Es verdad que no descubro el hilo negro, ni nada que se le parezca, pero contrariamente a lo que pudiera pensarse de los habitantes de un Estado de gran prosapia como lo es Jalisco, su Zona Metropolitana de Guadalajara ha sido convertida –por casi todos- en un verdadero cochinero, que por más campañas de limpieza que se realizan, parece que no queremos entender de lo que se trata.
Y afirmo que por casi todos, porque afortunadamente aún existen muchos rumbos de la metrópoli en donde se puede ver desde muy temprano personas barriendo la banqueta de afuera de su casa; costumbre que además de permitir dar el saludo matutino a los vecinos, así como platicar de los últimos acontecimientos de la comunidad, le brinda un aspecto de dignidad a las calles y colonias en donde se mantiene dicha tradición.
Desafortunadamente, no todos entendemos las cosas de la misma manera, lo que ha provocado que en este renglón desde hace por lo menos una década, los visitantes de la capital tapatía nos han calificado como “cochinotes”, y es uno de los puntos que con más reiteración se mantiene en las encuestas realizadas para detectar el grado de satisfacción de los turistas.
Pero independientemente de turistas o no, ¿A quién le gusta vivir en medio de un muladar? Bueno pues al parecer no son pocos los que ya se han acostumbrado a arrojar sus desperdicios, basura, colillas de cigarro, entre otras cosas a la banqueta de sus casas o de las ajenas.
Así lo podemos constatar tanto visualmente, como por la información que reporta el Ayuntamiento de Guadalajara, en el sentido de que dos mil 216 personas han sido detenidas por policías municipales tan sólo en lo que va del año, por arrojar basura a la calle, los cuales han tenido que pagar una multa o bien permanecer en la cárcel de 24 a 36 horas –lástima que no es hasta que se les quite lo cochino-, pues si de por sí las penitenciarías ya se encuentran saturadas, ahora imagínese con tanto cochinón.
No quiero ni suponerme la vergüenza de ser detenido por un descuido como éste, además de que la multa alcanza montos que van de los 15 a los 50 salarios mínimos, ¡y a como están las cosas de la economía! sale mucho más barato andar cargando con su basura y depositarla en donde corresponde.
¡Ah!, pero eso sí, las autoridades también deben de cumplir con su parte y disponer de los recipientes necesarios para depositar la basura, además de que el servicio de recolección debe de ser más expedito y eficiente, pues luego vemos en las esquinas bastantes bolsas o cajas de basura, esperando a que buenamente pasen los del aseo público –contratado o propio, da igual-, mientras tanto, los bichos crecen y se reproducen en contra de nuestra salud e imagen.
CUAUHTÉMOC CISNEROS MADRID/ Presidente de Comunicación Cultural, A.C., Asociación de Periodistas de Prensa, Radio y Televisión.
Correo electrónico: ccmadrid@att.net.mx
Y afirmo que por casi todos, porque afortunadamente aún existen muchos rumbos de la metrópoli en donde se puede ver desde muy temprano personas barriendo la banqueta de afuera de su casa; costumbre que además de permitir dar el saludo matutino a los vecinos, así como platicar de los últimos acontecimientos de la comunidad, le brinda un aspecto de dignidad a las calles y colonias en donde se mantiene dicha tradición.
Desafortunadamente, no todos entendemos las cosas de la misma manera, lo que ha provocado que en este renglón desde hace por lo menos una década, los visitantes de la capital tapatía nos han calificado como “cochinotes”, y es uno de los puntos que con más reiteración se mantiene en las encuestas realizadas para detectar el grado de satisfacción de los turistas.
Pero independientemente de turistas o no, ¿A quién le gusta vivir en medio de un muladar? Bueno pues al parecer no son pocos los que ya se han acostumbrado a arrojar sus desperdicios, basura, colillas de cigarro, entre otras cosas a la banqueta de sus casas o de las ajenas.
Así lo podemos constatar tanto visualmente, como por la información que reporta el Ayuntamiento de Guadalajara, en el sentido de que dos mil 216 personas han sido detenidas por policías municipales tan sólo en lo que va del año, por arrojar basura a la calle, los cuales han tenido que pagar una multa o bien permanecer en la cárcel de 24 a 36 horas –lástima que no es hasta que se les quite lo cochino-, pues si de por sí las penitenciarías ya se encuentran saturadas, ahora imagínese con tanto cochinón.
No quiero ni suponerme la vergüenza de ser detenido por un descuido como éste, además de que la multa alcanza montos que van de los 15 a los 50 salarios mínimos, ¡y a como están las cosas de la economía! sale mucho más barato andar cargando con su basura y depositarla en donde corresponde.
¡Ah!, pero eso sí, las autoridades también deben de cumplir con su parte y disponer de los recipientes necesarios para depositar la basura, además de que el servicio de recolección debe de ser más expedito y eficiente, pues luego vemos en las esquinas bastantes bolsas o cajas de basura, esperando a que buenamente pasen los del aseo público –contratado o propio, da igual-, mientras tanto, los bichos crecen y se reproducen en contra de nuestra salud e imagen.
CUAUHTÉMOC CISNEROS MADRID/ Presidente de Comunicación Cultural, A.C., Asociación de Periodistas de Prensa, Radio y Televisión.
Correo electrónico: ccmadrid@att.net.mx