Jalisco

Se expande la práctica de yoga en la metrópoli

Aunque no existen cifras oficiales, allegados a esta disciplina revelan que en los últimos años suman más los adeptos y apasionados de este ejercicio ancestral

GUADALAJARA, JALISCO (16/AGO/2014).- La unión del alma con la divinidad, la espiritualidad o el bienestar físico y mental son algunos de los estados que puede provocar la práctica de esta disciplina que tiene su origen en la antigua India, según sus practicantes. Existen muchos mitos sobre el yoga. Hay quienes no se acercan a la disciplina por considerarla algo religioso, otros aseguran que es imposible alcanzar niveles elevados de concentración.

Lo cierto es que los profesionales del sector coinciden en que el número de practicantes y centros de yoga no ha hecho más que aumentar en los últimos años. “La práctica de esta disciplina física y mental ha crecido, dejó de ser algo místico y ahora hasta los profesionales de la salud la recomiendan. Cada vez tiene más adeptos”, explica Carmina Dante, dueña de un estudio en Providencia.

Luis Plascencia, instructor de yoga con más de una década de experiencia, considera que la mayoría de los nuevos practicantes se acerca por curiosidad. “La primera impresión de la gente que comienza yoga es la curiosidad. En Jalisco, ya hay una apertura que antes no había. Llegan con curiosidad y cuando se van enfocando y adentrando, pues le encuentran otros beneficios como que me dicen “mi digestión está perfecta”. Aunque también hay muchos que llegan  con prescripción médica”.

Y es que según Luis Plascencia, quien viene de una familia de futbolistas y que una lesión en su rodilla le truncó una carrera en el césped profesional, los jaliscienses cada vez buscan más la integralidad que te da el yoga. “La persona cada vez busca más el acuerdo físico-espiritual. Es una terapia que pretende unir cuerpo, mente y espíritu o emociones. Las grandes urbes se vuelven problemáticas, con caos vial inherente a las urbes. El yoga se convierte en un oasis en un mar de estrés. Yoga significa regalarte unos momentos, explorarte”.

El yoga se ha convertido en uno de los pasatiempos preferidos de los jaliscienses, lo que ha hecho que la percepción sobre el ejercicio cambie. “Cuando empezamos  hace unos 10 años nos volteaban a ver como loquitos, la gente ha ido cambiando su actitud ante el yoga por internet y mucha difusión de esta práctica ancestral”, comenta Luis Plascencia.

Para el instructor, detrás del auge que tiene el yoga en Jalisco, podemos identificar una forma distinta de lidiar con los problemas. Se ha convertido en una terapia alternativa ante el fracaso de las terapias tradicionales. “Como terapia alternativa es fundamental el yoga. Estamos volviendo a nuestra esencia, a la naturaleza. Estamos empezando a autosanarnos”.

Hay mucha gente que no se acerca al yoga o por miedo al ejercicio, a probar algo nuevo o porque cree que le va a costar mucho trabajo llegar a esos niveles de concentración. Y es que el yoga implica alcanzar un nivel de introspección personal que no siempre resulta sencillo para aquellos que viven con mucho estrés y no encuentran los tiempos para relajarse y sumirse en su interior.

Ante esto, Luis Plascencia considera que cuando no queremos hacer algo siempre habrá una excusa, pero el yoga es como aprender cualquier otra cosa, con la práctica se adquiere la experiencia. “Siempre que tenemos la intención de decir no, sobran los pretextos que podemos poner. Vente a una clase, le digo a muchos amigos y me contestan “es que yo no soy flexible”. Es como la bicicleta, al principio te caes y no logras encontrar los ritmos y con la práctica la dominas. En yoga hay para todos, desde ritmos o ejercicios según la edad y lo que cada quien busque. No hay pretextos para probar algo nuevo”.

SABER MÁS

Beneficios del yoga


Físicos

> Mejora la capacidad muscular. Los problemas musculares surgen en la mayoría de los casos por la baja exposición a actividades físicas.

> Dota de mayor flexibilidad al cuerpo. Los ejercicios provocan que los practicantes adquieran mayor nivel de flexibilidad y un cuerpo más atlético.

