México

Tren Parlamentario

El aro

El 16% del IVA seguía ayer cayendo como un relámpago; pero también era derribada la propuesta de última hora de un sector del PRI, de aumentar el precio de la gasolina a cambio de no tocar aquel impuesto al consumo.

Desde la roca firme del sentido común, los priistas veían más caro el remedio que la enfermedad, por la sencilla razón de que incrementar el precio de los derivados refinados del petróleo generaría tanta o más inflación que con la aplicación de aquel 1% de más. Y así se los decía incluso el presidente de la Mesa Directiva del Senado, el perredista Carlos Navarrete.

Si usted, lectora, lector, pregunta a un diputado o senador priista qué fue lo que ha ocurrido con la minuta de Ley de Ingresos a partir de su llegada al Senado, le podrán decir sin duda que están corrigiendo, para beneficio de la gente.

Eso mismo, y casi con las mismas palabras, decían en San Lázaro cuando justificaban en voz de Francisco Rojas Gutiérrez la aprobación del dictamen de marras.

“El destino nos está alcanzando”, decía Rojas el lunes 19 en la Cámara de Diputados, cuando la Comisión de Hacienda estaba a punto de dictaminar aprobatoriamente la Ley de Ingresos. “La mala administración del petróleo ha hecho que la plataforma petrolera vaya en descenso, verticalmente, y entonces ahora cuando desaparecen los ingresos de los recursos naturales, es evidente que los gastos corrientes siguen existiendo y ya no así los ingresos del petróleo”.

Más adelante, precisaba: “Es imprescindible que el gasto corriente del Gobierno federal se reduzca en forma permanente dada la escasez de los recursos petroleros. También es posible que el país esté en riesgo si se abusa del endeudamiento externo, en el cual es una falacia utilizar en forma indefinida y excesiva, el endeudamiento externo”.

Fue cuando remachó: “Es por ello que nuestro partido en la Cámara de Diputados ha optado por una opción que consideramos de lo más responsable, no con nuestra fracción, sino con el país”.

A Rojas Gutiérrez, en conferencia, los reporteros le preguntaban porqué habían optado por el incremento de 15 a 16% del IVA. Y seguía respondiendo: “Me parece que si anteponemos el interés de nuestro país, a pesar de que estamos en contra del incremento de los impuestos debemos actuar responsablemente”.

El coordinador de la bancada priista agregaba: “No podemos apostarle a que el país siga mal. Necesitamos componer a esta nación y vamos como mexicanos a responder a ese reto y a esa responsabilidad. Lo haremos con toda la fuerza de que seamos capaces. Hoy, aquí, nuestra fracción ha dado muestras de que anteponemos nuestros intereses partidarios por el bienestar nacional”.

Todavía Rojas Gutiérrez aseguraba: “Necesitamos ayudar a componer lo que ha hecho mal el Gobierno, y por ello actuamos responsablemente”.

Se refería al aumento de 16% aquel, que los priistas consentían del Ejecutivo para, en cambio, no imponer el nuevo impuesto de dos por ciento.

Dos días después, el miércoles, la minuta de la Ley de Ingresos todavía no era recibida oficialmente en el Senado cuando senadores del PRD y aún gente del PRI como Beltrones recriminaban un aumento de impuestos que ya pegaría con rigor a los sectores más desprotegidos de la población.

Una declaración de César Nava, líder del PAN, que de inmediato tildaron desde la oposición como arrogante y cobarde, porque echaba la culpa del aumento del IVA al PRI, fue como el golpe de una gran ola que provocó el viraje de las negociaciones por la Ley de Ingresos.

Olvidaba el PAN que Ingresos todavía es una minuta y no una ley, y así se lo restregaban los priistas, quienes desde el Senado han mostrado una férrea oposición al 16 por ciento.
Intenso era este sábado en las filas del priismo.

En voz de su presidenta, Beatriz Paredes, el PRI también ha dicho ayer que el país “tiene demasiado centralizados los recursos económicos y los estados y municipios necesitan más dinero”. Y apostillaba que “es necesario un replanteamiento general de toda la estrategia fiscal, en particular en lo referente a la Ley de Coordinación Fiscal”.

Estaba la Ley de Ingresos volviendo prácticamente al sitio de partida. Los priistas en el Senado han detenido con brusquedad ese carromato infame que habían cargado en la Cámara de Diputados. Pero, ¿realmente lo hacen porque fueron acometidos por un acto de contrición, al percatarse de que era a la gente más pobre del país la que estarían lacerando con los nuevos e incrementados impuestos?
La respuesta viaja a renglón seguido de los discursos de los priistas.

Cuando el PRI en San Lázaro se acomodaba para decir que 16% era un accionar responsable con el país, también cumplían con una recomendación de sus gobernadores –particularmente, el del Estado de México, Enrique Peña Nieto--, de apoyar el paquete económico del Gobierno federal para no tener problemas con la Secretaría de Hacienda, que por costumbre tiene chantajear a los mandatarios estatales advirtiéndoles que si no ayudaban, presionando a su vez a sus diputados, entonces tendrían problemas todo el año con Hacienda.

Tiene sus significados el anuncio de Beatriz Paredes, ayer, cuando dice que es necesario un replanteamiento general de toda la estrategia fiscal. No piensa Paredes en nadie más que en los gobernadores, los suyos por supuesto (19), que con mayores facultades podrían escapar de los chantajes de Hacienda. Y, de paso, controlar más recursos.

 Recuérdese que 2012 se acerca, inexorablemente, y el PRI ha fincado su poderío en los estados y municipios.

Al parecer, no le quedará de otra a Calderón que entrar al aro del PRI.

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