México
Entre menos estatura, más discriminación
Debido a la acondroplasia, un trastorno del crecimiento óseo, en México hay entre 10 mil y 15 mil personas de talla baja
CIUDAD DE MÉXICO (13/NOV/2011).- Saúl dejó sus estudios para apoyar económicamente a Norma e Ignacio, sus padres. Cursó hasta segundo año de secundaria; hoy es repartidor de agua, tiene 17 años y es también quien básicamente sostiene su hogar, sumado a lo que recibe Ignacio Zaragoza, como torero de talla baja, en el espectáculo “Los originales enanitos toreros de México”.
Ignacio mide 1.30 centímetros. Viven en una casa que Norma heredó de su madre. Ha intentado aplicar para otros trabajos, pero cada vez que solicita empleo, la respuesta es: “Disculpe señor, pero la plaza ya está cubierta”. Ignacio cursó estudios de secundaria y comenzó a trabajar a los 13 años como torero de talla baja, y lo hace desde hace 23 años. Ni Norma ni Ignacio heredaron de su padres esta condición genética.
Ignacio sabe reconocer que la suya es una discapacidad dura, no sólo por los aspectos físicos que podrían conllevar serios problemas en su salud; sino también porque esta pareja, que vive en unión libre, es intelectualmente capaz, en confrontación con un cuerpo cuyo tamaño es discriminado por la sociedad en general.
Ejemplo de ello es lo que ocurrió hace 15 días, cuando ambos laboraron en un supermercado, de 8:00 de la mañana a 4:00 de la tarde durante una semana pegando etiquetas, y hasta ahora no han recibido un sueldo por ello. Les han dicho que se trató solamente de “una prueba” para ver si eran capaces de realizar ese tipo de trabajo. Han llamado a la empresa pero no les dan respuesta.
Norma estudió hasta cuarto semestre de Bachilleres, enseguida tuvo a Saúl, un niño que nació con estatura normal (Norma corría 50% de riesgo de que su hijo tuviera acondroplasia).
Posteriormente trabajó como obrera en fábricas de plástico, y su último empleo fue en una empresa de serigrafía, donde los instrumentos que usaba estaban todos por encima de su estatura. El tema de accesibilidad no era importante para dicha empresa, a decir de Norma. Esto originó un grave accidente en el trabajo, que complicó su salud, y su hijo decidió “sacarla de trabajar”, como Saúl refiere.
Para este joven, la prioridad es apoyar a sus padres en un México que denigra la imagen del “enanismo” en espectáculos de todo tipo.
“Ellos acaban por emplearse en circos; o trabajan como botargas, o en comerciales de televisión, siempre como bufones; inclusive hay agencias de contratación de gente de talla baja para este tipo de espectáculos… Son el hazmerreír constante”.
Sin embargo, para Saúl, su padre es un hombre que desarrolla un trabajo tan digno como cualquier otro, porque lo hace de manera honesta.
“Me molesta el lugar común, humillante y grotesco de que se refieran a mis padres como los enanos; inclusive les han llegado a preguntar en qué circo trabajan”.
Ante esto, el actor Leonel Leyva se suma al comentario y refiere que a lo largo de su vida —tiene 31 años— ha sido bailarín, duende, botarga, bebé actor, y sus papeles en la televisión son irremediablemente como bufón, “pero de algo tenemos que vivir” comenta. “Pero eso sí: yo no permito que me falten al respeto”.
Leonel dice que se rehusó a hacer un programa de cámara escondida el día que le pidieron que se metiera dentro de un basurero (con todo y basura) para que le hiciera una broma a la gente que pasaba. “Eso es totalmente indigno y lo denuncié ante la Asociación Nacional de Actores (ANDA)”.
“Algunos creen que encontrarse con una persona como nosotros (de talla baja) produce mala suerte”, agrega a su vez Eladio Madrigal Padilla, presidente de la Fundación Gente Pequeña, A.C., con sede en Guadalajara.
