Jalisco
Una grieta se interpuso en sus vidas
Una tormenta provoca una zanja que afecta a vecinos de Lomas de la Primavera
GUADALAJARA, JALISCO (14/MAY/2015).- En su tienda de abarrotes en Flor de Guamúchil, Gerardo González Palacios despachaba a los clientes a las siete de la noche del martes. La lluvia de la tarde provocó algunos estragos en Lomas de la Primavera, colonia cercana al cauce del Río Seco, donde ya antes han padecido inundaciones y otras calamidades, como la que se aproximaba desde la cuadra de atrás, donde brotó una zanja que comenzó a reptar hacia las fincas al Poniente.
“Estaba despachando, sentado aquí en mi negocio, cuando de pronto empecé a oír ruidos en el piso como… un ruido extraño. Vi que empezó a abrirse el cemento, empezaron a abrirse unas grietas y me salí a la calle corriendo. Afuera en la calle seguía la grieta abriéndose”.
El año anterior, autoridades hicieron más profunda una pequeña presa ubicada una cuadra a espaldas de su tienda para almacenar el caudal del Río Seco y prevenir inundaciones al Oriente. Fue de ese hoyanco de donde se abrió la tierra un metro en su parte más ancha y se fue hacia las casas hasta fracturar pisos, paredes y techos de dos fincas que atravesó por en medio, aunque allí el ancho fue de unos centímetros.
Algunas construcciones aledañas también se cuartearon, aunque poco, como la de Patricia Murillo, quien atribuyó el fenómeno a las excavaciones del año pasado, cuando el alcalde, Héctor Robles, los visitó de pasada: “Nomás nos llenó de tierra y se fue”.
Doña Esperanza Hernández ni sabía. Llegó del trabajo a su domicilio al mediodía y ya todo estaba acordonado: “No pueden quedarse aquí”, le advirtió un bombero.
Protección Civil consideró el desalojo de nueve casas. En éstas habitan 65 personas (39 adultos, 26 niños), de las que muchas no querían dejar sus hogares así que comenzaron a repartir apercibimientos con la advertencia de que una negativa podría derivar en el uso de la fuerza pública dado el presunto riesgo. Gerardo se apresuró entonces a sacar la mercancía de su tienda con todo y perecederos antes de perder más: “Voy a ir a otras tiendas a ver si puedo vender, aunque sea barato”.
El suelo poroso favorece la generación de las grietas, que en Zapopan ya tienen más de 100 años de aparecer en la región de Tesistán; en Nextipac y Santa Lucía.
“Estaba despachando, sentado aquí en mi negocio, cuando de pronto empecé a oír ruidos en el piso como… un ruido extraño. Vi que empezó a abrirse el cemento, empezaron a abrirse unas grietas y me salí a la calle corriendo. Afuera en la calle seguía la grieta abriéndose”.
El año anterior, autoridades hicieron más profunda una pequeña presa ubicada una cuadra a espaldas de su tienda para almacenar el caudal del Río Seco y prevenir inundaciones al Oriente. Fue de ese hoyanco de donde se abrió la tierra un metro en su parte más ancha y se fue hacia las casas hasta fracturar pisos, paredes y techos de dos fincas que atravesó por en medio, aunque allí el ancho fue de unos centímetros.
Algunas construcciones aledañas también se cuartearon, aunque poco, como la de Patricia Murillo, quien atribuyó el fenómeno a las excavaciones del año pasado, cuando el alcalde, Héctor Robles, los visitó de pasada: “Nomás nos llenó de tierra y se fue”.
Doña Esperanza Hernández ni sabía. Llegó del trabajo a su domicilio al mediodía y ya todo estaba acordonado: “No pueden quedarse aquí”, le advirtió un bombero.
Protección Civil consideró el desalojo de nueve casas. En éstas habitan 65 personas (39 adultos, 26 niños), de las que muchas no querían dejar sus hogares así que comenzaron a repartir apercibimientos con la advertencia de que una negativa podría derivar en el uso de la fuerza pública dado el presunto riesgo. Gerardo se apresuró entonces a sacar la mercancía de su tienda con todo y perecederos antes de perder más: “Voy a ir a otras tiendas a ver si puedo vender, aunque sea barato”.
El suelo poroso favorece la generación de las grietas, que en Zapopan ya tienen más de 100 años de aparecer en la región de Tesistán; en Nextipac y Santa Lucía.