Jalisco
Propone nueva universidad pública
El candidato del Movimiento Ciudadano, Enrique Alfaro, se compromete a crear una nueva institución educativa pública de prestigio que permita acabar con el monopolio, que asegura existe en la Entidad
GUADALAJARA, JALISCO (10/ABR(2012).- Para consolidar un modelo educativo en Jalisco que permita abatir el rezago del sector en Jalisco y acabar con la tasa de rechazados por falta de espacios en la Universidad de Guadalajara (UdeG), el aspirante a gobernador por Movimiento Ciudadano, Enrique Alfaro Ramírez, se comprometió a crear una nueva institución pública de prestigio, que permita acabar con el “monopolio” educativo que, asegura, existe en la Entidad.
Ayer mismo presentó el proyecto con nombre y estructura, en su actividad de campaña a un costado de la rectoría de la UdeG: se llamaría “Universidad de Jalisco”, y quedará integrada por instituciones del Gobierno del Estado como el Colegio de Bachilleres, el Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos (Cecytej), la Universidad Tecnológica (UTJ), la Universidad Politécnica y el resto de institutos tecnológicos superiores en Jalisco.
“No se trata de construir nueva infraestructura: ya está la infraestructura. Tenemos que articularla en un sistema y plantear la consolidación de un modelo educativo, y éste será la Universidad de Jalisco, cuyo enfoque será de vinculación efectiva entre la institución y los sectores productivos (...) para garantizar a la comunidad estudiantil que, al término de sus estudios, tengan oportunidades de empleo”.
Durante la presentación de lo que él llamó su “primer principio para cambiar la historia de Jalisco”, el ex alcalde de Tlajomulco de Zúñiga sonó enfático al hablar de su intención por “acabar con los cacicazgos” en la educación, y la profesionalización de este modelo impulsando una nueva universidad, aunque aclaró que sin descuidar a la UdeG, institución a la que dijo tener “cariño” y “respeto”.
Sobre ésta, expuso un firme compromiso por incrementar sus recursos y lograr equilibrarla en términos de asignación presupuestal a la media nacional —de 16 mil a 25 mil pesos por alumno— en un lapso de cuatro años... siempre que la institución “recupere su función sustantiva de brindar educación superior, y transparente sus recursos”.
“Están muy bien los festivales, las ferias y los teatros, pero primero tiene que garantizarse que cumpla su función (...) Resuelto lo anterior, me comprometo a incrementar el presupuesto de la UdeG, siempre y cuando, y en pleno respeto a la autonomía universitaria, se garantice la transparencia en la aplicación de los recursos, y se evite el uso discrecional y político de su dinero”.
Entre otros compromisos de campaña, el candidato por Movimiento Ciudadano destacó que abatirá el índice de analfabetismo en Jalisco, replicará y crecerá el programa (que existe en Tlajomulco) de uniformes, zapatos y útiles escolares gratuitos para todos los alumnos de prescolar y primaria, y garantizará la cobertura total de educación media superior y superior.
Aseguró que replicar el modelo de austeridad que puso en marcha durante dos años al frente del Ayuntamiento de Tlajomulco, y que permitió ahorros por 56 millones de pesos, tendrá una escala significativamente mayor al implementarse en la estructura ejecutiva estatal.
Según estimaciones propias, se ahorrarían alrededor de cuatro mil millones de pesos y 50% de ese capital se encaminará directamente a la educación. Fue uno de los “cómos” que expuso para cambiar el modelo educativo.
ENLISTA PROPUESTA ENTRE JÓVENES
Reunión en la rambla cataluña
Enrique Alfaro se reunió ayer con jóvenes estudiantes en la Rambla Cataluña para presentar sus propuestas para educación, y la reacción posterior fue, según algunos, una buena impresión. Óscar Daniel López, por ejemplo, aplaudió que las propuestas tuvieran sustento en el qué hacer y cómo lograrlo, pues se trata de una iniciativa política que “rara vez se observa”. José Cerda Aguilar aplaudió la idea de cobertura universal en educación pública gratuita y la optimización del programa de desayunos escolares.