Profesionista brinda apoyo
Lucha contra los estereotipos
CIUDAD DE MÉXICO.- Pocas veces se habla de la discriminación de la estatura. Isabel Ortega Díaz es la única persona de su familia que nació con acondroplasia y, para todo, tiene que levantar la cabeza y mirar hacia arriba. Mide un metro con 38 centímetros, es soltera y tiene 33 años.
Durante sus primeros años escolares la llamaban enana de circo… fenómeno cabeza grande… pero esto no fue motivo para que se “achicara”, sino que continuó estudiando hasta titularse como sicóloga por la Universidad Internacional en Guadalajara, Jalisco.
De chica soñaba con ser aeromoza; hoy, es coordinadora del programa PAD, Atención a Personas con Discapacidad. Labora desde hace 11 años en el DIF.
No hace mucho, una mujer con acondroplasia se le acercó para decirle que no toleraba más seguir viviendo con este trastorno genético. “Intenté convencerla de que accediera a una terapia sicológica, traté de orientarla para que se acercara a las instituciones; tenía un hijo, la vi dos veces. Después supe que se había asfixiado con una bolsa de plástico”.
Afirma: “Uno de los estigmas que he enfrentado es que suele asociarse talla o altura física con inteligencia, y no es así. La sociedad no debe vernos como personas desvalidas o débiles, y con este afán trabajo todos los días, en el DIF”.
CLAVES
Modelo de inclusión
1 En enero 5 de 2009, el Congreso de Colombia decretó la Ley 1275 de 2009 Política Pública Nacional para las personas que presentan enanismo.
2 Esta ley tiene por objeto declarar como personas en condición de discapacidad a aquellos que presentan enanismo y establecer lineamientos de política pública nacional.
3 Tiene el fin de promover la inclusión social, el bienestar y desarrollo integral de las personas que lo presentan.
4 Garantiza el ejercicio pleno y efectivo de sus derechos humanos.
5 Crea las bases e instrumentos que les permitan participar de manera equitativa en la vida económica, cultural, laboral, deportiva, política, social, y educativa del país.
6 El Artículo 6 de dicha ley promueve en las líneas de acción de la Política Pública Nacional para las personas que presentan enanismo. Construir y adecuar el amueblamiento público urbano como edificios, transporte, vías, parques, centros comerciales, teatros, teléfonos, centros educativos y similares.
Ignacio mide 1.30 centímetros. Viven en una casa que Norma heredó de su madre. Ha intentado aplicar para otros trabajos, pero cada vez que solicita empleo, la respuesta es: “Disculpe señor, pero la plaza ya está cubierta”. Ignacio cursó estudios de secundaria y comenzó a trabajar a los 13 años como torero de talla baja, y lo hace desde hace 23 años. Ni Norma ni Ignacio heredaron de su padres esta condición genética.
Ignacio sabe reconocer que la suya es una discapacidad dura, no sólo por los aspectos físicos que podrían conllevar serios problemas en su salud; sino también porque esta pareja, que vive en unión libre, es intelectualmente capaz, en confrontación con un cuerpo cuyo tamaño es discriminado por la sociedad en general.
Ejemplo de ello es lo que ocurrió hace 15 días, cuando ambos laboraron en un supermercado, de 8:00 de la mañana a 4:00 de la tarde durante una semana pegando etiquetas, y hasta ahora no han recibido un sueldo por ello. Les han dicho que se trató solamente de “una prueba” para ver si eran capaces de realizar ese tipo de trabajo. Han llamado a la empresa pero no les dan respuesta.
Norma estudió hasta cuarto semestre de Bachilleres, enseguida tuvo a Saúl, un niño que nació con estatura normal (Norma corría 50% de riesgo de que su hijo tuviera acondroplasia).
Posteriormente trabajó como obrera en fábricas de plástico, y su último empleo fue en una empresa de serigrafía, donde los instrumentos que usaba estaban todos por encima de su estatura. El tema de accesibilidad no era importante para dicha empresa, a decir de Norma. Esto originó un grave accidente en el trabajo, que complicó su salud, y su hijo decidió “sacarla de trabajar”, como Saúl refiere.
