México
Exige AI protección para dos torturados
Amnistía Internacional lamentó que la espiral de violencia y los abusos del Ejército sigan en aumento en México
CIUDAD DE MÉXICO.- Amnistía Internacional (AI) pidió a las autoridades protección para dos hombres presuntamente torturados por militares en el Estado de Morelos, quienes habrían sido amenazados de muerte si denunciaban los hechos.
Los hombres fueron identificados como Silverio Iván Jaimes Filio y Jorge Raúl Jaimes Jiménez, quienes fueron privados de su libertad el pasado 14 de agosto en Cuernavaca por soldados uniformados y agentes de la Policía Federal, bajo acusaciones de posibles vínculos con traficantes de drogas.
“Según su testimonio, durante las horas siguientes los soldados los amenazaron con matarlos, torturarlos y violarlos. Les vendaron los ojos y los golpearon por todo el cuerpo, les dieron patadas en la cabeza y las costillas y se arrodillaron sobre su espalda mientras yacían boca abajo”, detalló AI.
Además, los militares amenazaron con someterlos a descargas eléctricas, violarlos, ahogarlos y arrojarlos por un barranco.
Horas después fueron liberados, no sin antes advertirles que si denunciaban el hecho “les iba a ir peor”.
Pese a las amenazas de sus torturadores, Silverio y Jorge acudieron a la Procuraduría General de Justicia de Morelos, pero de acuerdo con AI, “no están recibiendo protección alguna de las autoridades”.
La organización deploró los abusos por parte de las fuerzas castrenses, en el marco de las acciones implementadas por el Presidente Felipe Calderón, como el despliegue de más de 45 mil militares en las zonas más afectadas.
“En lugar de eso, según la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), los informes sobre abusos por parte del Ejército --incluidos homicidios ilegítimos, torturas, detenciones arbitrarias y registros domiciliarios ilegales– se han multiplicado por seis entre 2006 y 2008”, sentenció Amnistía Internacional.
Estos casos, agregó, si bien son investigados y juzgados sistemáticamente en los tribunales militares, no garantizan una investigación imparcial e independiente y, por ello, proporcionan impunidad a la gran mayoría de los responsables.
El resultado, concluyó AI, es que los militares “son conscientes” de que hay poquísimas probabilidades de que rindan cuentas de sus actos.
Llaman por apoyo al Ejército
El Movimiento Blanco lanzó una nueva campaña de apoyo al Ejército mexicano, para revalorizar el trabajo de la institución, como la única capaz de hacer frente al crimen organizado en el país y reconocer que los elementos castrenses que han perdido la vida lo han hecho por la seguridad de los mexicanos.
En conferencia de prensa, los voceros del Movimiento Blanco, Raúl Tortolero y Anabel Pagaza, indicaron que sólo con el apoyo de la sociedad y el fortalecimiento de las instituciones se puede hacer frente a la inseguridad que vive el país, ya que acciones como la firma del Acuerdo Nacional por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad (hace exactamente un año) quedaron "en un simple recuento de ideales, que han sido aplastados por al realidad de la incidencia delictiva".
Libran jóvenes militares guerra contra el narco
Promedian 20 años
CIUDAD DE MÉXICO.- La cara de la guerra entre el Ejército mexicano y los cárteles del narcotráfico tiene 20 años de edad. En el frente de guerra abierto en el Estado de Michoacán son los jóvenes que promedian los 20 años de edad quienes forman la primera línea de batalla de las fuerzas militares y también de los cárteles del narcotráfico que se han apoderado de muchas zonas.
Las armas que portan esos jóvenes combatientes marcan la diferencia entre soldados y sicarios, pero como espejo, uno y otro bando reclutan a quienes hoy se han convertido en los contingentes sacrificables de esta guerra que ya suma más de cuatro mil decesos en el país durante este año.
Michoacán tiene sobre sí los reflectores de todo México y del mundo por los más de cinco mil elementos de las fuerzas federales que han sido enviados ahí, pero el rostro real de esta guerra se observa aquí diariamente en estos jóvenes que lo mismo arriesgan sus vidas, bajo cualquier clima, viajando en camionetas abiertas con armas en mano haciendo recorridos en calles de ciudades, que en alejados cerros donde el narcotráfico oculta sus múltiples operaciones de producción.
Partiendo de Morelia, “El Universal” viajó con diferentes unidades del 19o. Batallón de Infantería del Ejército mexicano asignadas al combate al narcotráfico, y lo primero que resaltó durante el largo periplo no fueron las armas, ni el equipo que portan, sino la edad de los soldados —casi niños— que hace algunos meses aún eran menores de edad y que ahora están en el “frente”, comandados por oficiales y jefes que promedian los 30 y 40 años de edad, respectivamente.
