Jalisco
Reportan 17 accidentes en promedio al mes por querer ganarle al Tren Ligero
En 2011 se registraron 207 percances viales provocados principalmente por conductores que no respetaron su paso
GUADALAJARA, JALISCO (04/JUL/2012).- La alerta sonora que advierte sobre la cercanía del Tren Ligero se activa. Las plumas ubicadas en el crucero de la Estación España comienzan a bajar. Dos vehículos están aún en medio, donde corren las vías, y uno se queda atrás; es una camioneta roja que viene de Avenida Ahuehuetes y se dirige hacia Colón. Las barreras siguen bajando. El vehículo acelera. ¡Uff!, la alcanzó a librar, unos segundos antes de que los barrotes metálicos estuvieran a su altura y de que llegara el tren que salía lentamente del paradero ubicado en la zona habitacional El Sauz.
No es nada extraordinario: escenas así ocurren todos los días en estaciones como Urdaneta, 18 de Marzo y Santuario de los Mártires. El problema es que no todos los automovilistas tienen la suerte de cruzar antes de que las barreras estén totalmente horizontales: tan sólo en 2011 ocurrieron 207 percances de conductores que toparon con las plumas en alguna de las 11 estaciones de superficie del Tren Ligero con barreras; significa que al mes, en promedio, se registraron 17 incidentes de este tipo con mayor o menor daño. En lo que va de 2012 suman 94 casos, informó Jorge Robles Valdez, director técnico del Sistema de Tren Eléctrico Urbano (Siteur).
Para resarcir los daños se destinan en promedio al mes 50 mil pesos. El año pasado la suma ascendió a alrededor de 600 mil pesos. Aproximadamente la mitad de ese monto la cubrieron los conductores responsables de los daños.
De las 19 estaciones de la Línea 1 del Tren Ligero, 12 son de superficie y en 11 existen plumas para garantizar mayor seguridad; en la Línea 2 las 10 estaciones son subterráneas. Si bien los percances en los que participa el tren son mínimos (el año pasado ocurrió uno con un taxi, sin decesos que lamentar), que un automovilista intente ganarle el paso al tren es un sinónimo de graves riesgos.
La recomendación obvia es: que nadie intente ganarle paso al tren. Pero, por desgracia, muchos lo intentan: “Algunos conductores que tratan de dar vuelta a la izquierda quieren ganarle tiempo al tiempo… y se llevan la barrera”.
No es tan ligero
A 10 centímetros de chocar contra un automóvil que se cruzó las vías tras dar vuelta prohibida en Urdaneta, es lo más cerca que Carlos Alfredo Uscanga Barradas, operador con 18 años en el Siteur, ha estado de chocar contra un auto.
La sensación de estar a punto de impactarse contra un automóvil es “horrible, muy fea, porque uno sabe que es mucho el peso del tren y un golpe a un vehículo puede causarle mucho daño”.
A lo largo de 18 años en la conducción de los trenes rojos que atraviesan la ciudad por Colón-Federalismo y por Javier Mina-Juárez, en sus líneas 1 y 2, “sólo sustos” por connatos de percances son los que le ha tocado vivir al operador.
Advierte que el Tren Ligero “no es tan ligero”. Son más de 115 toneladas el peso de los dos vagones con pasajeros; significa que el vehículo no frena en unos cuantos metros; sin embargo, cientos de automovilistas y peatones no lo entienden y todos los días intentan ganarle en su cruce al tren.
Muestra de la imprudencia de los conductores —y de mucha gente a pie—le significa a Carlos Alfredo realizar al menos una vez al día un frenado de urgencia, en promedio, para evitar algún percance, aunque hay jornadas en las que aplica hasta tres.
El operador recomienda a los tapatíos evitar riesgos, ya que son 20 segundos máximo lo que tarda el tren en pasar un crucero.
En el día a día, pese a la experiencia y a poner los cinco sentidos en su trabajo, en esos momentos en los que el tren avanza y una persona en vehículo o a pie va cruzando y hay necesidad de aplicar el frenado de urgencia “se sienten muchos nervios de que se ocasione un accidente. Uno no puede controlar el peso del tren, es mucho, es complicado detenerlo fácilmente.
“Se atraviesan generalmente vehículos y personas que no escuchan las alertas sonoras por traer los famosos audífonos, y es cuando se aplica el frenado de emergencia, prácticamente en las estaciones de superficie”.
Los cruceros siempre están a las salidas o llegadas de las estaciones; en esos momentos el tren avanza a una velocidad máxima de 20 kilómetros por hora, así que, si hay que aplicar un frenado de urgencia, el tren se puede detener en seis o siete metros, “por eso siempre recomendamos que se fijen muy bien cuando vaya el tren: hay señales sonoras, visuales, están las barreras, tenemos bastantes medidas de seguridad, pero aún así parece que faltan”.
En estos 18 años laborando en el Tren Ligero, el accidente más grave que recuerda por choque con un vehículo es el del taxista en la Estación 18 de Marzo, el año pasado.
