México
Entre niños y una agenda flexible
El Papa Benedicto XVI se dio tiempo para tener cercanía con la gente
GUANAJUATO (25/MAR/2012).- El Papa Benedicto XVI completó su segunda jornada de visita en México y seguramente será la más emotiva de todas.
Las muestras de aprecio y devoción a su persona no han parado desde que arribó al Aeropuerto Internacional de Guanajuato, el pasado viernes, y es tanta la presión de quienes quieren verlo, que incluso la rigurosa agenda oficial del Pontífice amenaza con ser alterada por los insistentes rumores.
Este sábado por la mañana, apostados durante horas fuera del Colegio Miraflores (en León) que está utilizando como lugar de hospedaje, cientos de creyentes insistían en pedir que saliera Joseph Ratzinger al menos para impartirles una rápida bendición. De esa esperanza a un rumor que creció como pólvora bastó una breve distancia para generar una certeza: el Papa saldría a verlos.
Al paso de un par de horas debió aclarar las cosas el vocero del Vaticano, Federico Lombardi: “no habrá cambios en la agenda”, subrayó. Reiteró que la actividad pública del Pontífice iniciaría, tal como estaba programado, hasta las 16:30 horas, cuando saldría en un vehículo cerrado a su cita, en la ciudad de Guanajuato, con el Presidente Calderón y con una multitud que esperaba, muchas horas antes, su mensaje a la niñez.
Pero la aclaración sólo llegó a los medios de comunicación. Las masas de feligreses no se desanimaron y mantuvieron el ambiente festivo a pesar de las horas transcurridas y el Sol castigador.
Cuando el vehículo que trasladó al Pontífice salió, finalmente, hacia Guanajuato, precedido por un operativo de seguridad del tamaño de la importancia del visitante, los que pudieron verlo pasar, raudo como un soplo del viento, celebraban la feliz coincidencia como si hubieran obtenido un premio de la lotería.
Ya en la colonial Guanajuato, donde la concentración de decenas de miles en las angostas calles hacía ver pequeños los majestuosos edificios y caserones de la ciudad, el obispo de Roma vivió, casi puede afirmarse, la jornada más cálida desde que ascendió al trono de Pedro hace siete años.
Mientras se reunía con Felipe Calderón, los gritos y los cantos atravesaron las paredes de la Casa del Conde Rul donde además, los Calderón Hinojosa le habían preparado una jugada: finalmente, sí cambiaron la agenda, y le propusieron una reunión, breve pero de un alto contenido simbólico, con personas afectadas por la violencia que afecta al país por la lucha contra el crimen organizado.
El Pontífice no podía desairar la solicitud presidencial y escuchó los lamentos de un reducido grupo de personas (no llegaron a 10) que han perdido uno o varios de sus familiares en la oleada de violencia que azota al país. No hubo discurso oficial. Solamente los lamentos y el breve consuelo del máximo jerarca de la Iglesia Católica en el mundo.
Pero además, a Benedicto XVI le esperaba la gente fuera, en la Plaza de la Paz. Leyó, acaso en siete minutos, un mensaje destinado a los niños, en el que reiteró que la niñez representa el mayor de los intereses para él, para la Iglesia y debe serlo también para las autoridades en la sociedad y para los padres de familia. Con un lenguaje sumamente suave, pidió que se cuide a los niños para que reciban un mundo mejor que el actual.
Y después, como seguro ocurrirá este domingo, el Pontífice se sumergió (papamóvil de por medio) entre la gente. Bendiciones, besos a los niños, sonrisas y saludos, repartió entre los ansiosos creyentes que lo habían aguardado al menos durante seis horas, antes de viajar otra vez a León, donde todavía hubo ocasión para una ceremonia más, en la que le entregaron las llaves de la ciudad.
Muchos presentes le han dado a Benedicto XVI, pero el impacto del recuerdo y la cercanía con la gente será el más imperecedero.
Jorge Octavio Navarro/ Enviado especial
PARA SABER
Día lleno de actividad
Hoy, a las 18:00 horas, Benedicto XVI encabezará la celebración de las Vísperas con los obispos de México y de América Latina, en la Catedral de León.
La jornada más importante
La estancia de Benedicto XVI se ha circunscrito a un territorio muy pequeño del país. Sus movimientos apenas transcurren entre tres ciudades muy cercanas entre sí: León, Silao y Guanajuato.
Sin embargo, la aparente estrechez geográfica (que la mañana de este domingo lo conducirá al Cerro del Cubilete, asiento del Cristo Rey, en un vuelo en helicóptero) está siendo rebasada por la concentración de personas.
La de hoy, en términos de agenda, es la más importante de las jornadas de la estancia del Pontífice en el país.
En el denominado Parque Bicentenario, a medio camino entre Silao y León, se reunieron hasta con 20 horas de anticipación, hasta 350 mil personas, lo que ya rebasa por mucho lo que se esperaba. Al cierre de esta edición, la fila de interesados en participar en la misa que inicia a las 10:00 de la mañana era de más de tres kilómetros.
Benedicto XVI se encontrará por la mañana ante una concentración de creyentes de proporciones inesperadas.
Las autoridades de Protección Civil de Guanajuato trabajan hasta el límite de su capacidad y ante la oleada de feligreses, reiteran sin parar un solo mensaje: lleguen con toda la anticipación posible.
