México

Mancera: la hora de los ciudadanos

El procurador capitalino constituye una mezcla de funcionario exitoso y político ajeno estructuras partidistas

CIUDAD DE MÉXICO (23/ENE/2012).- Los partidos políticos no son socialmente bien vistos. Su lejanía con respecto a las necesidades populares y su monopolio, casi absoluto, de la repartición de candidaturas, han provocado que su legitimidad en la opinión pública disminuya en el proceso de transición democrática.

Desde la elección de 2009, las voces de hartazgo que se pronuncian a favor de opciones ciudadanas que no actúen bajo la misma lógica de los partidos, crezcan y tomen mayor fortaleza. Digamos que la labor de los políticos y de los partidos, no goza de cabal salud en el imaginario social.

Esta exigencia de apertura por parte de la ciudadanía ha provocado que los partidos volteen a ver de cerca a aquellas figuras sociales, que desde el ámbito académico hasta el ámbito de la sociedad civil organizada, han logrado gestar liderazgos muy amplios. La designación de Isabel Miranda de Wallace como candidata del PAN a la jefatura de Gobierno del Distrito Federal es una muestra que los partidos contemplan cada vez más la participación de “externos” en los procesos electorales.

Miguel Ángel Mancera es un funcionario que no precisamente puede ser catalogado como de extracción partidista. Por el contrario, durante su gestión al frente de la Procuraduría General del Distrito Federal, Mancera ha dejado en claro que no piensa afiliarse al Partido de la Revolución Democrática (PRD), aunque no reniega de sus convicciones vinculadas a la izquierda. Es decir, se define como una persona de izquierda, pero prefiere no ser parte de la espiral de un partido político.

Su falta de militancia le ha generado escenarios de admiración en una parte del electorado, aunque también ataques desde el interior del sol azteca.

Un hombre independiente

Mancera es considerado en la opinión pública capitalina, como un hombre independiente, avocado al trabajo y sin distracciones políticas. Pero, por el otro lado, los distintos liderazgos perredistas a nivel local, celosos de regalar la joya de la corona de la izquierda a un no militante del partido, han dudado de sus convicciones ideológicas e, incluso han puesto en tela de juicio su posibilidad de ser el abanderado del PRD a la jefatura de Gobierno. Esas mismas voces sonaron en 2006 cuando se debatió la pertenencia de Marcelo Ebrard al proyecto de izquierda, debido a su paso por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) o por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM).

Lo cierto es que los diferendos con algunas bases partidistas, no han hecho ruido en la apuesta de Mancera por ser el sucesor de Ebrard. Sus cartas no son las partidistas, precisamente, sino su labor al frente de la Procuraduría, una instancia que no está caracterizada por explotar la popularidad de sus titulares. Al contrario, a diferencia de muchos espacios en el gabinete que son intrínsecamente electoreros, la Procuraduría conlleva procesos de desgaste muy marcados y los errores son costosos. Sin embargo, los logros de Mancera no son fáciles de ocultar. En un tiempo azotado por la violencia de las bandas del crimen organizado, Mancera ha logrado imprimir una sensación de que la Ciudad de México no está en vuelta en esta vorágine de problemas vinculados al narcotráfico. Y aunque muchos indicadores delincuenciales en la capital siguen preocupando, la realidad es que la Ciudad de México es mucho más segura que décadas atrás.

El también doctor en derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se ha desarrollado por muchos años en el ámbito de la enseñanza y en instancias colegiadas dedicadas al estudio de la realidad jurídica. Su paso por la administración pública fundamentalmente se ha consolidado en ámbitos jurídicos y legales, un asunto que ha servido a sus oponentes para criticar su falta de preparación en otros temas de la agenda capitalina. Para sus rivales en la lucha por la candidatura perredista, la especialización de Mancera en seguridad pública, no garantiza una buena conducción en tópicos como el agua, educación, la agenda de extensión de derechos o la basura.

No era el favorito

Miguel Ángel Mancera no era precisamente el favorito del jefe capitalino Marcelo Ebrard. El ex aspirante a la candidatura presidencial del PRD, veía en Mario Delgado, actual secretario de Educación capitalino, la opción más palpable para seguir su proyecto de ciudad. Ebrard intentó impulsar a Delgado durante varios meses; sin embargo, su débil ascenso en las encuestas provocó que Ebrard optara por abrir el proceso a más participantes. Alejandra Barrales, históricamente vinculada a Andrés Manuel López Obrador y al grupo de René Bejarano, se acercó al jefe de Gobierno y automáticamente se incluyó en la lista de posibles aspirantes a sucederlo.

A sus 46 años, la juventud, como característica positiva, contrasta con la falta de experiencia, procesos que suelen ir acompañados. La Ciudad de México es una prueba feroz para cualquier gobernante. Las distintas temáticas y la intervención, casi cotidiana, del jefe de Gobierno, hacen del cargo una función que implica altos niveles de desgaste. Por un lado, Mancera aporta una visión integral de la seguridad pública y la profesionalización del sector público, que ya comenzó en el sexenio de Ebrard. Pero, por el otro lado, la falta de vínculo con los distintos sectores del PRD capitalino, pueden provocar falta de gobernabilidad e incapacidad para trazar acuerdos.

El cobijo de Ebrard en este asunto, resultará crucial. No olvidemos que el caso de Ebrard es similar al de Mancera. Cuando Ebrard llegó a la jefatura de Gobierno, tuvo que comenzar a tejer una extensa red de relaciones que le aseguraran niveles mínimos de gobernabilidad.

Mancera ya superó la dura aduana de ser el más popular en las encuestas frente a rivales de la talla de Alejandra Barrales o Carlos Navarrete.

Sin embargo, en la elección abierta las cosas no pintan fáciles. Mancera tendrá que enfrentar a Beatriz Paredes, por parte del PRI, una política que llegará hasta las últimas consecuencias para arrebatarle el bastión capitalino al PRD. Por el otro lado, la reciente designación de Isabel Miranda de Wallace como la candidata del PAN, abre la posibilidad que el blanquiazul le pelee al sol azteca toda la franja de independientes capitalinos que suelen votar por el PRD.

La lucha acaba de comenzar, y el PRD no se puede dar el lujo de dejar ir la capital de la República, significaría un golpe letal para la izquierda.

Miguel Ángel Mancera logró popularidad al frente de la Procuraduría, algo poco común en una dependencia que por antonomasia es impopular

Su falta de militancia le ha generado simpatías con los ciudadanos, y rechazo entre miembros del PRD


Izquierda Democrática Nacional
Invitan a Alejandra Barrales a la campaña

CIUDAD DE MÉXICO.-
Alejandra Barrales fue invitada a sumarse a la campaña de Miguel Ángel Mancera.

La diputada federal Leticia Quezada llamó en nombre de la corriente perredista Izquierda Democrática Nacional (IDN) a  sumarse en unidad a la candidatura del procurador, quein ganó la encuesta para ser el abanderado del PRD a la jefatura del Gobierno del Distrito Federal.

“Hacemos un reconocimiento a la compañera Alejandra Barrales. Que tenga la seguridad de que todas y todos caben en el PRD y que esté a la altura de lo que viene para el Distrito Federal y la Presidencia de la República”, señaló Quezada.  

Subrayó que IDN es una de las expresiones con mayor fuerza real en el Distrito Federal y confió en que la izquierda seguirá gobernando la capital del país y la mayoría de las delegaciones.

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