México
Calderón defiende lucha y rechaza pactos con narcos tras sangrienta semana
El crimen organizado ha ultimado a mas de tres mil personas en el país desde 2006
CIUDAD DE MÉXICO (14/JUN/2010).- Felipe Calderón, en un inusual mensaje a la nación a través de la prensa defendió su lucha contra el crimen organizado y rechazó las políticas de "arreglo" o pactos con el narcotráfico, días después de que el país viviera una de las semanas más sangrientas de su historia.
A través de dos páginas insertadas en la mayoría de diarios del país, Calderón se dirigió así a los ciudadanos para explicar su estrategia en seguridad pública, tres meses antes de rendir cuentas al Congreso en su informe anual.
El mensaje se produce después de que el pasado viernes el país viviera el día más violento desde la llegada al poder de Calderón, en 2006, con más de 70 asesinatos, 39 de ellos en dos matanzas en los estados norteños de Chihuahua y Tamaulipas.
Mientras hoy al menos diez policías y un número de sicarios aún sin cuantificar murieron en una emboscada en el céntrico estado de Michoacán.
Con más de 23 mil muertos registrados en el país por acción del crimen desde 2006, el mandatario explicó a la nación que su Gobierno está inmerso en una lucha "por la seguridad pública" y no solo en una "guerra contra el narcotráfico".
Calderón responsabilizó a Estados Unidos, como mayor consumidor mundial de drogas, de estar en el origen del problema que vive hoy México y calificó a la vecina nación como "el mayor adicto del mundo".
"El tráfico de drogas hacia Estados Unidos fue el inicio de la configuración de poderosas bandas del crimen organizado en México", añadió el gobernante mexicano.
Una de las estrategias que defiende en el escrito es la de fortalecer la cooperación internacional, sobre todo, con Estados Unidos, a quien pide que la colaboración se base "en los principios de responsabilidad compartida, respeto a la soberanía y jurisdicción de cada estado".
Admitió que algunas instituciones del Estado "procuraron un arreglo implícito o explícito con los criminales, pensando que así controlarían a los delincuentes".
Pero, por el contrario, estos "arreglos" provocaron, en su opinión, la expansión de los criminales que controlaron pueblos y ciudades.
Sin la lucha emprendida por su Gobierno, el crimen organizado "se hubiera apoderado de una gran parte del país y habría sometido a millones y millones de familias mexicanas", subrayó.
Por ello, rechazó las políticas de "arreglo" con las bandas de narcotraficantes, que algunos analistas atribuyen a los Gobiernos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) -en el poder entre 1931 y 2000- e incluso al primer Gobierno del Partido de Acción Nacional (PAN), al que pertenece Calderón, que presidió Vicente Fox (2000-2006).
El analista mexicano Salvador García Soto explicó que el mensaje de Calderón es fruto de "cierta desesperación", tras los sucesos de la semana pasada, y por la presión de algunos sectores que piden recurrir a un pacto con el narcotráfico ante la escasez de resultados.
Además, García Soto consideró que las críticas a Estados Unidos se enmarcan en un momento en que la relación con el vecino del norte se ha tensado debido a las recientes muertes de mexicanos en la frontera a manos de miembros de la Patrulla Fronteriza.
En su escrito, Calderón señala que las organizaciones criminales han pasado en los últimos años de tener un "bajo perfil" a uno "violento, intrusivo y desafiante" que, en lugar de esconderse, "busca a la autoridad para dominarla".
Una vez controlado el territorio, los criminales trataron de hacer sentir su poder mediante el cobro de "derecho de piso" a otras bandas, de "protección" a los comerciantes o con la comisión de nuevos delitos, como extorsión y secuestro, explicó Calderón.
Así, "dejó de ser mero narcotráfico para transformarse en crimen organizado", enfatizó.
Este cambio de actitud de los criminales desde mediados de los años noventa "sorprendió (según Calderón) a unas debilitadas estructuras" del Estado.
Pero el presidente mexicano insistió en que "la guerra más mortífera" que existe hoy en día no es la del Gobierno contra el narcotráfico sino "la que libran los criminales entre sí".
