México
Mataron su ilusión de sobresalir en el futbol
El menor de 15 años fue asesinado a tiros cuando regresaba de un partido de futbol en Iguala
GUADALAJARA, JALISCO (29/SEP/2014).- Doña Roberta Evangelista, de 40 años de edad, madre del futbolista David Josué García Evangelista, con lágrimas que resbalan por las mejillas de su rostro adolorido, no acepta la realidad y exclama: “No puedo creerlo, siento que esto es un sueño, veo a mi hijo en el ataúd y no lo puedo creer que él esté ahí”.
Consternada por la muerte de su hijo David Josué, de sólo 15 años, privado de la vida por presuntos delincuentes del crimen organizado cuando regresaba de jugar un encuentro de futbol en Iguala, no entiende por qué le ocurrió a él: “No se merecía eso mi pequeño, mataron sus ilusiones de sobresalir en ese deporte, cuando estaba feliz de haberse quedado en Tercera División de Futbol”.
Recuerda que el viernes antes de que se trasladara a Iguala, se realizó una misa porque iba a debutar en Tercera División con el equipo de futbol “Los Avispones”, de esta capital, y añadió: “Mi hijo se me acercó y me dio un beso, sin saber que sería el último que me daría”.
Doña Roberta, que está casada con Víctor Manuel García, se siente consternada, como la gente que le rodea y que recordará a David como un “niño obediente, respetuoso con todos, a muchas personas les consta que era una persona noble, tanto en la escuela y en el futbol, a nadie le faltaba el respeto, eso sí su principal pasión era el futbol, pero le gustaba la música”.
Ahí a un costado del ataúd que cobija el cuerpo inerte de su “pequeño hijo”, arropado con el uniforme de Las Chivas, equipo de futbol al que le iba, abajo el de “Los Dorados”, de la liga de futbol amateur “Los Ángeles” de esta capital, y encima sus zapatos de futbol, su madre con dolor expresa: “Me siento destrozada, impotente por tanta inseguridad, ahorita fue mi hijo, mañana puede ser otro niño inocente y no sabemos hasta cuándo va a terminar tanta violencia”.
Pero dentro del dolor, la consternación y la angustia que le invade por la pérdida de su hijo, doña Roberta Evangelista, como madre le pide al Gobierno que la muerte de su vástago no quede impune, “que esto no se quede así, ya basta de tanta delincuencia, se tiene que hacer algo por parte del Gobierno, o qué quiere que el pueblo se levante en armas, pero yo creo que no, porque así como murió mi hijo, pueden morir más inocentes”.
Ella siente pena de que estos hechos pasen en Guerrero, por eso pide que se esclarezcan los hechos, que realmente la pague quien la tenga que pagar, que se llegue hasta las últimas consecuencias y aun cuando eso no le devolverá la vida a su hijo, “pero algo se tiene qué hacer para terminar con tanta violencia”.
Por su parte, el señor Eduardo Zepeda Soto, amigo de la familia de David Josué, también expresó su indignación y coraje por la muerte del mejor amigo de su hijo Eduardo Zepeda, con el que jugaron futbol desde pequeños, y le envió un mensaje también al Gobierno para que termine con la violencia porque dijo que como padres procuran educar a sus hijos por el buen camino, para que sean buenas personas, “para que ese tipo de gente les quiten la vida, estamos hartos de tanta violencia, queremos que paguen los que le quitaron la vida a David Josué”.
Eduardo Zepeda, de 15 años, no oculta su pesar por la muerte de su amigo y compañero de equipo. “Era una buena persona, serio, no era bromista, un buen compañero... le decíamos ‘El Zurdo’, porque tiraba muy bien con esa pierna”.
