Recursos de sindicato petrolero se usaron para pagar rescates
El drama finalizó tras el pago de casi 12 mdp extraídos, en su mayoría, de cuotas de trabajadores.
CAMPECHE, CAMP.— A los jerarcas petroleros de la sección 42 les tocó ya ser secuestrados por Los Zetas. Y a todos los trabajadores les tocó pagar con sus cuotas la mayor parte del rescate exigido.
El plagio de la dirigencia en Ciudad del Carmen del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) fue el primero que efectuó en esa plaza el grupo criminal, ahora aliado a los hermanos Beltrán Leyva, y por el cual obtuvo un botín de 12 millones de pesos.
Las víctimas, el secretario general, Luis Gerardo Pérez Sánchez; el tesorero, Juan Viveros Castillo; el secretario de ajustes, Leopoldo Garza Maya, y el chofer Raúl Ortiz Leyton.
De acuerdo con el expediente ministerial del caso, todos fueron citados en un restaurante con el ardid de hacer negocios con una empresa que deseaba tener la concesión para el transporte de personal de la sección 42 del STPRM. Pero ahí fueron secuestrados sin violencia.
La historia inició en el restaurante Mojarritas Paliseñas el 10 de enero del 2007, fecha que coincide con el inicio de la embestida de Los Zetas en Campeche, en su búsqueda del control de las actividades del narcotráfico en la entidad.
Del plagio de la dirigencia sindical se supo hasta que la esposa del tesorero recibió una llamada de éste a las 14:20 horas de ese día. “No te preocupes, estamos bien. Cuídense todos. Deja prendido tu celular porque te vamos a volver a llamar”. Así empezó el cautiverio, que duró tres semanas, hasta reunir de las cuotas sindicales la mayor parte del pago por el rescate.
Más tarde, Luis Cuevas Sampayo, quien colabora con el tesorero sindical, recibió una llamada a su celular. Era Juan Viveros, quien le pidió: “Sampayo, ya nos estamos arreglando; ponte de acuerdo con el contador general seccional Conrado García, porque necesitamos cinco millones de pesos”. La comunicación se interrumpió. Una hora después, el mismo líder volvió a llamar a Cuevas Sampayo para aclarar: “Son cicno millones de pesos de rescate de cada uno ”.
Hubo un vacío de comunicación durante dos días, después de los cuales se reinició el contacto. El tesorero de la sección 42 del STPRM cuestionó a Cuevas Sampayo: “¿Qué paso, ya tienes el dinero?”. La respuesta no fue alentadora. Su colaborador le dijo que el cheque debía tener la firma del contador. La víctima exigió que no se presentara denuncia o se diera a conocer a la prensa el plagio, aunque ese día la noticia de primera plana en diarios locales era el rapto de la dirigencia.
Nada estaba saliendo bien en la negociación para liberar a los líderes petroleros. Uno de sus ayudantes presentó el 13 de enero una denuncia ante las autoridades por el secuestro. Además, los bancos no autorizaban la entrega del dinero por la falta de firmas de las víctimas.
“Dile al &%$#" de David (Quintero Salas, el colaborador) que retire la denuncia, que pare todo. Mira, prepárate un cheque por 10 millones de pesos, es una orden mía. El pinche contador no me contesta. Si no lo hacen, a ustedes también los van a matar”, advirtió Viveros.
La negociación se tornaba cada vez más difícil. Así que como medida urgente, el dirigente de la sección 42 del sindicato petrolero llamó a su esposa nuevamente: “Lo único que quiero es que paren todo ya, y que tú hables con don Carlos Romero Deschamps para que él nos ayude”.
Luego de que Viveros le dijera a su ayudante que “esta gente no está jugando”, se elaboró un cheque que fue recogido por los secuestradores en un centro comercial.
Pero al ver que sólo el tesorero podría ir al banco a cobrar los cheques, Los Zetas decidieron liberar a éste. Juan Viveros Castillo regresó a su casa y de inmediato tuvo que juntar el dinero.
De acuerdo con las declaraciones de éste a fiscales de la Unidad Especializada en Investigación de Secuestro (UIES) de la PGR, se conoció cómo se hicieron las entregas de dinero al grupo criminal.
El primer pago se hizo el día que fueron secuestrados y fue por 420 mil pesos, que eran fondos del STPRM; el segundo fue por 500 mil pesos, que se entregaron el 19 de enero, y los recursos provenían de sus familias y amigos; la tercera entrega de dinero, que fue por nueve millones 80 mil pesos, se hizo el 26 de enero, monto proveniente de fondos del sindicato y de “amigos”; el cuarto pago fue por un millón 500 mil pesos, dinero que se entregó a sus captores el dos de febrero de 2007.
La cuenta en Bancomer bajo el número 0449779396, y de la cual se extrajeron los recursos para el rescate, está a nombre del Fondo de Ahorros de la Sección 42 del STPRM, de acuerdo a informes de Juan Viveros Castillos a fiscales de la PGR.