A esta lucha interna atribuyó el 90% de las muertes violentas, así como el recrudecimiento de los métodos que incluyen habitualmente decapitaciones, torturas o ejecuciones colectivas.
A través de dos páginas insertadas en la mayoría de diarios del país, Calderón se dirigió así a los ciudadanos para explicar su estrategia en seguridad pública, tres meses antes de rendir cuentas al Congreso en su informe anual.
El mensaje se produce después de que el pasado viernes el país viviera el día más violento desde la llegada al poder de Calderón, en 2006, con más de 70 asesinatos, 39 de ellos en dos matanzas en los estados norteños de Chihuahua y Tamaulipas.
Mientras hoy al menos diez policías y un número de sicarios aún sin cuantificar murieron en una emboscada en el céntrico estado de Michoacán.
Con más de 23 mil muertos registrados en el país por acción del crimen desde 2006, el mandatario explicó a la nación que su Gobierno está inmerso en una lucha "por la seguridad pública" y no solo en una "guerra contra el narcotráfico".
Calderón responsabilizó a Estados Unidos, como mayor consumidor mundial de drogas, de estar en el origen del problema que vive hoy México y calificó a la vecina nación como "el mayor adicto del mundo".
"El tráfico de drogas hacia Estados Unidos fue el inicio de la configuración de poderosas bandas del crimen organizado en México", añadió el gobernante mexicano.
Una de las estrategias que defiende en el escrito es la de fortalecer la cooperación internacional, sobre todo, con Estados Unidos, a quien pide que la colaboración se base "en los principios de responsabilidad compartida, respeto a la soberanía y jurisdicción de cada estado".
Admitió que algunas instituciones del Estado "procuraron un arreglo implícito o explícito con los criminales, pensando que así controlarían a los delincuentes".
Pero, por el contrario, estos "arreglos" provocaron, en su opinión, la expansión de los criminales que controlaron pueblos y ciudades.
Sin la lucha emprendida por su Gobierno, el crimen organizado "se hubiera apoderado de una gran parte del país y habría sometido a millones y millones de familias mexicanas", subrayó.
Por ello, rechazó las políticas de "arreglo" con las bandas de narcotraficantes, que algunos analistas atribuyen a los Gobiernos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) -en el poder entre 1931 y 2000- e incluso al primer Gobierno del Partido de Acción Nacional (PAN), al que pertenece Calderón, que presidió Vicente Fox (2000-2006).
El analista mexicano Salvador García Soto explicó que el mensaje de Calderón es fruto de "cierta desesperación", tras los sucesos de la semana pasada, y por la presión de algunos sectores que piden recurrir a un pacto con el narcotráfico ante la escasez de resultados.
Además, García Soto consideró que las críticas a Estados Unidos se enmarcan en un momento en que la relación con el vecino del norte se ha tensado debido a las recientes muertes de mexicanos en la frontera a manos de miembros de la Patrulla Fronteriza.
En su escrito, Calderón señala que las organizaciones criminales han pasado en los últimos años de tener un "bajo perfil" a uno "violento, intrusivo y desafiante" que, en lugar de esconderse, "busca a la autoridad para dominarla".
Una vez controlado el territorio, los criminales trataron de hacer sentir su poder mediante el cobro de "derecho de piso" a otras bandas, de "protección" a los comerciantes o con la comisión de nuevos delitos, como extorsión y secuestro, explicó Calderón.
Así, "dejó de ser mero narcotráfico para transformarse en crimen organizado", enfatizó.
Este cambio de actitud de los criminales desde mediados de los años noventa "sorprendió (según Calderón) a unas debilitadas estructuras" del Estado.
Pero el presidente mexicano insistió en que "la guerra más mortífera" que existe hoy en día no es la del Gobierno contra el narcotráfico sino "la que libran los criminales entre sí".
A esta lucha interna atribuyó el 90% de las muertes violentas, así como el recrudecimiento de los métodos que incluyen habitualmente decapitaciones, torturas o ejecuciones colectivas.