LAS PROPUESTAS
Compromisos
El secretario de Educación será un profesor normalista.
Compromiso de cero analfabetismo para 2018.
Duplicar, año con año, el número de escuelas de tiempo completo.
Becas de entre 400 y 600 pesos mensuales a estudiantes de preparatoria.
Propone Alfaro crear la “Universidad de Jalisco”
Para consolidar un modelo educativo en Jalisco que permita abatir el rezago en esa materia, y acabar con la tasa de rechazados por falta de espacios en la Universidad de Guadalajara (UdeG), el aspirante a la gubernatura por el Movimiento Ciudadano, Enrique Alfaro Ramírez, expresó su compromiso por la creación de una nueva institución pública de prestigio que permita además acabar con el “monopolio” educativo que, asegura, existe en la Entidad.
El nombre y estructura para esta nueva institución han sido afinados, y se presentaron a la opinión pública, justo a un costado de la rectoría de la Máxima Casa de Estudios. La “Universidad de Jalisco”, como será conocida si es que Alfaro Ramírez logra la aceptación mayoritaria ciudadana en julio próximo, quedará integrada por las instituciones de educación media superior y superior del Gobierno del Estado.
Entre ellas: el Colegio de Bachilleres, el Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos (CECYTEJ), la Universidad Tecnológica (UTJ), la Universidad Politécnica y el resto de institutos tecnológicos superiores en Jalisco.
“No se trata de construir nueva infraestructura: ya está la infraestructura. Tenemos que articularla en un sistema y plantear la consolidación de un modelo educativo, y éste será la Universidad de Jalisco, cuyo enfoque será de vinculación efectiva entre la institución y los sectores productivos (…) para garantizar a la comunidad estudiantil que al término de sus estudios tengan oportunidades de empleo”.
Durante la presentación de lo que llamó su “primer principio para cambiar la historia de Jalisco”, el ex alcalde de Tlajomulco de Zúñiga sonó enfático al hablar de su intención por “acabar con los cacicazgos” en la educación, y la profesionalización de este modelo impulsando una nueva universidad, aunque aclaró que sin descuidar a la UdeG, institución de renombre a la que dijo tenerle un gran “cariño” y “respeto”.
Sobre ésta, expuso un firme compromiso por incrementar sus recursos y lograr equilibrarla en términos de asignación presupuestal a la media nacional —de 16 mil a 25 mil pesos por alumno—en un lapso de cuatro años… siempre que la institución “recupere su función sustantiva de brindar educación superior, y transparente sus recursos”.
“Están muy bien los festivales, las ferias y los teatros, pero primero tiene que garantizarse que cumpla su función (…) Resuelto lo anterior, me comprometo a incrementar el presupuesto de la UdeG; siempre y cuando, y en pleno respeto a la autonomía universitaria, se garantice la transparencia en la aplicación de los recursos, y se evite el uso discrecional y político de su dinero”.
Entre otros compromisos de campaña, el candidato por Movimiento Ciudadano destacó que abatirá el índice de analfabetismo en Jalisco, replicará y crecerá el programa (que existe en Tlajomulco) de uniformes, zapatos y útiles escolares gratuitos para todos los alumnos de preescolar y primaria, y garantizará la cobertura total de educación media superior y superior para todos los jóvenes que deseen continuar su preparación en el Estado.
La clave:
Enrique Alfaro aseguró que replicar el modelo de austeridad que puso en marcha durante dos años al frente del Ayuntamiento de Tlajomulco, y que permitió ahorros por 56 millones de pesos, tendrá una escala significativamente mayor al implementarse en la estructura ejecutiva estatal.
Según estimaciones propias, alrededor de cuatro mil millones de pesos se estarían ahorrando, y el 50% de ese capital se encaminará directamente a la educación. Fue uno de los “cómos” que expuso para cambiar el modelo educativo.