Si el mensaje que dirija hoy el Papa a los mexicanos marca o no un hito, la reunión de creyentes ya es noticia y establece, un día antes, cuál será la jornada más importante de la visita papal.
Las muestras de aprecio y devoción a su persona no han parado desde que arribó al Aeropuerto Internacional de Guanajuato, el pasado viernes, y es tanta la presión de quienes quieren verlo, que incluso la rigurosa agenda oficial del Pontífice amenaza con ser alterada por los insistentes rumores.
Este sábado por la mañana, apostados durante horas fuera del Colegio Miraflores (en León) que está utilizando como lugar de hospedaje, cientos de creyentes insistían en pedir que saliera Joseph Ratzinger al menos para impartirles una rápida bendición. De esa esperanza a un rumor que creció como pólvora bastó una breve distancia para generar una certeza: el Papa saldría a verlos.
Al paso de un par de horas debió aclarar las cosas el vocero del Vaticano, Federico Lombardi: “no habrá cambios en la agenda”, subrayó. Reiteró que la actividad pública del Pontífice iniciaría, tal como estaba programado, hasta las 16:30 horas, cuando saldría en un vehículo cerrado a su cita, en la ciudad de Guanajuato, con el Presidente Calderón y con una multitud que esperaba, muchas horas antes, su mensaje a la niñez.
Pero la aclaración sólo llegó a los medios de comunicación. Las masas de feligreses no se desanimaron y mantuvieron el ambiente festivo a pesar de las horas transcurridas y el Sol castigador.
Cuando el vehículo que trasladó al Pontífice salió, finalmente, hacia Guanajuato, precedido por un operativo de seguridad del tamaño de la importancia del visitante, los que pudieron verlo pasar, raudo como un soplo del viento, celebraban la feliz coincidencia como si hubieran obtenido un premio de la lotería.
Ya en la colonial Guanajuato, donde la concentración de decenas de miles en las angostas calles hacía ver pequeños los majestuosos edificios y caserones de la ciudad, el obispo de Roma vivió, casi puede afirmarse, la jornada más cálida desde que ascendió al trono de Pedro hace siete años.
Mientras se reunía con Felipe Calderón, los gritos y los cantos atravesaron las paredes de la Casa del Conde Rul donde además, los Calderón Hinojosa le habían preparado una jugada: finalmente, sí cambiaron la agenda, y le propusieron una reunión, breve pero de un alto contenido simbólico, con personas afectadas por la violencia que afecta al país por la lucha contra el crimen organizado.
El Pontífice no podía desairar la solicitud presidencial y escuchó los lamentos de un reducido grupo de personas (no llegaron a 10) que han perdido uno o varios de sus familiares en la oleada de violencia que azota al país. No hubo discurso oficial. Solamente los lamentos y el breve consuelo del máximo jerarca de la Iglesia Católica en el mundo.
Pero además, a Benedicto XVI le esperaba la gente fuera, en la Plaza de la Paz. Leyó, acaso en siete minutos, un mensaje destinado a los niños, en el que reiteró que la niñez representa el mayor de los intereses para él, para la Iglesia y debe serlo también para las autoridades en la sociedad y para los padres de familia. Con un lenguaje sumamente suave, pidió que se cuide a los niños para que reciban un mundo mejor que el actual.
Y después, como seguro ocurrirá este domingo, el Pontífice se sumergió (papamóvil de por medio) entre la gente. Bendiciones, besos a los niños, sonrisas y saludos, repartió entre los ansiosos creyentes que lo habían aguardado al menos durante seis horas, antes de viajar otra vez a León, donde todavía hubo ocasión para una ceremonia más, en la que le entregaron las llaves de la ciudad.
Muchos presentes le han dado a Benedicto XVI, pero el impacto del recuerdo y la cercanía con la gente será el más imperecedero.
Jorge Octavio Navarro/ Enviado especial
PARA SABER
Día lleno de actividad
Hoy, a las 18:00 horas, Benedicto XVI encabezará la celebración de las Vísperas con los obispos de México y de América Latina, en la Catedral de León.
La jornada más importante
La estancia de Benedicto XVI se ha circunscrito a un territorio muy pequeño del país. Sus movimientos apenas transcurren entre tres ciudades muy cercanas entre sí: León, Silao y Guanajuato.
Sin embargo, la aparente estrechez geográfica (que la mañana de este domingo lo conducirá al Cerro del Cubilete, asiento del Cristo Rey, en un vuelo en helicóptero) está siendo rebasada por la concentración de personas.
La de hoy, en términos de agenda, es la más importante de las jornadas de la estancia del Pontífice en el país.
En el denominado Parque Bicentenario, a medio camino entre Silao y León, se reunieron hasta con 20 horas de anticipación, hasta 350 mil personas, lo que ya rebasa por mucho lo que se esperaba. Al cierre de esta edición, la fila de interesados en participar en la misa que inicia a las 10:00 de la mañana era de más de tres kilómetros.
Benedicto XVI se encontrará por la mañana ante una concentración de creyentes de proporciones inesperadas.
Las autoridades de Protección Civil de Guanajuato trabajan hasta el límite de su capacidad y ante la oleada de feligreses, reiteran sin parar un solo mensaje: lleguen con toda la anticipación posible.
Si el mensaje que dirija hoy el Papa a los mexicanos marca o no un hito, la reunión de creyentes ya es noticia y establece, un día antes, cuál será la jornada más importante de la visita papal.