Directo al dinero

Ayer se produjeron dos noticias que tocan el tema del dinero en la lucha que sostiene el Estado mexicano en contra de las bandas del crimen organizado. Por una parte, se anuncia que el Gobierno federal va a ofrecer recompensas a quienes denuncien delitos; por otra, que le turnará al Congreso de la Unión diversas modificaciones en materia de justicia penal, para que con una nueva ley se pueda confiscar sus bienes a los delincuentes.

Se trata de pegarles en los bolsillos a quienes ya hicieron del secuestro, el narcotráfico y la delincuencia organizada, su modus vivendi. Bien se sabe que estas bandas criminales tienen hasta “operadores financieros” que se dedican a llevar las cuentas, las inversiones y los pagos con el dinero producto de sus ilícitos, como si fueran grandes corporativos dedicados a actividades productivas.

Ese dinero, que en muchas ocasiones pertenece a familias que han dedicado toda su vida a consolidar un patrimonio, luego es despojado de un plumazo por la vía del atraco, el secuestro, el robo de vehículos o la trata de personas; gente sin escrúpulos, gente que busca el camino fácil del delito para ganar dinero e incluso amasar fortunas, vería así cómo sus “ganancias” siguen el camino de regreso para reparar el daño a víctimas del delito.

Por lo que hace a las recompensas que ofrecerán las autoridades a quienes denuncien los ilícitos que son de su conocimiento, y sobre todo los que sufren en carne propia, parece una buena manera de alentar la participación social en el combate a la delincuencia. Pero es necesario que las corporaciones encargadas de la seguridad y la justicia garanticen que habrá un buen manejo de la información de ciudadanos valientes, porque es bien sabido que hay cuerpos policiacos y procuradurías en las que el enemigo está en casa.

Hacer una verdadera limpia en las dependencias que están infiltradas por agentes corrompidos o entregados a la causa de los criminales; pegarle al dinero y a los bienes que se han acumulado ocasionando males, y conquistar la confianza ciudadana para denunciar, parecen tres buenas armas contra la delincuencia. Pero no son suficientes.

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