México

Militarización, estrategia equivocada: Obispo Reyes

El prelado menciona que la violencia se desterrará con paz, justicia y dignidad

TEHUANTEPEC, OAXACA (08/AGO/2011).- “La violencia no se resolverá con la militarización. Se desterrará con paz, justicia y dignidad”, afirma el obispo emérito Arturo Lona Reyes, al tiempo que entrecierra los ojos y se rasca la barbilla con la mano derecha. Su gesto taciturno refleja la angustia que lo atormenta.

En 1984, Lona Reyes ya había advertido, al lado de ocho obispos más de la Región Pacífico Sur de México, que el poder del narcotráfico, sustentado en la pobreza de la población y en las complicidades de las autoridades, socavaría a la sociedad.

Con la persistente narcoviolencia, la pobreza extrema en aumento y el creciente desempleo, “México se tambalea”, explicó el prelado, quien el 15 de agosto cumplirá 40 años de haber sido designado séptimo obispo de la Diócesis de Tehuantepec, en el Estado de Oaxaca.

La fiesta para recordar que Arturo Lona Reyes fue el primer obispo que se ordenó en la Catedral de esta ciudad se realizará el 15 de septiembre, porque el titular de la Diócesis, Óscar Campos, estará en España en un congreso juvenil. “Será muy patriótica la celebración”, bromeó.

Una lucha incansable

Conocido como “El Obispo de los Pobres”, a Lona Reyes le sobran preocupaciones. Le lastima la pobreza de los indígenas, le duelen las muertes por los conflictos agrarios, le irrita la voracidad de los políticos y le descorazona que el país esté en una creciente espiral de violencia.

Procedente del pueblo zoque de San Francisco la Paz, el paraíso que adoptó como hogar desde que dejó la diócesis en 2000, y que le gestionó la construcción de un puente, la electrificación y la introducción del agua potable, Lona Reyes parece incansable a sus casi 86 años.

Sentado en una banca de madera negra en el corredor de la Catedral, Lona Reyes evocó la tarde en que se le atravesó en el camino el entonces primer secretario de Desarrollo Social Luis Donald Colosio Murrieta para invitarlo a conocer la Catedral y el Obispado.

“¿Pero qué es esto?”, le preguntó Colosio en 1992, cuando vio el techo de lámina agujerado, las vigas apolilladas de la Catedral y las paredes deterioradas del Obispado. “¡Hay que hacer algo!”, dijo. Y la reconstrucción se hizo tras 70 años de abandono.

“Desde entonces Colosio y yo fuimos buenos amigos, tanto que un día nos invitó al ex arzobispo de Oaxaca, Bartolomé Carrasco Briseño y a mí a comer y nos pidió algunos consejos para su campaña presidencial. Ya me sentía entrando y saliendo de Los Pinos... pero lamentablemente lo mataron”, mencionó.

Lona Reyes se reunió con el obispo titular Óscar Armando Campos Contreras, con quien, dijo, lleva bien “la fiesta” tras “13 años de bache” que vivió la diócesis durante la estancia de “Felipe Padilla, quien intentó desmantelar el proyecto pastoral que heredé a favor de los pobres a través del primer sínodo diocesano, que se elaboró entre 1997 y el año 2000. No pudo hacerlo porque conté con el respaldo de los sacerdotes misioneros y del pueblo”, comentó orgulloso.

Arturo Lona Reyes solicitó ahora al obispo titular la reanimación del Centro de Derechos Humanos Tepeyac —que él fundó en 1997—, luego que fuera abandonado por su último director, Javier Balderas. “Vehículos, dinero, equipos de oficina y edificios andan perdidos por ahí”, acusó.

Preocupación por Gobierno


“El Obispo de los Pobres”, que a lo largo de 29 años de trabajo pastoral al lado de las empobrecidas comunidades indígenas de Oaxaca fue objeto de 11 atentados de los que salió ileso, expresó su preocupación por el rumbo del Gobierno de la alternancia.

“Han pasado ocho meses, veo buena voluntad de Gabino Cué, pero creo que es tiempo de que se sacuda la influencia de los ex gobernadores priistas, y que le dé una fuerte sacudida a su gabinete, porque sus aliados cada día quieren cobrarle nuevas facturas”.

Lona Reyes se convirtió en el interlocutor entre los indígenas con los gobernantes oaxaqueños. También participó como mediador en los conflictos agrarios que sangran los surcos del campo de Oaxaca y en el conflicto social de 2006.

“Recuerdo que la relación más áspera fue con el ex gobernador Diódoro Carrasco Altamirano por mi presencia en el conflicto agrario, que aún viven los pueblos Chimalapas. Quiso responsabilizarme de las consecuencias. Pero luego hablamos y la relación mejoró mucho”.

“En pleno conflicto agrario, el ex gobernador de Oaxaca me llamó y me dijo: ‘Don Arturo, nos estamos peleando a lo tonto. Vamos hacer las paces y trabajar juntos por Oaxaca’. De ahí nació la primera ley indígena del país para los oaxaqueños”.

Ficha técnica
Libra atentados y convive con políticos

En casi tres décadas de trabajo pastoral el prelado salió ileso de 11 atentados.

El próximo lunes 15 de agosto cumplirá 40 años como séptimo obispo de la Diócesis de Tehuantepec, en el Estado de Oaxaca.

En 1992 lo visitó Luis Donaldo Colosio, entonces secretario de Desarrollo Social, y consiguió la rehabilitación de la Catedral, tras casi siete décadas de abandono.

El prelado llevó una relación muy estrecha también con Diódoro Carrasco, ex gobernador del Estado, y ex secretario de Gobernación.

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