> Mejora las condiciones del sistema cardiovascular. Al atemperar el carácter y las reacciones, hay una mejora en el sistema cardiovascular.

> Disminuye la presión arterial. Sobre todo la provocada por ansiedad y cambios de humor.

> Es utilizado para perder peso. También como un efecto positivo, como cualquier ejercicio, ayuda a perder peso.

> Equilibra el sistema nervioso a través de la respiración y la calma. La respiración y los ritmos del yoga son fundamentales para calmar los nervios.

> Aumenta el control del individuo sobre las funciones corporales. Hay una conexión con el cuerpo que permite al individuo conocer mejor y controlar su cuerpo.

> Mejora la función pulmonar. Se aprende a respirar de una forma distinta a la tradicional de nuestra vida cotidiana.

Mentales


> Reduce la tensión mental. A través de la relajación, los practicantes logran enfocar mejor sus problemas.

> Aumenta la auto-conciencia psicológica. Existe un proceso donde el practicante se da cuenta de sí mismo y de sus alcances como individuo.

> Reduce el enojo con la vida y con los demás. Se aprende a procesar con más tranquilidad los problemas de la vida diaria y a entender nuestro contexto.

LA TERAPIA ALTERNATIVA

El yoga se ha convertido en una vacuna para luchar con la enfermedad más común de nuestros tiempos: el estrés. El estrés se encuentra detrás de muchas enfermedades que nos aquejan a diario. La Organización Mundial de la Salud (OMS) en un estudio realizado en colaboración con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), encontró en 2013 que el estrés, sobre todo laboral, era una de las principales causas de afectaciones a la salud como las cardiopatías, trastornos digestivos, aumento de la tensión arterial, lumbalgias y trastornos psicológicos.

“Me acerqué al yoga por una operación de rodilla, como forma de rehabilitación. La tenía muy golpeada y no podía utilizarla correctamente. Te puedo decir que hoy en día mi rodilla está perfecta y puedo hacer todo. El yoga me curó. No sólo es un paliativo, sino que también cura”, menciona Luis Plascencia, quien lleva más de una década haciendo yoga y es un reconocido instructor que imparte en la colonia Monraz al Poniente de la ciudad.

Y es que en ciudades tan grandes como Guadalajara, el estrés es un acompañante diario. En México, siete de cada 10 habitantes están afectados por alguna dimensión de estrés laboral. Incluso, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Jalisco, alertó que el estrés laboral se encontraba en la raíz de muchos problemas de salud mental. Y es un problema también asociado a la productividad laboral, ya que el estrés causa ausentismo y bajo rendimiento en el trabajo. Eso explica que actualmente se estén creando empresas para ofrecer el servicio de yoga a centros de trabajo como parte de una estrategia para incrementar la productividad.

Los efectos positivos del yoga para combatir el estrés laboral han sido estudiados ampliamente en los últimos años. En este 2014, la Universidad de Ohio conformó un grupo interdisciplinario para analizar el fenómeno del yoga y sus propiedades terapéuticas. A la conclusión a la que llegan los especialistas de la universidad de Estados Unidos es que la práctica del yoga puede ayudar a combatir el estrés ya que las mujeres que no practicaban yoga tenían más alto de nivel de citoquina pro-inflamatoria IL-6 en la sangre, lo que provoca inflamación. También, el estudio demostró que tiene propiedades para alentar el proceso de envejecimiento.

TELÓN DE FONDO

Una tradición milenaria


Los primeros escritos del yoga, como disciplina para conectar el cuerpo con la mente y el espíritu datan del año 2 mil 500 antes de Cristo. El yoga es tan antiguo como las distintas manifestaciones culturales y religiosas del Tíbet, la India y el Sur de China.

Según el doctor Cándido Díaz Hernández, académico español que se ha involucrado en los estudios del origen de esta práctica cultural de Oriente, el yoga como práctica milenaria tiene un origen claramente mítico o legendario. “Según una leyenda hindú, su aparición en la Tierra ocurrió cuando un pez (Mat-sya) presenció como el dios Shiva enseñaba a su Shakti Parvati (esposa) los ejercicios de yoga. El pez imitó a Parvati y al practicar los ejercicios se transformó en hombre”.

