¿Usted de cuáles es?

Sé que es muy engorroso para cualquier lector ver cifras y porcentajes en los artículos que analiza: sin embargo, a pesar de ello, otra vez en esta columna me referiré a datos relacionados a la fuerza laboral de nuestro país.

En México está confirmado que ya somos, números más números menos, 104 millones de habitantes, de ellos la mayoría son jóvenes: hay más de 15 millones que son económicamente inactivos, entre los varones destacan los estudiantes. Igualmente el porcentaje de reclusos, pensionados y jubilados que no trabajan, así como los religiosos dedicados a la oración y los desocupados que a propósito no buscan trabajo. También se dice que 12 millones de mexicanos son minusválidos y esa condición no les permite trabajar, siendo por lo mismo improductivos, y 40 millones de compatriotas viven en extrema pobreza por encontrarse desempleados y no tener algún ingreso. Si tiene la curiosidad amable lector, de sumar las cantidades ya dadas hasta ahora de personas que no trabajan, encontrará que son, si se agrega a los pensionados y jubilados, más de 60 millones de desocupados, o sea más de la mitad de la población.

Por si fuera poco lo anterior, agréguele a dicha cantidad la cifra de los millones de mexicanos que son todavía niños y que por lo mismo no trabajan, así como los ancianos que también por su edad ya no producen, y como si fuera el cuento de nunca acabar, tenemos que sumar a las cantidades anteriores a los enfermos, a los ricos, a los políticos, a los diputados, a los cafetómanos e intelectuales que día a día tratan de componer al mundo frente a su taza de café, pero que no trabajan, lo que hace que necesariamente nos tengamos que preguntar: ¿En México cuántos somos los que realmente trabajamos? ¿Cuántos somos los que verdaderamente sostenemos el gasto del país y pagamos impuestos? ¿Cuántos somos los mexicanos que con nuestro trabajo promovemos el desarrollo del país? ¿Y será por eso que estamos como estamos?

En México los varones siempre nos consideramos muy machos, sin embargo, en lo concerniente al sexo femenino, el porcentaje de empleadas y obreras es particularmente alto, lo que está provocando verdaderos conflictos en las familias mexicanas por el cambio de mentalidad y costumbres, ya que siendo el hombre más reproductivo que productivo, hemos llegado a 104 millones de habitantes y que con lo que gana la mujer ya se puede sostener el gasto de una casa, lo que hace que al querer ella también mandar nos acordemos de aquel famoso dicho que en el ayer, nuestros abuelos relataban: “Donde la mujer quiere cantar como gallo y el gallo cacarear es segura la...”. Usted ¿a quién le va?

ADOLFO MARTÍNEZ LÓPEZ / Escritor.

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