EL DATO
Costos
Del total de incidentes con las plumas de las estaciones de crucero, 85% son daños leves, prácticamente daños en tornillos y pintura; el restante 15% corresponde a daños a las barreras.
La reposición de tornillos cuesta 600 pesos; incluye algunos aspectos de pintura y la mano de obra. La reposición de una pluma cuesta cinco mil pesos.
EN ENERO DE 2011 SE REGISTRÓ EL ACCIDENTE MÁS GRAVE
El taxi que quedó partido en dos
Pese a los dos tipos de frenados de urgencia que se ven obligados a aplicar con cierta frecuencia los operadores del Tren Ligero, Jorge Robles Valdez, director técnico del Sistema de Tren Eléctrico Urbano (Siteur), no reporta pasajeros lesionados; esta estadística se ubica en cero.
Ejemplificó que al meter el freno de bloqueo, entra en función un sistema inteligente y se da una desaceleración controlada que impide que los pasajeros salgan rebotando o se desplacen.
En el caso del choque del tren con el taxi el año pasado, admitió que quienes iban “adentro sí se movieron y hubo gente que se desplazó, pero no hubo lesionados”.
Aquél es el accidente más grave que han tenido en los casi 23 años de operación del Tren Ligero, de acuerdo con los reportes que posee; al menos “es el más fuerte de colisión”.
En los últimos años tienen el registro de un muchacho que presuntamente se quitó la vida arrojándose a las vías y un indigente al que arrolló el tren.
“Somos de los más bajos (en accidentes) en el mundo que conocemos, que es Latinoamérica, España y Portugal”.
Metido en la estación
Un fuerte estruendo rompió el sonido habitual de los autos transitando y las alertas sonoras del Tren Ligero en la Estación 18 de Marzo. Sergio Rivera, despachador de la gasolinería que se ubica en el cruce de la Avenida López de Legazpi y Colón, estaba en la oficina. Era alrededor de las 21:30 horas del 27 de enero de 2011 “y oí un ruido muy fuerte, como de láminas o algo así, fue bastante fuerte. Me asomé por la ventana y lo único que vi fue mucha polvareda y el tren estaba atravesado”.
Más tarde, cuando bajó de la oficina y se acercó a la Estación 18 de Marzo, “se veía que el tren estaba metido casi hasta la estación, arrastró al taxi como unos 25 o 30 metros y lo metió prácticamente hasta la estación”.
El tren, que circulaba rumbo al Sur, prácticamente partió en dos al taxi. Observó la escena a una distancia de 10 metros. No se acercó mucho, prefirió mirar de retiradito, porque, “la verdad, se veía bastante impactante”.
Es uno de esos percances que no se olvidan, dice hoy.
El taxi, según la versión comunicada ese día, quiso ganarle el paso al tren.
FRASE
"Lo que recomendaría es que, como al ferrocarril, al Tren Ligero lo tomen en serio, porque es un vehículo bastante grande "
Carlos Alfredo Uscanga Barradas,
operador del Tren Ligero.
No es nada extraordinario: escenas así ocurren todos los días en estaciones como Urdaneta, 18 de Marzo y Santuario de los Mártires. El problema es que no todos los automovilistas tienen la suerte de cruzar antes de que las barreras estén totalmente horizontales: tan sólo en 2011 ocurrieron 207 percances de conductores que toparon con las plumas en alguna de las 11 estaciones de superficie del Tren Ligero con barreras; significa que al mes, en promedio, se registraron 17 incidentes de este tipo con mayor o menor daño. En lo que va de 2012 suman 94 casos, informó Jorge Robles Valdez, director técnico del Sistema de Tren Eléctrico Urbano (Siteur).
Para resarcir los daños se destinan en promedio al mes 50 mil pesos. El año pasado la suma ascendió a alrededor de 600 mil pesos. Aproximadamente la mitad de ese monto la cubrieron los conductores responsables de los daños.
De las 19 estaciones de la Línea 1 del Tren Ligero, 12 son de superficie y en 11 existen plumas para garantizar mayor seguridad; en la Línea 2 las 10 estaciones son subterráneas. Si bien los percances en los que participa el tren son mínimos (el año pasado ocurrió uno con un taxi, sin decesos que lamentar), que un automovilista intente ganarle el paso al tren es un sinónimo de graves riesgos.
La recomendación obvia es: que nadie intente ganarle paso al tren. Pero, por desgracia, muchos lo intentan: “Algunos conductores que tratan de dar vuelta a la izquierda quieren ganarle tiempo al tiempo… y se llevan la barrera”.
No es tan ligero
A 10 centímetros de chocar contra un automóvil que se cruzó las vías tras dar vuelta prohibida en Urdaneta, es lo más cerca que Carlos Alfredo Uscanga Barradas, operador con 18 años en el Siteur, ha estado de chocar contra un auto.
La sensación de estar a punto de impactarse contra un automóvil es “horrible, muy fea, porque uno sabe que es mucho el peso del tren y un golpe a un vehículo puede causarle mucho daño”.
