Jalisco

Son niños en lactancia los más vulnerables al maltrato: IMSS

Los niños en etapa de lactancia y menores de dos años de edad son los más vulnerables a padecer maltrato infantil

GUADALAJARA, JALISCO( 28/ABR/2010).- Los niños en etapa de lactancia y menores de dos años de edad son los más vulnerables a padecer maltrato infantil, señalaron especialistas del Instituto Mexicano del Seguro Social ( IMSS).

Añadieron que en ocasiones las huellas del maltrato físico no son recientes en el menor y, en ciertos casos, no pueden diagnosticarse a simple vista.

Los pediatras del Hospital General de Zona 14 del IMSS en Jalisco puntualizaron que en esa área médica se han atendido niños con quemaduras con diversos objetos como planchas o cigarros.

Sin embargo, aclararon que el índice de casos de maltrato infantil que se observa en ese hospital es bajo, debido a que se registra un promedio de cuatro pacientes con estas características al año.

Comentaron que existen otros casos en que el maltrato es visible cuando se genera por traumatismos o golpes que provocan hematomas, y que a la par pueden ocasionar en el niño vómitos y pérdidas de apetito.

Entre otros síntomas se encuentran las convulsiones (crisis epilépticas), disminución de lucidez mental, cambios en su comportamiento, somnolencia, perdida del conocimiento o confusión, así como pérdida de la visión y piel pálida.

Entre las formas de maltrato que más secuelas pueden dejar están las hemorragias cerebrales, generadas a partir de lo que se conoce como el síndrome del niño zarandeado o sacudido.

En este punto, el agresor descarga su furia en el menor, sacudiéndolo o agitándolo y causando severos daños a nivel neurológico e incluso hemorragias intracraneales, que pueden ser detectada con tomografías.

Los especialistas detallaron que cuando el niño es sacudido de forma violenta, su cerebro rebota contra el cráneo ocasionando una contusión cerebral, sangrado o inflamación. Esta situación genera secuelas a nivel cerebral y en el peor de los casos la muerte.

Mencionaron que el síndrome del niño zarandeado también puede ocasionar daños en el cuello, la columna y los ojos. Para detectar lesiones a nivel hueso es necesario practicarle al menor un examen de rayos X.

Aunado a la atención médica, el niño que sufre abuso físico debe recibir atención psicológica, al igual que sus padres y familiares, dado que generalmente son niños no deseados, con familias disfuncionales, padres alcohólicos o consumidores de drogas.

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