Otros como el arqueólogo británico John Marshall, han encontrado vestigios de prácticas relacionadas con lo que en la actualidad llamamos yoga, desde el siglo XV antes de Cristo. Es decir, una antigüedad de poco más de 35 siglos. Las investigaciones de Marshall, quien tiene el título de “Sir” para la Corona Inglesa, han logrado develar muchos misterios sobre la cultura del Valle del Indo, en lo que hoy llamamos Pakistán.

Sin embargo, la penetración del yoga en Europa la podemos identificar a inicios del siglo pasado. En realidad, su adopción en muchos países occidentales ocurre hasta muy entrado el siglo XX, ya que en Europa al principio fue considerada como una práctica que atentaba contra el canón católico.

La palabra yoga tiene distintas acepciones y raíces madre. Por un lado, ha sido vinculada como concepto a yugo en castellano. Sin embargo, la que ha tenido mayor aceptación es el origen con la palabra “yug” que significa “unión”.

Así, el origen preciso del yoga tanto etimológico como histórico, está en constante debate entre especialistas y académicos.

Llegó para quedarse

La pregunta que se hacen muchos es si es una moda pasajera o una práctica que ha llegado para quedarse. En este sentido, el instructor Luis Plascencia y el administrador Ángel Ortiz concuerdan: el yoga llegó para quedarse. “Ya llevamos muchos años y no lo veo como moda, y menos cuando ves que la gente lo está considerando como un tema de salud física y psíquica”, comenta Ángel Ortiz.

Asimismo, la desconfianza que tienen muchas personas a los tratamientos convencionales, también ha provocado que cada vez más se vea al yoga como una opción para atender distintos problemas.

Estas propiedades que se han encontrado en el yoga han provocado un verdadero auge de su práctica a nivel estatal. Los centros se han multiplicado y el interés en la disciplina ha crecido.

Sólo basta una revisión de las cuentas de Twitter sobre yoga: el Yoga Journal tiene más de 200 mil seguidores. Otro sitio llamado Yoga Works tiene más de 65 mil y existen cuando menos 20 cuentas en México que se dedican a informar sobre temas relacionados con el yoga y sus seguidores se cuentan por miles.

En este sentido, para Ángel  Ortiz, encargado del Instituto de Desarrollo Humano ubicado en la colonia Arcos Vallarta, el auge del yoga ha sido por etapas, y no necesariamente sostenido. “El incremento de la inscripción para tomar cursos ha sido cambiante y también ha sido fluctuante. Y algunos años con decremento y otros con aumento, aunque sí hay más interés que antes por la disciplina”. El Instituto de Desarrollo Humano es uno de los espacios promotores del yoga con más tradición: más de 30 años en la ciudad y la mitad en su actual domicilio en Arcos.

Sin embargo, los precios tampoco ayudan a masificar una práctica que está principalmente asociada con las clases económicas medias y altas. En el Instituto del cual se encarga Ángel Ortiz, los costos totales por mes para llevar una buena práctica del yoga se encuentran entre 550 y 800 pesos.

Por ejemplo, Punto Yoga que se encuentra en Providencia, también se maneja sobre ese rango de precios. De dos a tres veces por semana, la inversión total oscila entre los 500 y los 700 pesos. Los centros de yoga más económicos ofrecen de ocho a 12 clases mensuales por 350 a 500 pesos. Así, al año, una persona se puede gastar entre seis mil y ocho mil pesos para tomar con constancia la práctica.

TESTIMONIO

 “El yoga te devuelve al presente”


Para quienes practican yoga, más que un ejercicio es una filosofía. Llegan buscando ejercitación y relajación y terminan en un mundo diferente. Las personas acuden al yoga con objetivos distintos, desde mejorar su salud hasta enfrentar con más serenidad los problemas que implica la vida cotidiana. Puede ser una terapia, un tratamiento o un pasatiempo.
 
Es el caso de María Emilia que se acercó al yoga como un ejercicio y una forma de enfrentar el estrés y hoy en día se ha vuelto una estudiosa de los principios y la filosofía que se encuentra detrás de esta ancestral práctica.
“Inicié la práctica del yoga para disminuir el estrés provocado por el ritmo tan acelerado de mi vida cotidiana. Durante los primeros años, poco me interesó su filosofía, bastaba el bienestar físico y espiritual que me brindaba”, menciona María Emilia, que lleva algunos años practicando el yoga permanentemente.

