México

''Que detengan al desgraciado'', dice padre de niño muerto en cine

A 30 minutos de iniciada la función, el menor Hendrik se comenzó a convulsionar, por lo que fue trasladado a un hospital, donde dos días después murió a causa de un balazo en el cráneo

CIUDAD DE MÉXICO (13/NOV/2012).- Enrique Cuacuas narra la tragedia, se le escucha sereno, pero exige justicia: que se detenga al desgraciado que mató a su hijo Hendrik, mientras veía despreocupado la película “Ralph El Demoledor”, en un Cinépolis en Iztapalapa.

Con el dolor a cuestas, da detalles del momento que vivió ese día, el pasado 2 de noviembre, cuando en compañía de sus dos hijos, se encontraba en una da sala de cine en la Plaza Iztapalapa.

"De pronto todo fue confusión para mi, vi a mi hijo convulsionándose, no supe a bien qué había sucedido", relata Enrique, quien hace esfuerzo por ordenar sus pensamientos.

Habla a un noticiero de Radio Red, y trata de darle orden y coherencia al relato, pero insiste en que es deber de las autoridades resolver este caso " para que no vuelva a suceder, para que nadie más viva una tragedia como la mía".

Se refiere y hace énfasis en esto, al poco auxilio que recibió de los responsables de seguridad del cine. Asegura que lo dejaron solo, y aunque acepta que a su hijo se le llevó a un hospital de Iztapalapa, se queja de que a su pequeño prácticamente lo hayan dejado ahí a su suerte.

Explica que fue después al trasladarlo al Hospital Dalinde, donde una tomografía demostró algo que parecía inverosímil: que tenía una bala incrustada en el cráneo.

"Nunca escuche un tiro, un disparo, no podía creer la versión, pero así fue", explica el padre de Hendrik, a quien se le escucha en relativa calma.

Se confiesa devastado por la pérdida de su hijo, quien no pudo resistir a la herida y falleció dos días después, el 4 de noviembre. "Fue una tragedia", lamenta.

Sabe que es un desafío para la autoridad encontrar a quien le causó daño a su pequeño, pero es contundente: "Deben agarrar al desgraciado que hizo esto", exige.

El pasado 2 de noviembre, Enrique Cuacuas acudió a un cine en Iztapalapa con sus dos hijos a la proyección de la película “Ralph El Demoledor”, cuando a 30 minutos de iniciada la función, el menor Hendrik se comenzó a convulsionar, por lo que fue trasladado a un hospital, donde dos días después murió a causa de un balazo en el cráneo.

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