México exige unido ¡Ya Basta!
Ante las afrentas recibidas recientemente por la delincuencia organizada en el país, hoy más que nunca se exige la unidad de todos los mexicanos en torno a la exigencia de un ¡Ya Basta! emitido por el Presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, quien ofrece la aplicación de toda la fuerza del Estado mexicano en contra del narcotráfico que solamente puede ser efectiva de manera integral con la colaboración de todos los ciudadanos, sea cual fuere la trinchera de participación en la que nos encontremos.
Por igual desde el hogar, como en la oficina, la colonia o el barrio, son los entornos estratégicos en donde educando, previniendo, denunciando y rehabilitando es como podremos terminar de una vez por todas con este flagelo que daña sensiblemente a nuestra economía y merma el futuro que hemos construido para nuestros hijos.
Ciertamente México y Jalisco han enfrentado circunstancias que obligan a la realización de profundas reformas, como ya se han puesto en marcha en otros países del mundo, e incluso algunas otras entidades del país, sustentadas en principios tales como la transparencia, la moralidad, la rendición de cuentas y apego al debido proceso, entre otros, experiencias de las que nuestro Estado puede aprender para evolucionar a un sistema eficiente, legítimo y respaldado por la sociedad.
Además existe el reto de reducir la cifra de delitos no denunciados y convencer a las personas a confiar en las instituciones vinculadas a los servicios de seguridad y justicia. Ello implica superar problemas de eficiencia en todos los segmentos del sistema de seguridad pública y justicia penal, reducir el costo en tiempo y dinero de la complejidad de los procesos de denuncia, y atención digna de las personas que acuden a ellas.
Este reto no se podrá superar si no actuamos unidos sociedad y Gobierno, pero será todavía más difícil si no lo hacemos con verdadero compromiso y entrega a la lucha por recuperar nuestros espacios de convivencia social y renovemos la confianza entre vecinos, entre compatriotas, entre ciudadanos; ejercicio en el que evidentemente se vuelve indispensable la evaluación y mejora permanente de los esfuerzos.
No olvidemos que aún los servidores públicos también son ciudadanos al retornar a casa, después de un arduo día de labores, y enfrentan al igual que los demás, los riesgos de un entorno vapuleado por la delincuencia y el crimen, por lo que debemos entender que cualquier esfuerzo gubernamental, por muy impactante que éste sea, no será suficiente para desterrar definitivamente la impunidad y las acechanzas al Estado de derecho.
De hecho, somos los ciudadanos el mayor volumen y disponemos de más recursos e instrumentos para apoyar a nuestras autoridades en su combate frontal a la criminalidad, por lo que no debemos escatimar esfuerzos en ese grito colectivo del Ya Basta a la delincuencia, porque no olvidemos que México tiene prisa y, sin duda alguna, lo mejor está por venir.
RAÚL ALEJANDRO PADILLA OROZCO / Ciudadano y empresario.
Correo electrónico: rapo@rapo.com.mx
Ante las afrentas recibidas recientemente por la delincuencia organizada en el país, hoy más que nunca se exige la unidad de todos los mexicanos en torno a la exigencia de un ¡Ya Basta! emitido por el Presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, quien ofrece la aplicación de toda la fuerza del Estado mexicano en contra del narcotráfico que solamente puede ser efectiva de manera integral con la colaboración de todos los ciudadanos, sea cual fuere la trinchera de participación en la que nos encontremos.
Por igual desde el hogar, como en la oficina, la colonia o el barrio, son los entornos estratégicos en donde educando, previniendo, denunciando y rehabilitando es como podremos terminar de una vez por todas con este flagelo que daña sensiblemente a nuestra economía y merma el futuro que hemos construido para nuestros hijos.
Ciertamente México y Jalisco han enfrentado circunstancias que obligan a la realización de profundas reformas, como ya se han puesto en marcha en otros países del mundo, e incluso algunas otras entidades del país, sustentadas en principios tales como la transparencia, la moralidad, la rendición de cuentas y apego al debido proceso, entre otros, experiencias de las que nuestro Estado puede aprender para evolucionar a un sistema eficiente, legítimo y respaldado por la sociedad.
Además existe el reto de reducir la cifra de delitos no denunciados y convencer a las personas a confiar en las instituciones vinculadas a los servicios de seguridad y justicia. Ello implica superar problemas de eficiencia en todos los segmentos del sistema de seguridad pública y justicia penal, reducir el costo en tiempo y dinero de la complejidad de los procesos de denuncia, y atención digna de las personas que acuden a ellas.
Este reto no se podrá superar si no actuamos unidos sociedad y Gobierno, pero será todavía más difícil si no lo hacemos con verdadero compromiso y entrega a la lucha por recuperar nuestros espacios de convivencia social y renovemos la confianza entre vecinos, entre compatriotas, entre ciudadanos; ejercicio en el que evidentemente se vuelve indispensable la evaluación y mejora permanente de los esfuerzos.
No olvidemos que aún los servidores públicos también son ciudadanos al retornar a casa, después de un arduo día de labores, y enfrentan al igual que los demás, los riesgos de un entorno vapuleado por la delincuencia y el crimen, por lo que debemos entender que cualquier esfuerzo gubernamental, por muy impactante que éste sea, no será suficiente para desterrar definitivamente la impunidad y las acechanzas al Estado de derecho.
De hecho, somos los ciudadanos el mayor volumen y disponemos de más recursos e instrumentos para apoyar a nuestras autoridades en su combate frontal a la criminalidad, por lo que no debemos escatimar esfuerzos en ese grito colectivo del Ya Basta a la delincuencia, porque no olvidemos que México tiene prisa y, sin duda alguna, lo mejor está por venir.
RAÚL ALEJANDRO PADILLA OROZCO / Ciudadano y empresario.
Correo electrónico: rapo@rapo.com.mx