A lo largo de 18 años en la conducción de los trenes rojos que atraviesan la ciudad por Colón-Federalismo y por Javier Mina-Juárez, en sus líneas 1 y 2, “sólo sustos” por connatos de percances son los que le ha tocado vivir al operador.
Advierte que el Tren Ligero “no es tan ligero”. Son más de 115 toneladas el peso de los dos vagones con pasajeros; significa que el vehículo no frena en unos cuantos metros; sin embargo, cientos de automovilistas y peatones no lo entienden y todos los días intentan ganarle en su cruce al tren.
Muestra de la imprudencia de los conductores —y de mucha gente a pie—le significa a Carlos Alfredo realizar al menos una vez al día un frenado de urgencia, en promedio, para evitar algún percance, aunque hay jornadas en las que aplica hasta tres.
El operador recomienda a los tapatíos evitar riesgos, ya que son 20 segundos máximo lo que tarda el tren en pasar un crucero.
En el día a día, pese a la experiencia y a poner los cinco sentidos en su trabajo, en esos momentos en los que el tren avanza y una persona en vehículo o a pie va cruzando y hay necesidad de aplicar el frenado de urgencia “se sienten muchos nervios de que se ocasione un accidente. Uno no puede controlar el peso del tren, es mucho, es complicado detenerlo fácilmente.
“Se atraviesan generalmente vehículos y personas que no escuchan las alertas sonoras por traer los famosos audífonos, y es cuando se aplica el frenado de emergencia, prácticamente en las estaciones de superficie”.
Los cruceros siempre están a las salidas o llegadas de las estaciones; en esos momentos el tren avanza a una velocidad máxima de 20 kilómetros por hora, así que, si hay que aplicar un frenado de urgencia, el tren se puede detener en seis o siete metros, “por eso siempre recomendamos que se fijen muy bien cuando vaya el tren: hay señales sonoras, visuales, están las barreras, tenemos bastantes medidas de seguridad, pero aún así parece que faltan”.
En estos 18 años laborando en el Tren Ligero, el accidente más grave que recuerda por choque con un vehículo es el del taxista en la Estación 18 de Marzo, el año pasado.
EL DATO
Costos
Del total de incidentes con las plumas de las estaciones de crucero, 85% son daños leves, prácticamente daños en tornillos y pintura; el restante 15% corresponde a daños a las barreras.
La reposición de tornillos cuesta 600 pesos; incluye algunos aspectos de pintura y la mano de obra. La reposición de una pluma cuesta cinco mil pesos.
EN ENERO DE 2011 SE REGISTRÓ EL ACCIDENTE MÁS GRAVE
El taxi que quedó partido en dos
Pese a los dos tipos de frenados de urgencia que se ven obligados a aplicar con cierta frecuencia los operadores del Tren Ligero, Jorge Robles Valdez, director técnico del Sistema de Tren Eléctrico Urbano (Siteur), no reporta pasajeros lesionados; esta estadística se ubica en cero.
Ejemplificó que al meter el freno de bloqueo, entra en función un sistema inteligente y se da una desaceleración controlada que impide que los pasajeros salgan rebotando o se desplacen.
En el caso del choque del tren con el taxi el año pasado, admitió que quienes iban “adentro sí se movieron y hubo gente que se desplazó, pero no hubo lesionados”.
Aquél es el accidente más grave que han tenido en los casi 23 años de operación del Tren Ligero, de acuerdo con los reportes que posee; al menos “es el más fuerte de colisión”.
En los últimos años tienen el registro de un muchacho que presuntamente se quitó la vida arrojándose a las vías y un indigente al que arrolló el tren.
“Somos de los más bajos (en accidentes) en el mundo que conocemos, que es Latinoamérica, España y Portugal”.
Metido en la estación
Un fuerte estruendo rompió el sonido habitual de los autos transitando y las alertas sonoras del Tren Ligero en la Estación 18 de Marzo. Sergio Rivera, despachador de la gasolinería que se ubica en el cruce de la Avenida López de Legazpi y Colón, estaba en la oficina. Era alrededor de las 21:30 horas del 27 de enero de 2011 “y oí un ruido muy fuerte, como de láminas o algo así, fue bastante fuerte. Me asomé por la ventana y lo único que vi fue mucha polvareda y el tren estaba atravesado”.
Más tarde, cuando bajó de la oficina y se acercó a la Estación 18 de Marzo, “se veía que el tren estaba metido casi hasta la estación, arrastró al taxi como unos 25 o 30 metros y lo metió prácticamente hasta la estación”.
El tren, que circulaba rumbo al Sur, prácticamente partió en dos al taxi. Observó la escena a una distancia de 10 metros. No se acercó mucho, prefirió mirar de retiradito, porque, “la verdad, se veía bastante impactante”.
Es uno de esos percances que no se olvidan, dice hoy.
El taxi, según la versión comunicada ese día, quiso ganarle el paso al tren.
FRASE
"Lo que recomendaría es que, como al ferrocarril, al Tren Ligero lo tomen en serio, porque es un vehículo bastante grande "
Carlos Alfredo Uscanga Barradas,
operador del Tren Ligero.