México

El desempleo eclipsa al país

La oferta laboral en México es claramente insuficiente y el nivel de ingresos de los más preparados bajó este año

CIUDAD DE MÉXICO.- La generación de empleos en México no ha logrado el crecimiento ni al ritmo ni la calidad requeridos para asegurar empleos y condiciones laborales que beneficien a la población e impulsen el crecimiento económico mediante aumentos en la productividad y la generación de riqueza.

De acuerdo con especialistas en economía y expertos laborales, México tiene un rezago en la creación de empleos formales importante, pues idealmente debería agregar más de un millón de plazas formales por año.

“Y en lo que va del sexenio, el déficit en la generación de empleos que se necesitan es de alrededor de cuatro millones de puestos de trabajo”, indicó José Luis de la Cruz, investigador del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM).

El país también adolece de empleos de calidad, lo que desincentiva la educación continua, reduce la productividad de los trabajadores y del país, y promueve la fuga de cerebros.

Manufacturas, en primer lugar

La crisis actual ha agudizado la pérdida de empleos, fundamentalmente en las manufacturas, expuso Gerardo González Chávez, investigador titular del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (IIEC-UNAM).
En México, más de la mitad de la población no tiene seguridad médica; una tercera parte se emplea en el sector informal; más de una décima parte de ésta trabajó en condiciones críticas, o estuvo subempleada, y 5% de la población en edad de trabajar estuvo desempleada.

Estudios del IIE-UNAM revelan que entre 300 y 350 mil trabajadores se incorporan a la informalidad anualmente. El empleo informal o precario no es un fenómeno nuevo; sin embargo, en los últimos años ha adquirido relevancia debido a que su incremento se asocia al crecimiento de la población, así como al raquítico crecimiento de la economía; a los cambios estructurales impulsados y por la innovación tecnológica. De esta forma, se intensifica la escasez de fuentes de trabajo o bien se orilla a la población hacia la búsqueda de empleo fuera de las fronteras nacionales, aseguró González Chávez.

Sin servicio de salud

Actualmente, dos terceras partes de la población ocupada en el país, es decir, 27.7 millones de personas, o 64% de los trabajadores, no tienen acceso a las instituciones de salud, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) al segundo trimestre de este año.

De los 45.7 millones de mexicanos en edad de trabajar, hay 2.4 millones de personas que se encuentran desempleadas, y cerca de 43 millones permanecen ocupadas, aunque 12 millones laboran en el sector informal de la economía. En tanto, 4.8 millones de personas estuvieron subempleadas; es decir, que requirieron trabajos adicionales con el fin de nivelar su ingreso.

Raúl Feliz, investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), expuso que dos millones de personas se han sumado al desempleo, a lo largo de la administración de Felipe Calderón, “por lo cual la primera mitad del Gobierno del ‘Presidente del empleo’ ha sido terriblemente mala”.

“Algunos o están desempleados o subempleados. A su vez, el sector informal ha servido como una especie de amortiguador para crear algunos empleos de servicio, pero éstos son de mala calidad”, comentó Raúl Feliz.

A decir del economista del CIDE, el balance del Gobierno del Presidente Felipe Calderón es bastante malo, “aunque el Presidente argumente que su Gobierno ha puesto en marcha políticas de empleo que de no haberse aplicado la situación sería peor”.

“No creo que la política de empleo haya funcionado, aunque también hay que decir que el resultado ha sido influido por la recesión, la crisis financiera y la crisis mundial”, apuntó Raúl Feliz.

Agregó que hacia delante continuará la debilidad en materia de empleo, a pesar de que pudiera empezar una recuperación económica. La economía se recuperará gradualmente, pero pasarán un par de años para que las cosas se nivelen, puntualizó el economista.

Subutilización y poca remuneración

Frente a la actual recesión global, el capital humano más preparado es el que se está viendo obligado a buscar trabajos complementarios, lo que refleja una seria descomposición del mercado laboral, de acuerdo con José Luis de la Cruz, del ITESM.

En la actualidad, 11% de los ocupados en el país (4.8 millones de personas) están subempleados, es decir, que buscan empleos adicionales para compensar sus ingresos.

La subocupación repuntó en el último año principalmente entre la población con estudios de educación media superior y superior, a un total de 1.3 millones de personas, lo que implica un repunte de 679 mil personas en tan sólo un año, de acuerdo con cifras del INEGI al segundo trimestre de 2009.

