México
Señala investigadora que menores temen a la obesidad
A causa del rechazo que sufren los menores que presentan obesidad, se fomenta un miedo creciente en ellos
HERMOSILLO, SONORA (19/JUN/2011).- El sobrepeso empieza a crear problemas de estigmatización en los menores de edad escolar, debido al rechazo que sufren los que presentan esta condición, lo cual fomenta un miedo creciente a la obesidad.
La investigadora de la coordinación de Desarrollo Regional del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), Juana María Meléndez, dijo que la obesidad es un problema de salud forma parte del sistema social, económico y cultural actual.
Explicó que el estigma a la obesidad se desarrolla en un medio en donde se han difundido, en nombre de la salud, normas corporales y alimentarias ideales alejadas del contexto cultural y social de la población.
No es suficiente, dijo, atacar el problema sólo con mejorar la alimentación y aumentar la actividad física, porque en el sobrepeso y la obesidad influyen otro tipo de factores como los emocionales, el contexto social y cultural en que se desarrolla.
Hace unos 20 años, se hicieron estudios para conocer cómo era la dieta de los sonorenses y los resultados arrojaron que era alta en factores de riesgo y por ello predisponía a sus consumidores a padecimientos como la obesidad y los problemas cardiovasculares.
Precisó que hace tres años se repitió el ejercicio y nuevamente se evidenció que los sonorenses continúan con una dieta rica en grasas saturadas, azúcares y productos de origen animal.
Asimismo, añadió, existe una ingestión insuficiente de frutas y verduras y una reducción en el consumo de fibra, lo que favorece la aparición de estados de sobrepeso y obesidad en la población y de otras enfermedades vinculadas con la alimentación.
La investigadora anotó que la incidencia de casos de obesidad es muy alta y para disminuirla se debe realizar una estrategia conjunta entre gobierno, empresarios, comunidad académica, medio escolar y familia.
'Porque no debe verse la obesidad como un problema individual, es un problema social en el que están inmersos muchos factores y tenemos que abordarla desde todos los puntos de vista', consideró.
En torno a la prohibición de la comida chatarra, dijo que para que esta estrategia resulte, debe haber comunicación entre la escuela y los padres de familia y juntos promover hábitos saludables, entre ellos alimentos de mayor calidad.
Destacó que la escuela es un lugar donde los niños permanecen muchas horas y puede fungir como un buen espacio para promover hábitos de vida saludables, es en esta etapa en donde el niño define sus gustos y preferencias en cuestión alimentaria.
Actualmente los niños eligen sus alimentos guiados por el sabor, abundó, si les gusta o no les gusta y no se basan en el contenido nutritivo o si es saludable.
Puntualizó que los medios de comunicación son muy importantes para promover hábitos de vida saludables y si se logra que se apropien de esta labor se estará avanzando en gran medida.
La investigadora de la coordinación de Desarrollo Regional del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), Juana María Meléndez, dijo que la obesidad es un problema de salud forma parte del sistema social, económico y cultural actual.
Explicó que el estigma a la obesidad se desarrolla en un medio en donde se han difundido, en nombre de la salud, normas corporales y alimentarias ideales alejadas del contexto cultural y social de la población.
No es suficiente, dijo, atacar el problema sólo con mejorar la alimentación y aumentar la actividad física, porque en el sobrepeso y la obesidad influyen otro tipo de factores como los emocionales, el contexto social y cultural en que se desarrolla.
Hace unos 20 años, se hicieron estudios para conocer cómo era la dieta de los sonorenses y los resultados arrojaron que era alta en factores de riesgo y por ello predisponía a sus consumidores a padecimientos como la obesidad y los problemas cardiovasculares.
Precisó que hace tres años se repitió el ejercicio y nuevamente se evidenció que los sonorenses continúan con una dieta rica en grasas saturadas, azúcares y productos de origen animal.
Asimismo, añadió, existe una ingestión insuficiente de frutas y verduras y una reducción en el consumo de fibra, lo que favorece la aparición de estados de sobrepeso y obesidad en la población y de otras enfermedades vinculadas con la alimentación.
La investigadora anotó que la incidencia de casos de obesidad es muy alta y para disminuirla se debe realizar una estrategia conjunta entre gobierno, empresarios, comunidad académica, medio escolar y familia.
'Porque no debe verse la obesidad como un problema individual, es un problema social en el que están inmersos muchos factores y tenemos que abordarla desde todos los puntos de vista', consideró.
En torno a la prohibición de la comida chatarra, dijo que para que esta estrategia resulte, debe haber comunicación entre la escuela y los padres de familia y juntos promover hábitos saludables, entre ellos alimentos de mayor calidad.
Destacó que la escuela es un lugar donde los niños permanecen muchas horas y puede fungir como un buen espacio para promover hábitos de vida saludables, es en esta etapa en donde el niño define sus gustos y preferencias en cuestión alimentaria.
Actualmente los niños eligen sus alimentos guiados por el sabor, abundó, si les gusta o no les gusta y no se basan en el contenido nutritivo o si es saludable.
Puntualizó que los medios de comunicación son muy importantes para promover hábitos de vida saludables y si se logra que se apropien de esta labor se estará avanzando en gran medida.