El gobierno de austeridad en Tlajomulco eliminó ciertas “bondades” que las autoridades gozaban en administraciones previas. De entrada hubo una reducción porcentual al salario de los funcionarios de primer nivel, eliminó los vales de gasolina, gastos por telefonía celular, e incluso prohibió los “masajes” que, asegura, se hacían con cargo al erario.
Sus compromisos en materia educativa:
Liberar a la educación pública de “poderes fácticos” que la mantienen “secuestrada”.
Transformar el modelo educativo con mayores inversiones, una nueva política de compromiso con la educación y valores.
El secretario de Educación será un profesor normalista, cuyo nombramiento será “transparente” y sin “cuotas de sindicatos”.
“Nunca más, en los seis próximos años, habrá educación que responda a cuotas de poder”.
Revisión a fondo del esquema de seguridad social para el magisterio.
Duplicar presupuesto para innovación y desarrollo educativo.
Sistema de evaluación “transparente, justo y eficaz” al cuerpo docente, que rompa con el esquema de cursos y seminarios.
Sanciones efectivas y severas a directores o profesores que obliguen y condicionen la educación por una aportación voluntaria.
Programa de uniformes, zapatos y útiles escolares gratuitos para todos los alumnos de educación prescolar y primaria del Estado, adquiridos vía licitaciones públicas.
Una “verdadera” política de desayunos escolares, con el compromiso de duplicar los recursos para este tenor.
Compromiso de cero analfabetismo en Jalisco para el año 2018.
Duplicar, año con año, el número de escuelas de tiempo completo, con énfasis en zonas de grandes carencias.
Fortalecer la educación con valores cívicos y éticos, y rescatar los principios de solidaridad y confianza en el alumnado jalisciense.
Mayor atención en asignaturas enfocadas a la ciencia y la tecnología, y una mayor orientación a las artes.
Establecer acuerdos con el cuerpo magisterial para fortalecer la adquisición de conocimiento para el alumnado, y no solo transmitirlo.
Cobertura en educación media superior y superior aseguradas para todo estudiante jalisciense.
Mayor presupuesto a la UdeG, en tanto la Máxima Casa de Estudios transparente sus gastos y “recupere su función sustantiva de garantizar y brindar educación superior”.
Becas de entre 400 y 600 pesos mensuales a estudiantes de preparatoria —con posibilidad de crecer, de acuerdo con su desempeño académico— para reducir el índice de deserción.
Inviabilidad económica, obstáculo para abatir los problemas educativos de Jalisco
La propuesta de reforma educativa que impulsará el abanderado de Movimiento Ciudadano para la gubernatura de la Entidad, Enrique Alfaro Ramírez, en caso de recibir la mayoría de votos en la contienda electoral de julio próximo, es relevante e incluso la más organizada que se ha mostrado hasta el momento, pero tiene un problema de fondo: su viabilidad financiera es una moneda en el aire.
Y es que la eliminación del impuesto por tenencia de vehículos —que aprobó la administración en curso— deja en condición de desventaja al Gobierno del Estado. Presupuestalmente, la siguiente estructura ejecutiva deberá hallar la forma de “reponer” esos recursos, y el modelo educativo que sugiere el ex primer edil de Tlajomulco marca una brecha entre ambas metas.
De acuerdo con el jefe de la Academia de Economía de la Universidad Panamericana (UP), Israel Macías López, el “boquete” que deja esta ausencia de ingresos es el primer reto a sortear.
Sobre la reducción de recursos para adelgazar la nómina burocrática, y el plan de austeridad que sugirió el candidato, el especialista es contundente: “Dudo que sea tersamente aprobado”.
¿La razón? La intervención del Ejecutivo en, por ejemplo, los gastos públicos del Congreso del Estado, ha sido motivo de debate, y esto invita a pensar que implementar un control en todo el aparato gubernamental sería “en verdad complicado”.
