describir un poco sobre las formas exteriores del RCZ, nos encontramos con su interior para cuatro plazas. Sí, tiene cuatro asientos, aunque los de la banca posterior son casi un adorno. La calidad de construcción interior nos parece buena, a pesar de los ruidos que han surgido tras un uso intenso de la carrocería. La piel y el tacto de los materiales, nos dan buenas sensaciones. En cuanto al equipo, nada que destacar, más que controles amigables con el usuario y un sistema de conectividad eficaz.
Ahora, tras encender el motor de 1.6 litros, turbo, nos estamos haciendo aliados de un verdadero felino. Esta máquina de 200 caballos de potencia y 255 newton-metro de torque, nos regala lo mejor del auto: su manejo.
El desplazamiento en ciudad llega a ser relajado, considerando su deportividad, mientras que en momentos de exigencia, como puede ser un rebase, el torque entrega todo el poder a las ruedas delanteras para que nos desplacemos de forma inmediata, con la ayuda de un imperceptible turbo que entra “a las primeras de cambio”.
La caja manual de seis velocidades es otro de los puntos favorables en el RCZ. Los cambios son precisos y cortos, lo que mejora la respuesta del motor, sobre todo en pista. Así lo pudimos comprobar, al acelerar de 0-100 km/h en 8.3 segundos, mientras que el frenado quedó, desde los 100 km/h a cero, en 39 metros, con un típico tacto europeo de reacción instantánea.
El RCZ con caja manual cuesta más que el Automático. 40 mil pesos más para ser precisos. Esto se debe al hecho de que el manual tiene 200 caballos, contra 163 del automático. Sin embargo, la dosis de emoción al volante, con una aceleración que en no muchos coches se encuentra, gracias a su buena relación de potencia y peso, lo hacen la opción para el entusiasta, mientras que el quiere más presumir la forma que disfrutar el manejo, puede ahorrarse una “lana” y vivir con más comodidad. Bien pensado.
FICHA TÉCNICA
DATOS TÉCNICOS
Motor: Frontal transversal
Cilindros: L4; 1.6 litros
Turbocompresor: Sí
Potencia: 200 HP @ 6,800 rpm
Torque: 255 newton-metro @ 1,700-4,500 rpm
Tracción: Delantera
Transmisión: Manual de seis velocidades (6+R)
SUSPENSIÓN
Delantera: Independiente, de tipo McPherson, con resortes helicoidales y barra estabilizadora.
Trasera: De rueda tirada con elemento torsional, resortes helicoidales y barra estabilizadora.
FRENOS
Delanteros: De discos ventilados, con ABS, EBD y AFU
Traseros: De discos sólidos, con ABS, EBD y AFU
DIRECCIÓN
De piñón y cremallera, con asistencia electrohidraúlica
DIMENSIONES en milímetros
Largo: 4,287
Ancho: 2,106
Alto: 1,359
Distancia entre ejes: 2,611
Peso: 1,411 kilogramos
CAPACIDAD
Tanque: 55 litros
Cajuela: 321 litros
RESULTADOS EN EL AUTÓDROMO
Aceleración de 0 a 100 km/h en: 8.3 segundos
Frenado de 100 km/h a 0 en: 39 metros
Cuarto de milla: 14.9 segundos @ 139 km/h
Velocidad máxima gobernada: 240 km/h
Así son las sensaciones que transmite el RCZ que manejamos esta semana. Un coche que por el simple hecho de observarlo ya te echó a la bolsa. Más allá de esas formas que recuerdan al Audi TT, tenemos a un verdadero corredor olímpico de 100 metros planos. El diseño agazapado de este Peugeot es único. Diferente del resto de “cuadrados” que verás comúnmente en la calle. Si te imaginaras por un momento que es un juguete (que claro que lo es) y lo pudieras tomar con tus manos, sabrás que no es lo mismo rodarlo de un lado que del otro, es diferente en ambos sentidos.
Este cupé nos regala cierta exclusividad por sus trazos, los cuales fueron recientemente renovados y que principalmente se notan en el frente. Esa enorme parrilla que simulaba la gran boca de una aspiradora ha quedado en el pasado y ahora se ha estilizado a tal grado, que el frente dibuja una coqueta sonrisa.