O está el caso de Raúl, ingeniero de poco más de 30 años, que decidió adentrarse en la práctica del yoga tras una crisis nerviosa que tuvo en el trabajo. “No podía concentrarme en el trabajo, siempre estaba nervioso. El yoga me permitió encontrar qué era lo que me molestaba más y porque no podía lidiar con ello. El yoga no te resuelve nada en sí mismo, pero es una forma de conocerte y conectar contigo mismo”.

Un punto que aprecian los practicantes del yoga es esa conexión entre mente y cuerpo, entre realidad física y realidad espiritual. Es buscar alejarse de los problemas del presente para encontrar concentración, relajación e introspección. “El yoga es una disciplina que trabaja en diferentes planos: equilibra mi cuerpo y por tanto mi mente. Con el tiempo he sido más consciente de lo que el yoga me ha enseñado, iniciándome de forma  natural en el conocimiento de su filosofía así como los criterios para elegir los maestros adecuados para mí”, comenta María Emilia.

Asimismo, hay un vínculo directo con la forma de vida; es decir, los cambios que no sólo hacen las personas en su ejercitación, sino también la transformación de sus hábitos cotidianos. Por lo tanto, para María Emilia, el yoga no se perderá en su moda fugaz, sino que seguramente acompañará esa búsqueda constante del hombre por conocerse. “Hay muchas razones para practicar yoga y los que logran adentrarse en esta milenaria disciplina (que por supuesto implica llevar a la vida diaria cambios importantes en tus hábitos), sabemos que no es la panacea, pero su eficacia la comprobamos a diario. Estoy segura que el yoga no será una moda pasajera, mientras exista en el hombre la necesidad de conocerse y de habitar el presente”.

CLAVES

Un escape hacia sí mismos

Relajación.
Según un estudio de la Universidad de Nueva York, aquellos que practican yoga tienen cinco veces más probabilidades de alcanzar un estado de relajación y tranquilidad que aquellos que no lo practican cotidianamente. Sobre todo por la respiración, los ritmos y los ejercicios.

Equilibrio. Lo que buscan muchos en el yoga es precisamente balancear cuerpo y mente, así como afrontar los problemas de la vida con más serenidad. El yoga te da las herramientas para que individualmente se busque el equilibrio sobre todo con las pasiones desbordadas.

Moderación. Un estudio realizado por la Universidad de Nueva Delhi encontró que las personas que practicaban yoga, eran más susceptibles de moderarse en el trabajo, las adicciones y los excesos. Esto ha llevado a entender al yoga también como una terapia contra posibles dificultades en la vida diaria, en donde se tiene que aterrizar en la vida cotidiana todo lo que se ensaya en las prácticas.

Tranquilidad. La mayoría de las personas buscan en el yoga una tranquilidad que la vida diaria ajetreada no les da. Yoga significa pasar un momento contigo en busca de conectar con el cuerpo, la mente y el espíritu. Es una terapia ante el bullicio de la vida cotidiana, particularmente en las grandes urbes.

Ansiedad.
Según la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), dos de cada 10 mexicanos sufren o de ansiedad o de depresión. Son dos enfermedades modernas que se han agudizado en los últimos años. Muchas personas acuden al yoga como método alternativo para tratar con problemas que los aquejan desde ansiedad, depresión o sobrepeso.

FRASES


"La práctica de esta disciplina física y mental ha crecido, dejó de ser algo místico y ahora hasta los profesionales de la salud la recomiendan".

Carmina Dante, dueña de un estudio en Providencia.

"Los que logran adentrarse en esta  disciplina sabemos que no es la panacea, pero su eficacia la comprobamos a diario. Inicié la práctica para disminuir el estrés por el ritmo tan acelerado de mi vida cotidiana".

María Emilia, practicante.

"Es una terapia que pretende unir cuerpo, mente y espíritu o emociones. Las grandes urbes se vuelven problemáticas, el yoga se convierte en un oasis en un mar de estrés".

Luis Plascencia,
instructor desde hace una década.

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