“El problema (de la educación en Jalisco) es de dinero, pero también de cómo se gasta ese dinero, y si aventarse a bajar el sueldo a los burócratas ya es difícil, meterse a reorganizar el ejercicio de recursos con instituciones que se amparan en su autonomía para evitar las auditorías, es aún más complejo”.
Respecto a la promesa de uniformes, útiles y zapatos gratuitos para la totalidad de estudiantes de prescolar y primaria en la Entidad, refiere que es un programa con una concepción benévola, pero que podría incidir en una derrama inútil de recursos para la comunidad que no necesita ese apoyo, y de igual forma lo recibiría.
“Es como matar una mosca con una escopeta: no dudo que lo hagas, pero desperdiciarás muchos recursos. Y ese mismo fenómeno se vio en el propio Tlajomulco (municipio origen del programa), donde gran parte de las familias terminaban utilizando las mochilas y uniformes para todo, excepto para lo que eran”.
Concluyó que el generalizar los subsidios a toda la población por lo regular trae esa adversidad como consecuencia, y que sectorizarlos requeriría un mayor monitoreo, que implicaría gastar aún más recursos.
“Se puede caer en populismo en la medida que se trata de una política que aplaude, pero que no tiene viabilidad. El problema es: ¿cómo se va a pagar? ¿Qué voy a recortar para que este programa viva?”.
Finalmente, aplaudió la determinación por democratizar la elección del siguiente Secretario de Educación, y ponderar un perfil docente/normalista. No obstante, sugirió a Alfaro Ramírez detallar el tema, y esclarecer quiénes estarían realizando la elección, y bajo qué términos.
Ayer mismo presentó el proyecto con nombre y estructura, en su actividad de campaña a un costado de la rectoría de la UdeG: se llamaría “Universidad de Jalisco”, y quedará integrada por instituciones del Gobierno del Estado como el Colegio de Bachilleres, el Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos (Cecytej), la Universidad Tecnológica (UTJ), la Universidad Politécnica y el resto de institutos tecnológicos superiores en Jalisco.
“No se trata de construir nueva infraestructura: ya está la infraestructura. Tenemos que articularla en un sistema y plantear la consolidación de un modelo educativo, y éste será la Universidad de Jalisco, cuyo enfoque será de vinculación efectiva entre la institución y los sectores productivos (...) para garantizar a la comunidad estudiantil que, al término de sus estudios, tengan oportunidades de empleo”.
Durante la presentación de lo que él llamó su “primer principio para cambiar la historia de Jalisco”, el ex alcalde de Tlajomulco de Zúñiga sonó enfático al hablar de su intención por “acabar con los cacicazgos” en la educación, y la profesionalización de este modelo impulsando una nueva universidad, aunque aclaró que sin descuidar a la UdeG, institución a la que dijo tener “cariño” y “respeto”.
Sobre ésta, expuso un firme compromiso por incrementar sus recursos y lograr equilibrarla en términos de asignación presupuestal a la media nacional —de 16 mil a 25 mil pesos por alumno— en un lapso de cuatro años... siempre que la institución “recupere su función sustantiva de brindar educación superior, y transparente sus recursos”.
“Están muy bien los festivales, las ferias y los teatros, pero primero tiene que garantizarse que cumpla su función (...) Resuelto lo anterior, me comprometo a incrementar el presupuesto de la UdeG, siempre y cuando, y en pleno respeto a la autonomía universitaria, se garantice la transparencia en la aplicación de los recursos, y se evite el uso discrecional y político de su dinero”.
Entre otros compromisos de campaña, el candidato por Movimiento Ciudadano destacó que abatirá el índice de analfabetismo en Jalisco, replicará y crecerá el programa (que existe en Tlajomulco) de uniformes, zapatos y útiles escolares gratuitos para todos los alumnos de prescolar y primaria, y garantizará la cobertura total de educación media superior y superior.
Aseguró que replicar el modelo de austeridad que puso en marcha durante dos años al frente del Ayuntamiento de Tlajomulco, y que permitió ahorros por 56 millones de pesos, tendrá una escala significativamente mayor al implementarse en la estructura ejecutiva estatal.
