Jalisco
Sin expulsiones por plagio en la UdeG
Jefa del área de apoyo a las comisiones del Consejo General Universitario reporta dos casos desde 2006
GUADALAJARA, JALISCO (17/MAY/2016).- Desde 2006, la Universidad de Guadalajara (UdeG) no ha expulsado a ningún estudiante por plagiar contenido académico. La benemérita institución no lleva un registro de estas conductas, confirmó Juanita Silva Guerrero, jefa del área de apoyo a las comisiones del Consejo General Universitario, el máximo órgano de gobierno de la institución.
La funcionaria universitaria señaló que existe el caso de un estudiante de maestría que entre el 2006 y 2007 fue detectado en el plagio de un documento para su tesis. Sin embargo, no fue procesado ni expulsado, sino que su trabajo se invalidó, perdió la calificación mínima aprobatoria y terminó por desertar al perder la beca que da el Conacyt.
Cuestionada sobre la cantidad de casos que han recibido, sólo recordó dos desde entonces. “No está contabilizado, y menos con la cantidad (tan grande) de alumnos que tiene la universidad. Cada programa de posgrado debe de estar cuidando que no incurran en esta característica, y los mismos profesores ponen atención que esto no ocurra”.
Silva Guerrero también comentó: “no prohibimos que se tomen ideas de otras para hacer trabajos. El problema es que no citan de manera correcta. Lo que estamos cuidando más es que se detecte y que se les enseñé en la deshonestidad que están incurriendo, que exista la cultura del respeto a lo que otros publican”.
Y en ese sentido, refirió que no se debe de responsabilizar sólo a las instituciones de educación superior sobre este tipo de prácticas, sino que “las instituciones de educación básica también deben enseñar esa parte, que los estudiantes pueden tomar ideas y atribuirlas de manera correcta, que se les enseñe a citar”.
La funcionaria universitaria señaló que existe el caso de un estudiante de maestría que entre el 2006 y 2007 fue detectado en el plagio de un documento para su tesis. Sin embargo, no fue procesado ni expulsado, sino que su trabajo se invalidó, perdió la calificación mínima aprobatoria y terminó por desertar al perder la beca que da el Conacyt.
Cuestionada sobre la cantidad de casos que han recibido, sólo recordó dos desde entonces. “No está contabilizado, y menos con la cantidad (tan grande) de alumnos que tiene la universidad. Cada programa de posgrado debe de estar cuidando que no incurran en esta característica, y los mismos profesores ponen atención que esto no ocurra”.
Silva Guerrero también comentó: “no prohibimos que se tomen ideas de otras para hacer trabajos. El problema es que no citan de manera correcta. Lo que estamos cuidando más es que se detecte y que se les enseñé en la deshonestidad que están incurriendo, que exista la cultura del respeto a lo que otros publican”.
Y en ese sentido, refirió que no se debe de responsabilizar sólo a las instituciones de educación superior sobre este tipo de prácticas, sino que “las instituciones de educación básica también deben enseñar esa parte, que los estudiantes pueden tomar ideas y atribuirlas de manera correcta, que se les enseñe a citar”.