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Arquitectura y urbanismo

Una ciudad para todos

Hagamos un ejercicio. Pensemos qué pasará cuando uno envejezca, imaginándonos cómo nos moveremos en la ciudad: ¿Con independencia y naturalidad? Es decir, ¿tendremos la posibilidad de entrar, salir, llegar a la casa, los parques, las tiendas; usar los cajeros automáticos, el transporte público; pasar del primer nivel al segundo piso; comunicarse, caminar en la banqueta…? Todas estas actividades llevan implícita la accesibilidad: esa condición que permite que el entorno sea cómodo, seguro y que pueda disfrutar de cada actividad, sin ser excluido por la condición física ni social. 

Ahora recuerde cómo es el trayecto de su casa al trabajo, seguro no recordará ninguna dificultad que le impida concluir su viaje, porque ya habrá aprendido a sortearlos; pero ¿cómo sería si fuese en silla de ruedas, embarazada, o con muletas? Imagine con cuántas trabas seguramente se topará. O bien, si es delgado, intente imaginar cómo será para alguien con obesidad pasar por la estrecha puerta del camión o para alguien de baja estatura usar un baño público o para un adulto mayor trasladarse en transporte público. Hoy día, el diseño de las ciudades debe identificar y solucionar esos obstáculos y asegurar llegar a los destinos sin dificultad.

Es importante recordar que para algunos países europeos la accesibilidad se convirtió en un derecho indiscutible. En 1987 la Comisión Europea pidió que este concepto se aplicara a edificios, infraestructuras, productos de construcción y el equipamiento. No solo se legisló a favor de los más vulnerables, sino que se formularon políticas de inclusión en las que rechazan la división de la población en personas capacitadas y discapacitadas y el diseño de sus ciudades prevé disposiciones suplementarias en los casos apropiados.

“Una sociedad funciona mejor cuando no se impide a nadie ir adonde quiera, sea para utilizar algún recurso o para ofrecer sus servicios. Un entorno accesible es una condición previa para el éxito social y económico”, define el documento de Concepto Europeo de Accesibilidad.  

Ante esta necesidad de nuevos criterios para diseñar las ciudades modernas basados en las necesidades humanas, el Ayuntamiento de Guadalajara integró a su Manual de Imagen Urbana un capítulo sobre Accesibilidad. Junto con los otros dos apartados, Mobiliario Urbano y Vías Ciclistas, propone un sistema de diseño donde se indican una serie de criterios básicos enfocados al diseño universal, teniendo como referencia u origen al ciudadano común en sus distintas modalidades. Este manual, a diferencia de otros, no solo se concentra en las soluciones técnicas, sino que también muestra las condiciones a las que puede estar expuesto un ser humano y las diferentes estrategias que adquiere para adaptarse a la vida cotidiana.  

Juan Ponce, especialista en accesibilidad y autor del capítulo, dice: “Creo que su aportación más importante es convertirse en una de las tantas respuestas a una serie de interrogantes y problemas ante los procesos de planeación y transformación de las ciudades, donde obviamente no es la verdad absoluta, pero sí es una muestra indiscutible del inicio de cambio de conciencias que muchas personas tienen hacia su entorno, con el fin de mejorar el lugar donde viven”.  

Las cifras

En el año 2000, en Jalisco, 7.7 % de la población tenía algún tipo de capacidad diferente. Según datos del INEGI, en el año 2000, 1 millón 795 mil  personas en México, tenían algún tipo de discapacidad; es decir, 1.8 % de la población total; de estos, 72.6 % vive en comunidades urbanas y 27.4 % en rurales. Para 2030, serán 15.2 millones y 11.7 % del total de los habitantes a la que debemos sumar  una proporcion creciente de la población de tercera edad que forma otro 7 %.

La pregunta es si nuestras ciudades se están preparando para atender a quienes por sus condiciones físicas difícilmente podrán desplazarse y ser usuarios de la ciudad.  

Habrá entonces que analizar científicamente cómo los proyectos urbanos para Guadalajara y la zona metropolitana están dando HOY respuesta a esta doble necesidad demográfica y de salud bajo  el diseño de una ciudad más incluyente: una ciudad para todos.

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