Según estimaciones propias, se ahorrarían alrededor de cuatro mil millones de pesos y 50% de ese capital se encaminará directamente a la educación. Fue uno de los “cómos” que expuso para cambiar el modelo educativo.
ENLISTA PROPUESTA ENTRE JÓVENES
Reunión en la rambla cataluña
Enrique Alfaro se reunió ayer con jóvenes estudiantes en la Rambla Cataluña para presentar sus propuestas para educación, y la reacción posterior fue, según algunos, una buena impresión. Óscar Daniel López, por ejemplo, aplaudió que las propuestas tuvieran sustento en el qué hacer y cómo lograrlo, pues se trata de una iniciativa política que “rara vez se observa”. José Cerda Aguilar aplaudió la idea de cobertura universal en educación pública gratuita y la optimización del programa de desayunos escolares.
LAS PROPUESTAS
Compromisos
El secretario de Educación será un profesor normalista.
Compromiso de cero analfabetismo para 2018.
Duplicar, año con año, el número de escuelas de tiempo completo.
Becas de entre 400 y 600 pesos mensuales a estudiantes de preparatoria.
Propone Alfaro crear la “Universidad de Jalisco”
Para consolidar un modelo educativo en Jalisco que permita abatir el rezago en esa materia, y acabar con la tasa de rechazados por falta de espacios en la Universidad de Guadalajara (UdeG), el aspirante a la gubernatura por el Movimiento Ciudadano, Enrique Alfaro Ramírez, expresó su compromiso por la creación de una nueva institución pública de prestigio que permita además acabar con el “monopolio” educativo que, asegura, existe en la Entidad.
El nombre y estructura para esta nueva institución han sido afinados, y se presentaron a la opinión pública, justo a un costado de la rectoría de la Máxima Casa de Estudios. La “Universidad de Jalisco”, como será conocida si es que Alfaro Ramírez logra la aceptación mayoritaria ciudadana en julio próximo, quedará integrada por las instituciones de educación media superior y superior del Gobierno del Estado.
Entre ellas: el Colegio de Bachilleres, el Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos (CECYTEJ), la Universidad Tecnológica (UTJ), la Universidad Politécnica y el resto de institutos tecnológicos superiores en Jalisco.
“No se trata de construir nueva infraestructura: ya está la infraestructura. Tenemos que articularla en un sistema y plantear la consolidación de un modelo educativo, y éste será la Universidad de Jalisco, cuyo enfoque será de vinculación efectiva entre la institución y los sectores productivos (…) para garantizar a la comunidad estudiantil que al término de sus estudios tengan oportunidades de empleo”.
Durante la presentación de lo que llamó su “primer principio para cambiar la historia de Jalisco”, el ex alcalde de Tlajomulco de Zúñiga sonó enfático al hablar de su intención por “acabar con los cacicazgos” en la educación, y la profesionalización de este modelo impulsando una nueva universidad, aunque aclaró que sin descuidar a la UdeG, institución de renombre a la que dijo tenerle un gran “cariño” y “respeto”.
Sobre ésta, expuso un firme compromiso por incrementar sus recursos y lograr equilibrarla en términos de asignación presupuestal a la media nacional —de 16 mil a 25 mil pesos por alumno—en un lapso de cuatro años… siempre que la institución “recupere su función sustantiva de brindar educación superior, y transparente sus recursos”.
“Están muy bien los festivales, las ferias y los teatros, pero primero tiene que garantizarse que cumpla su función (…) Resuelto lo anterior, me comprometo a incrementar el presupuesto de la UdeG; siempre y cuando, y en pleno respeto a la autonomía universitaria, se garantice la transparencia en la aplicación de los recursos, y se evite el uso discrecional y político de su dinero”.