Con extenuantes jornadas diarias viajando hasta siete horas, sobre carreteras pavimentadas o de terracería en su mayoría corren entre los cerros, sólo para llegar hasta donde se encuentra un laboratorio clandestino de elaboración de enervantes y regresar a su cuartel para seguir con los operativos en la ciudad durante el día o la noche.
Los hombres fueron identificados como Silverio Iván Jaimes Filio y Jorge Raúl Jaimes Jiménez, quienes fueron privados de su libertad el pasado 14 de agosto en Cuernavaca por soldados uniformados y agentes de la Policía Federal, bajo acusaciones de posibles vínculos con traficantes de drogas.
“Según su testimonio, durante las horas siguientes los soldados los amenazaron con matarlos, torturarlos y violarlos. Les vendaron los ojos y los golpearon por todo el cuerpo, les dieron patadas en la cabeza y las costillas y se arrodillaron sobre su espalda mientras yacían boca abajo”, detalló AI.
Además, los militares amenazaron con someterlos a descargas eléctricas, violarlos, ahogarlos y arrojarlos por un barranco.
Horas después fueron liberados, no sin antes advertirles que si denunciaban el hecho “les iba a ir peor”.
Pese a las amenazas de sus torturadores, Silverio y Jorge acudieron a la Procuraduría General de Justicia de Morelos, pero de acuerdo con AI, “no están recibiendo protección alguna de las autoridades”.
La organización deploró los abusos por parte de las fuerzas castrenses, en el marco de las acciones implementadas por el Presidente Felipe Calderón, como el despliegue de más de 45 mil militares en las zonas más afectadas.
“En lugar de eso, según la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), los informes sobre abusos por parte del Ejército --incluidos homicidios ilegítimos, torturas, detenciones arbitrarias y registros domiciliarios ilegales– se han multiplicado por seis entre 2006 y 2008”, sentenció Amnistía Internacional.
Estos casos, agregó, si bien son investigados y juzgados sistemáticamente en los tribunales militares, no garantizan una investigación imparcial e independiente y, por ello, proporcionan impunidad a la gran mayoría de los responsables.
El resultado, concluyó AI, es que los militares “son conscientes” de que hay poquísimas probabilidades de que rindan cuentas de sus actos.
Llaman por apoyo al Ejército
El Movimiento Blanco lanzó una nueva campaña de apoyo al Ejército mexicano, para revalorizar el trabajo de la institución, como la única capaz de hacer frente al crimen organizado en el país y reconocer que los elementos castrenses que han perdido la vida lo han hecho por la seguridad de los mexicanos.
En conferencia de prensa, los voceros del Movimiento Blanco, Raúl Tortolero y Anabel Pagaza, indicaron que sólo con el apoyo de la sociedad y el fortalecimiento de las instituciones se puede hacer frente a la inseguridad que vive el país, ya que acciones como la firma del Acuerdo Nacional por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad (hace exactamente un año) quedaron "en un simple recuento de ideales, que han sido aplastados por al realidad de la incidencia delictiva".
Libran jóvenes militares guerra contra el narco
Promedian 20 años
CIUDAD DE MÉXICO.- La cara de la guerra entre el Ejército mexicano y los cárteles del narcotráfico tiene 20 años de edad. En el frente de guerra abierto en el Estado de Michoacán son los jóvenes que promedian los 20 años de edad quienes forman la primera línea de batalla de las fuerzas militares y también de los cárteles del narcotráfico que se han apoderado de muchas zonas.
Las armas que portan esos jóvenes combatientes marcan la diferencia entre soldados y sicarios, pero como espejo, uno y otro bando reclutan a quienes hoy se han convertido en los contingentes sacrificables de esta guerra que ya suma más de cuatro mil decesos en el país durante este año.
Michoacán tiene sobre sí los reflectores de todo México y del mundo por los más de cinco mil elementos de las fuerzas federales que han sido enviados ahí, pero el rostro real de esta guerra se observa aquí diariamente en estos jóvenes que lo mismo arriesgan sus vidas, bajo cualquier clima, viajando en camionetas abiertas con armas en mano haciendo recorridos en calles de ciudades, que en alejados cerros donde el narcotráfico oculta sus múltiples operaciones de producción.
Partiendo de Morelia, “El Universal” viajó con diferentes unidades del 19o. Batallón de Infantería del Ejército mexicano asignadas al combate al narcotráfico, y lo primero que resaltó durante el largo periplo no fueron las armas, ni el equipo que portan, sino la edad de los soldados —casi niños— que hace algunos meses aún eran menores de edad y que ahora están en el “frente”, comandados por oficiales y jefes que promedian los 30 y 40 años de edad, respectivamente.
Con extenuantes jornadas diarias viajando hasta siete horas, sobre carreteras pavimentadas o de terracería en su mayoría corren entre los cerros, sólo para llegar hasta donde se encuentra un laboratorio clandestino de elaboración de enervantes y regresar a su cuartel para seguir con los operativos en la ciudad durante el día o la noche.