Además, la población más preparada del país vio en el último año reducir su nivel de ingreso, de tal forma que a junio de 2008 el grueso de la población con estudios de educación media y superior, un total de 3.16 millones de personas ocupadas, se situó en el rango superior de ingreso, es decir que ganó más de siete mil 500 pesos al mes, o más de cinco salarios mínimos mensuales. Pero este año, el grueso de la población más preparada (3.06 millones de trabajadores) ganó entre tres y cinco salarios mínimos, es decir, entre cuatro mil 500 y siete mil 500 pesos al mes.

La búsqueda de mayores fuentes de ingreso suele llevar a empleos adicionales en actividades que tienen menor productividad, con lo que el potencial de las personas no sólo queda subutilizado, sino que vuelve menos productivo al país en su conjunto.

“En una economía en la que los ahorros de trabajadores son casi cero, sólo un número reducido de empleados puede darse el lujo de permanecer desempleado por mucho tiempo”, dijo. “Por tanto, quienes perdieron su empleo se ven forzados a aceptar uno disponible sin importar salario, condiciones de trabajo o compatibilidad en su entrenamiento y habilidades”, agregó González Chávez, de la UNAM.
En rigor, un gran número de mexicanos que tampoco logran encontrar condiciones laborales favorables en el mercado interno buscan emplearse en el exterior y migran para buscar empleo fuera de las fronteras nacionales.

La peligrosa fuga de cerebros
 

La actual crisis está repercutiendo de forma importante en la fuga de cerebros, pues los egresados de universidades encuentran difícil ocuparse en el país; el caso de Raymundo Campos, profesor investigador del Centro de Estudios Económicos de El Colegio de México, podría ser la excepción.

Sin embargo, es Campos quien refiere los motivos que lo hicieron retornar a México, a pesar de una oferta de salario tres veces mayor a la que recibe actualmente en México.

“Los fondos con los que salí a estudiar al extranjero fueron a través de una beca del Conacyt (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología), es decir, fueron fondos públicos, de manera que me sentía en la obligación de devolverle a mi país parte de lo que éste me ha dado. Lo he hecho a través de la enseñanza a los estudiantes de Maestría en El Colegio de México (Colmex), y en hacer investigación y fomentar el debate científico”.

Raymundo Campos es un joven investigador que decidió regresar a México. De los 10 estudiantes mexicanos que cursaron la maestría en la misma generación que Raymundo Campos, sólo tres regresaron al país.

Actualmente, este profesor investigador encabeza el programa de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para analizar cuál ha sido el efecto de las crisis en el empleo y capital humano en la población mexicana.

De acuerdo con Guillermo Velázquez Valadez, subdirector de consultoría del Centro de Investigaciones Económicas, Administrativas y Sociales del Instituto Politécnico Nacional (IPN), cada persona graduada de licenciatura o ingenierías que migra le cuesta al país entre 40 mil y 45 mil dólares en promedio. “Esto es lo que les cuesta a los padres la educación, pasajes, materiales didácticos, de sus hijos, tanto en educación pública como privada”, explicó el investigador del IPN.

Datos de los últimos dos años muestran que la fuga de talentos en México es de entre 100 mil y 150 mil personas por año; y estas personas difícilmente vuelven, pues en el país no encuentran el mismo nivel de ingreso, ya que su ingreso es más o menos cinco veces más bajo en México, expresó Velázquez. Investigaciones de Gerardo González Chávez, del IIEC-UNAM, revelan que 10 millones de personas han migrado, fundamentalmente a Estados Unidos, toda vez que la condición del mercado de trabajo en México en los últimos años es cada vez más precaria.

“El desempleo ha aumentado, hay una disminución del empleo formal, se ha incrementado la informalidad o el empleo formal, y ha aumentado la migración; de hecho ocho de los 12 millones de inmigrantes en Estados Unidos son mexicanos”, agregó Raymundo Campos, investigador del Colmex.

La fuga de cerebros resulta tan costosa para nuestro país, porque en general las personas preparadas se van en su edad más productiva.
“Ahora ya las empresas extranjeras vienen a buscar los talentos y se quedan con las ganancias de las innovaciones”, profundizó Velázquez, del IPN. Los que migran son la fuerza de trabajo joven y calificada, además se van de manera definitiva.

