México

La falta de refinerías evidencia el abandono de la planta energética

Para el académico de la UNAM, John Saxe-Fernández, la extracción de petróleo, sin valor agregado, reproduce una relación económica de carácter colonial

CIUDAD DE MÉXICO (11/MAR/2012).- Habitamos un mundo sediento de petróleo. Los países centrales, incluyendo las incorporaciones de naciones como China o India, aumentan vertiginosamente su consumo energético de fuentes fósiles. El globo ya ha alcanzado el “pico de producción”, por lo tanto, la inexorable tendencia hacia la disminución del abasto energético, cobra fuerza. Los discursos que apelan a la diversificación de fuentes de abastecimiento energético (eólica, solar, biocombustibles, etcétera) naufragan ante la facilidad de la extracción petrolera. Las naciones del tercer mundo, dependientes de los recursos económicos generados por las exportaciones petroleras, no ponen límites a la producción y sobreexplotan sus yacimientos petroleros. La ecuación parece sencilla: el mundo industrializado necesita de millones de barriles de petróleo al día y los países más pobres necesitan del flujo de efectivo para mantener a flote presupuestos pesados. Los efectos ambientales y las consecuencias sociales e industriales, quedan relegadas en esta lógica comercial.

Es el caso de México, un país de inmensas inercias presupuestales, encontró en el macroyacimiento petrolero de Cantarell, una forma sencilla de solapar gastos excesivos y un presupuesto que alimenta extensas burocracias. Como señala John Saxe-Fernández, uno de los íconos del pensamiento acerca del petróleo en México, el valor agregado no ha aparecido en la industria energética, al grado de que el país se ha convertido en una nación con meras características extractivas. Aunque este fenómeno no se reduce a México, sino que la mayoría de las naciones latinoamericanas ricas en energéticos se han convertido en “arabias saudíes”. Es decir, países con vocación única por la extracción de petróleo, negando la inyección de valor agregado. De esta manera, se han transformado en naciones sumamente dependiente de los dólares del exterior y sin capacidad para construir una red interna industrial que apalanque el desarrollo nacional.

En palabras de Saxe-Fernández, doctor en Estudios latinoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México, un dato que engloba este abandono de la planta energética nacional es la falta de construcción de refinerías en México en “las últimas tres décadas”. Así, “la administración de la abundancia” tan cacareada por el ex presidente de la República, José López Portillo, al encontrar los miles de millones de barriles de petróleo en el yacimiento de Cantarell, se ha convertido en una carrera contra el tiempo, que augura el difícil reemplazo de las reservas probadas.

Dentro de este marco, y en la búsqueda de nuevas reservas, México firmó un tratado para la explotación de los yacimientos transfronterizos que comparte con Estados Unidos en el Golfo de México.

— ¿Cómo podemos interpretar el acuerdo sobre yacimientos transfronterizos entre México y Estados Unidos?

— Tenemos que interpretar el acuerdo dentro de un marco mayor. En primera instancia, debemos analizarlo partiendo del hecho del agotamiento del petróleo convencional, cercano a la superficie y de fácil extracción. De la misma manera, se ha alcanzado “el techo de producción”, lo que significa que la demanda ha superado a la oferta,  creando una brecha insatisfecha entre ambas. Ahora toca ir a aguas profundas, punto en particular al que se refiere este acuerdo. ¿Qué significa esto? Ir por petróleo a aguas profundas implica extraer a más costo, con más riesgos y peligros. Es un caso similar a las arenas bituminosas de Alberta en Canadá, son enormes yacimientos, pero de petróleo pesado, con características que dificultan el acceso a las reservas.

— ¿Cómo interpreta las propuestas en materia energética de los candidatos a la Presidencia de la República?

— De entrada, no puedo confiar en Enrique Peña Nieto porque ya declaró que no respetará la Constitución en caso de ser el presidente. En su gira a Estados Unidos, Peña Nieto ya fue a ofrecer el petróleo, en la tónica privatizadora que ha seguido en sus propuestas en esta materia. En el mismo tenor está la candidata del PAN, la idea de abrir Petróleos Mexicanos (Pemex) a la inversión extranjera y privada, y ahora sí, a sacar la mayor cantidad de petróleo que se pueda. Sin embargo, creo que lo más importante que podríamos exigirle a un candidato es que proponga cómo utilizar el petróleo como palanca de desarrollo. En este sentido, la propuesta del candidato de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador, de construir cinco refinerías, me parece adecuada. Tenemos que desmarcarnos de la idea salinista de que la autosuficiencia energética y alimentaria, no es un objetivo anhelable. La construcción de las refinerías no sólo permiten que el país procese el crudo que extraemos de la tierra, sino que genera empleos que se quedan en el país y dinamiza el tejido industrial interno.



PERFIL

Ícono intelectual de la izquierda latinoamericana


Nacido en Costa Rica y ciudadano mexicano, es doctor en Estudios Latinoamericanos de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Primer premio nacional de periodismo 2008 e Investigador del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) Nivel III, el más alto dentro del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

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