Luego de una misa de cuerpo presente en el velatorio de una funeraria de esta capital, como a las tres de la tarde, fue trasladado a las instalaciones de la cancha de futbol “Los Ángeles”, donde jugó desde pequeño, donde se le rindió un homenaje de despedida, para posteriormente a las 16:00 horas llevarlo a sepultar en el nuevo panteón municipal al norte de esta capital, donde lo despidieron con lágrimas en los ojos sus padres, dos hermanos, familiares, amigos y compañeros del equipo de futbol Los Avispones.
Consternada por la muerte de su hijo David Josué, de sólo 15 años, privado de la vida por presuntos delincuentes del crimen organizado cuando regresaba de jugar un encuentro de futbol en Iguala, no entiende por qué le ocurrió a él: “No se merecía eso mi pequeño, mataron sus ilusiones de sobresalir en ese deporte, cuando estaba feliz de haberse quedado en Tercera División de Futbol”.
Recuerda que el viernes antes de que se trasladara a Iguala, se realizó una misa porque iba a debutar en Tercera División con el equipo de futbol “Los Avispones”, de esta capital, y añadió: “Mi hijo se me acercó y me dio un beso, sin saber que sería el último que me daría”.
Doña Roberta, que está casada con Víctor Manuel García, se siente consternada, como la gente que le rodea y que recordará a David como un “niño obediente, respetuoso con todos, a muchas personas les consta que era una persona noble, tanto en la escuela y en el futbol, a nadie le faltaba el respeto, eso sí su principal pasión era el futbol, pero le gustaba la música”.
Ahí a un costado del ataúd que cobija el cuerpo inerte de su “pequeño hijo”, arropado con el uniforme de Las Chivas, equipo de futbol al que le iba, abajo el de “Los Dorados”, de la liga de futbol amateur “Los Ángeles” de esta capital, y encima sus zapatos de futbol, su madre con dolor expresa: “Me siento destrozada, impotente por tanta inseguridad, ahorita fue mi hijo, mañana puede ser otro niño inocente y no sabemos hasta cuándo va a terminar tanta violencia”.
Pero dentro del dolor, la consternación y la angustia que le invade por la pérdida de su hijo, doña Roberta Evangelista, como madre le pide al Gobierno que la muerte de su vástago no quede impune, “que esto no se quede así, ya basta de tanta delincuencia, se tiene que hacer algo por parte del Gobierno, o qué quiere que el pueblo se levante en armas, pero yo creo que no, porque así como murió mi hijo, pueden morir más inocentes”.
Ella siente pena de que estos hechos pasen en Guerrero, por eso pide que se esclarezcan los hechos, que realmente la pague quien la tenga que pagar, que se llegue hasta las últimas consecuencias y aun cuando eso no le devolverá la vida a su hijo, “pero algo se tiene qué hacer para terminar con tanta violencia”.
Por su parte, el señor Eduardo Zepeda Soto, amigo de la familia de David Josué, también expresó su indignación y coraje por la muerte del mejor amigo de su hijo Eduardo Zepeda, con el que jugaron futbol desde pequeños, y le envió un mensaje también al Gobierno para que termine con la violencia porque dijo que como padres procuran educar a sus hijos por el buen camino, para que sean buenas personas, “para que ese tipo de gente les quiten la vida, estamos hartos de tanta violencia, queremos que paguen los que le quitaron la vida a David Josué”.
Eduardo Zepeda, de 15 años, no oculta su pesar por la muerte de su amigo y compañero de equipo. “Era una buena persona, serio, no era bromista, un buen compañero... le decíamos ‘El Zurdo’, porque tiraba muy bien con esa pierna”.
Luego de una misa de cuerpo presente en el velatorio de una funeraria de esta capital, como a las tres de la tarde, fue trasladado a las instalaciones de la cancha de futbol “Los Ángeles”, donde jugó desde pequeño, donde se le rindió un homenaje de despedida, para posteriormente a las 16:00 horas llevarlo a sepultar en el nuevo panteón municipal al norte de esta capital, donde lo despidieron con lágrimas en los ojos sus padres, dos hermanos, familiares, amigos y compañeros del equipo de futbol Los Avispones.