El promedio de los inmigrantes tiene 10 años de estudios, es decir, seis años de primaria, tres de secundaria y uno de preparatoria: esto significa que la fuerza de trabajo más calificada es la que está migrando hacia Estados Unidos.

¿Y cómo revertir esta tendencia?

De acuerdo con el especialista del Instituto Politécnico Nacional (IPN), para repatriar o mantener los cerebros connacionales, se requiere infraestructura y fortalecer a las empresas. “Falta diseñar un proyecto de nación, definir hacia dónde queremos ir; desarrollar modelos propios de liderazgo e investigación; financiar la investigación tecnológica y fortalecer la planta productiva”, dijo.

De realizar estos cambios, entrarían muchos ingresos al país por el registro de marcas y patentes. Por tanto, el país incrementaría así su productividad y mejoraría su competitividad y generaría más riqueza, puntualizó.

“Es urgente la aplicación de una política económica que tenga por objetivo la generación de empleos bien remunerados con inversiones públicas productivas que dinamicen el mercado interno”, señaló a su vez González Chávez, investigador de la UNAM.

De igual manera, se necesita establecer medidas para incrementar el poder adquisitivo de los trabajadores y activar la economía en su conjunto.

“No se puede seguir apostando a que nuestra competitividad siga recayendo en el deterioro de las condiciones laborales, y el nivel de vida de la población mexicana”, enfatizó el investigador Gerardo González Chávez.

Un joven espera el transporte colectivo “Metrorrey” en Monterrey. La falta de crecimiento en el país imposibilita a los recién egresados a encontrar trabajo en el sector formal.

Las alternativas son precarias
Los jóvenes, al empleo informal


CIUDAD DE MÉXICO.- El elevado ritmo de crecimiento de la Población Económicamente Activa (PEA) que se incorpora al mercado, el bajo nivel de desarrollo tecnológico y la falta de crecimiento imposibilitan que una parte de empleados jóvenes encuentre empleo en el sector formal de la economía. Este fenómeno ocurre de forma tal que una proporción creciente tiene que desempeñar alguna otra actividad para obtener un ingreso pese a que estas alternativas sean precarias, informales, o incluso deban migrar.

“Uno de los problemas que más preocupa a la mayor parte de los trabajadores de nuestro país es la incertidumbre respecto a obtener y conservar un empleo, como consecuencia del deterioro del mercado laboral, además de los bajos salarios y la pérdida de prestaciones sociales, que viene acompañada por una crisis económica recurrente que repercute en la expansión del número de jóvenes desempleados, y facilita la imposición de condiciones laborales contrarias al interés de los trabajadores”, apuntan Gerardo González, investigador de la UNAM..

De igual modo, cada vez es más difícil que las familias puedan vivir del ingreso de uno solo de sus integrantes. Así, un número creciente de mujeres que antes desempeñaba otra función en la reproducción de la familia, ahora tiene que combinar quehaceres domésticos con un empleo asalariado o por cuenta propia, aunque sea de tiempo parcial. A pesar de lo anterior, México es uno de los países con menor participación laboral femenina en América Latina, pues de 100% de mujeres con título universitario, sólo 70% trabaja, manifestó González Chávez, del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (IIEC-UNAM).

En el actual sexenio, buena parte de los jóvenes han procurado empleos formales; sin embargo, ante la pérdida de más de 700 mil plazas en el último año, buena parte de esos jóvenes ve en el empleo informal una alternativa, en la medida en que no se generan empleos en la formalidad o estos son muy reducidos.

Un millón de jóvenes se incorporan anualmente al mercado laboral, una parte queda desempleada y se van a la informalidad, y una parte significativa migra.

Los jóvenes que no obtienen un empleo formal tienen como alternativa continuar estudiando (esto tiene una correlación con la falta de cupo en las universidades públicas).

Por otra parte, a decir de Gerardo González Chávez, está creciendo el número de jóvenes que se encuentran desempleados, no buscan trabajo y tampoco se incorporan al sistema educativo, sino que permanecen en sus casas.
 
Uno de los problemas que más preocupa es la incertidumbre respecto a obtener y conservar un empleo, como consecuencia del deterioro del mercado laboral. Gerardo González Chávez,  del Instituto de Investigaciones  Económicas de la UNAM.

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