Para este joven, la prioridad es apoyar a sus padres en un México que denigra la imagen del “enanismo” en espectáculos de todo tipo.
“Ellos acaban por emplearse en circos; o trabajan como botargas, o en comerciales de televisión, siempre como bufones; inclusive hay agencias de contratación de gente de talla baja para este tipo de espectáculos… Son el hazmerreír constante”.
Sin embargo, para Saúl, su padre es un hombre que desarrolla un trabajo tan digno como cualquier otro, porque lo hace de manera honesta.
“Me molesta el lugar común, humillante y grotesco de que se refieran a mis padres como los enanos; inclusive les han llegado a preguntar en qué circo trabajan”.
Ante esto, el actor Leonel Leyva se suma al comentario y refiere que a lo largo de su vida —tiene 31 años— ha sido bailarín, duende, botarga, bebé actor, y sus papeles en la televisión son irremediablemente como bufón, “pero de algo tenemos que vivir” comenta. “Pero eso sí: yo no permito que me falten al respeto”.
Leonel dice que se rehusó a hacer un programa de cámara escondida el día que le pidieron que se metiera dentro de un basurero (con todo y basura) para que le hiciera una broma a la gente que pasaba. “Eso es totalmente indigno y lo denuncié ante la Asociación Nacional de Actores (ANDA)”.
“Algunos creen que encontrarse con una persona como nosotros (de talla baja) produce mala suerte”, agrega a su vez Eladio Madrigal Padilla, presidente de la Fundación Gente Pequeña, A.C., con sede en Guadalajara.
Profesionista brinda apoyo
Lucha contra los estereotipos
CIUDAD DE MÉXICO.- Pocas veces se habla de la discriminación de la estatura. Isabel Ortega Díaz es la única persona de su familia que nació con acondroplasia y, para todo, tiene que levantar la cabeza y mirar hacia arriba. Mide un metro con 38 centímetros, es soltera y tiene 33 años.
Durante sus primeros años escolares la llamaban enana de circo… fenómeno cabeza grande… pero esto no fue motivo para que se “achicara”, sino que continuó estudiando hasta titularse como sicóloga por la Universidad Internacional en Guadalajara, Jalisco.
De chica soñaba con ser aeromoza; hoy, es coordinadora del programa PAD, Atención a Personas con Discapacidad. Labora desde hace 11 años en el DIF.
No hace mucho, una mujer con acondroplasia se le acercó para decirle que no toleraba más seguir viviendo con este trastorno genético. “Intenté convencerla de que accediera a una terapia sicológica, traté de orientarla para que se acercara a las instituciones; tenía un hijo, la vi dos veces. Después supe que se había asfixiado con una bolsa de plástico”.
Afirma: “Uno de los estigmas que he enfrentado es que suele asociarse talla o altura física con inteligencia, y no es así. La sociedad no debe vernos como personas desvalidas o débiles, y con este afán trabajo todos los días, en el DIF”.
CLAVES
Modelo de inclusión
1 En enero 5 de 2009, el Congreso de Colombia decretó la Ley 1275 de 2009 Política Pública Nacional para las personas que presentan enanismo.
2 Esta ley tiene por objeto declarar como personas en condición de discapacidad a aquellos que presentan enanismo y establecer lineamientos de política pública nacional.
3 Tiene el fin de promover la inclusión social, el bienestar y desarrollo integral de las personas que lo presentan.
4 Garantiza el ejercicio pleno y efectivo de sus derechos humanos.
5 Crea las bases e instrumentos que les permitan participar de manera equitativa en la vida económica, cultural, laboral, deportiva, política, social, y educativa del país.
6 El Artículo 6 de dicha ley promueve en las líneas de acción de la Política Pública Nacional para las personas que presentan enanismo. Construir y adecuar el amueblamiento público urbano como edificios, transporte, vías, parques, centros comerciales, teatros, teléfonos, centros educativos y similares.