Entre veras y bromas

— “Enchílame otra”

Lo más probable es que el lector amable —amén de perspicaz, obviamente— ya haya reparado en que al aún flamante Macrobús de Guadalajara le falta lo que pudiéramos llamar “el toque mexicano”: las siluetas, en metal cromado, de unas voluptuosas bañistas en las polveras de los guardafangos; una Guadalupana junto al retrovisor, con una luz intermitente (cubierta con un frasco de crema humectante, rabiosamente azul) a guisa de veladora al pie de la misma; y, por supuesto, las leyendas, al estilo de los camioneros de antes, cimas de la prepotencia y síntesis de la picardía mexicanas, coloridas, resplandecientes, en las defensas...
Botones de muestra: “Este macho es mi mula”, o “Voy derecho y no me quito”.
—II—
La premura de echar a andar la Línea 2 del Macrobús, a la voz de “Enchílame otra”, antes de despejar las dudas razonables que surgieron a raíz de la puesta en operación de la primera, ha llevado a las autoridades a adelantar que en cuestión de días comenzarán los trabajos preliminares: sustitución de pavimentos, etc. “Gente previsora”, diría cualquiera en elogio de quienes tratan de ganarle tiempo al tiempo. Para ello, sin embargo, aún faltaría que la experiencia de sus aciertos pretéritos en empresas similares, fuera prenda de su capacidad probada para tomar medidas que, en efecto, beneficien a la población...
Por desgracia, mientras más vueltas se le dan al asunto, más incógnitas surgen... Una: ¿ya se hizo el estudio del impacto vial que tendrá el acaparamiento de cuatro de los seis carriles (o cinco en la cuadra de la avenida Alcalde, frente a Catedral, como observa el diario “Mural” en su edición de ayer) de las avenidas Tesistán, Laureles, Alcalde-16 de Septiembre, Revolución, Carretera a Los Altos...? Otra: ¿para qué porcentaje de los actuales usuarios del transporte particular será verdaderamente —en términos de confort, seguridad y economía— una opción el Macrobús...? Una más: ¿qué alternativas hay para quienes han convertido el eje 16 de Septiembre-Alcalde, amén de una arteria para la transportación cotidiana, la ruta tradicional de los varios desfiles que anualmente se realizan, incluida —por supuesto— la romería del 12 de octubre...?
—III—
Y otra, finalmente: a la ciudadanía —justamente escéptica con respecto a la pertinencia de las decisiones que se toman “allá arriba”—, ¿sólo le queda (como dijera el virrey Marqués de Croix) “callar y obedecer en los altos asuntos del Gobierno”...?

JAIME GARCÍA ELÍAS / Periodista y conductor radiofónico.

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