Los faros de xenón son más angulados y con algunos detalles que aumentaron el atractivo del RCZ. Recorremos la carrocería y nos encontramos con un techo en un tono negro mate en doble burbuja, que oculta la real y auténtica fibra de carbono, tal y como dictan los cánones de los autos deportivos. Ah, y sin quemacocos que venga a perjudicar la inclinación del coche en momentos de exigencia en el curveo.
Llegamos hasta la parte posterior, cuyo trasero es imán de miradas (seguimos hablando del coche, no se imagine otra cosa), con calaveras que arrastran su color rojo desde la parte superior del salpicadero hasta caer de forma suave a la altura de la cajuela. Y es en la cajuela que encontramos otro juguetito no para usar en ciudad (de qué le sirve, más que para presumir), pero sí en carretera: el alerón plegable de forma eléctrica. Muy útil en altas velocidades para plantar de mejor forma el coche al piso.
Más abajo tenemos un par de salidas de escape cromadas, las cuales se encuentran cargadas del lado izquierdo (quizá por razones de ingeniería con las que no nos pondremos a detallar como si esta prueba fuera una enciclopedia). Por último, los rines específicos ponen la cereza en el pastel del RCZ.
El lado divertido
Luego de describir un poco sobre las formas exteriores del RCZ, nos encontramos con su interior para cuatro plazas. Sí, tiene cuatro asientos, aunque los de la banca posterior son casi un adorno. La calidad de construcción interior nos parece buena, a pesar de los ruidos que han surgido tras un uso intenso de la carrocería. La piel y el tacto de los materiales, nos dan buenas sensaciones. En cuanto al equipo, nada que destacar, más que controles amigables con el usuario y un sistema de conectividad eficaz.
Ahora, tras encender el motor de 1.6 litros, turbo, nos estamos haciendo aliados de un verdadero felino. Esta máquina de 200 caballos de potencia y 255 newton-metro de torque, nos regala lo mejor del auto: su manejo.
El desplazamiento en ciudad llega a ser relajado, considerando su deportividad, mientras que en momentos de exigencia, como puede ser un rebase, el torque entrega todo el poder a las ruedas delanteras para que nos desplacemos de forma inmediata, con la ayuda de un imperceptible turbo que entra “a las primeras de cambio”.
La caja manual de seis velocidades es otro de los puntos favorables en el RCZ. Los cambios son precisos y cortos, lo que mejora la respuesta del motor, sobre todo en pista. Así lo pudimos comprobar, al acelerar de 0-100 km/h en 8.3 segundos, mientras que el frenado quedó, desde los 100 km/h a cero, en 39 metros, con un típico tacto europeo de reacción instantánea.
El RCZ con caja manual cuesta más que el Automático. 40 mil pesos más para ser precisos. Esto se debe al hecho de que el manual tiene 200 caballos, contra 163 del automático. Sin embargo, la dosis de emoción al volante, con una aceleración que en no muchos coches se encuentra, gracias a su buena relación de potencia y peso, lo hacen la opción para el entusiasta, mientras que el quiere más presumir la forma que disfrutar el manejo, puede ahorrarse una “lana” y vivir con más comodidad. Bien pensado.
FICHA TÉCNICA
DATOS TÉCNICOS
Motor: Frontal transversal
Cilindros: L4; 1.6 litros
Turbocompresor: Sí
Potencia: 200 HP @ 6,800 rpm
Torque: 255 newton-metro @ 1,700-4,500 rpm
Tracción: Delantera
Transmisión: Manual de seis velocidades (6+R)
SUSPENSIÓN
Delantera: Independiente, de tipo McPherson, con resortes helicoidales y barra estabilizadora.
Trasera: De rueda tirada con elemento torsional, resortes helicoidales y barra estabilizadora.
FRENOS
Delanteros: De discos ventilados, con ABS, EBD y AFU
Traseros: De discos sólidos, con ABS, EBD y AFU
DIRECCIÓN
De piñón y cremallera, con asistencia electrohidraúlica
DIMENSIONES en milímetros
Largo: 4,287
Ancho: 2,106
Alto: 1,359
Distancia entre ejes: 2,611
Peso: 1,411 kilogramos
CAPACIDAD
Tanque: 55 litros
Cajuela: 321 litros
RESULTADOS EN EL AUTÓDROMO
Aceleración de 0 a 100 km/h en: 8.3 segundos
Frenado de 100 km/h a 0 en: 39 metros
Cuarto de milla: 14.9 segundos @ 139 km/h
Velocidad máxima gobernada: 240 km/h