Entre otros compromisos de campaña, el candidato por Movimiento Ciudadano destacó que abatirá el índice de analfabetismo en Jalisco, replicará y crecerá el programa (que existe en Tlajomulco) de uniformes, zapatos y útiles escolares gratuitos para todos los alumnos de preescolar y primaria, y garantizará la cobertura total de educación media superior y superior para todos los jóvenes que deseen continuar su preparación en el Estado.
La clave:
Enrique Alfaro aseguró que replicar el modelo de austeridad que puso en marcha durante dos años al frente del Ayuntamiento de Tlajomulco, y que permitió ahorros por 56 millones de pesos, tendrá una escala significativamente mayor al implementarse en la estructura ejecutiva estatal.
Según estimaciones propias, alrededor de cuatro mil millones de pesos se estarían ahorrando, y el 50% de ese capital se encaminará directamente a la educación. Fue uno de los “cómos” que expuso para cambiar el modelo educativo.
El gobierno de austeridad en Tlajomulco eliminó ciertas “bondades” que las autoridades gozaban en administraciones previas. De entrada hubo una reducción porcentual al salario de los funcionarios de primer nivel, eliminó los vales de gasolina, gastos por telefonía celular, e incluso prohibió los “masajes” que, asegura, se hacían con cargo al erario.
Sus compromisos en materia educativa:
Liberar a la educación pública de “poderes fácticos” que la mantienen “secuestrada”.
Transformar el modelo educativo con mayores inversiones, una nueva política de compromiso con la educación y valores.
El secretario de Educación será un profesor normalista, cuyo nombramiento será “transparente” y sin “cuotas de sindicatos”.
“Nunca más, en los seis próximos años, habrá educación que responda a cuotas de poder”.
Revisión a fondo del esquema de seguridad social para el magisterio.
Duplicar presupuesto para innovación y desarrollo educativo.
Sistema de evaluación “transparente, justo y eficaz” al cuerpo docente, que rompa con el esquema de cursos y seminarios.
Sanciones efectivas y severas a directores o profesores que obliguen y condicionen la educación por una aportación voluntaria.
Programa de uniformes, zapatos y útiles escolares gratuitos para todos los alumnos de educación prescolar y primaria del Estado, adquiridos vía licitaciones públicas.
Una “verdadera” política de desayunos escolares, con el compromiso de duplicar los recursos para este tenor.
Compromiso de cero analfabetismo en Jalisco para el año 2018.
Duplicar, año con año, el número de escuelas de tiempo completo, con énfasis en zonas de grandes carencias.
Fortalecer la educación con valores cívicos y éticos, y rescatar los principios de solidaridad y confianza en el alumnado jalisciense.
Mayor atención en asignaturas enfocadas a la ciencia y la tecnología, y una mayor orientación a las artes.
Establecer acuerdos con el cuerpo magisterial para fortalecer la adquisición de conocimiento para el alumnado, y no solo transmitirlo.
Cobertura en educación media superior y superior aseguradas para todo estudiante jalisciense.
Mayor presupuesto a la UdeG, en tanto la Máxima Casa de Estudios transparente sus gastos y “recupere su función sustantiva de garantizar y brindar educación superior”.
Becas de entre 400 y 600 pesos mensuales a estudiantes de preparatoria —con posibilidad de crecer, de acuerdo con su desempeño académico— para reducir el índice de deserción.
Inviabilidad económica, obstáculo para abatir los problemas educativos de Jalisco
La propuesta de reforma educativa que impulsará el abanderado de Movimiento Ciudadano para la gubernatura de la Entidad, Enrique Alfaro Ramírez, en caso de recibir la mayoría de votos en la contienda electoral de julio próximo, es relevante e incluso la más organizada que se ha mostrado hasta el momento, pero tiene un problema de fondo: su viabilidad financiera es una moneda en el aire.
Y es que la eliminación del impuesto por tenencia de vehículos —que aprobó la administración en curso— deja en condición de desventaja al Gobierno del Estado. Presupuestalmente, la siguiente estructura ejecutiva deberá hallar la forma de “reponer” esos recursos, y el modelo educativo que sugiere el ex primer edil de Tlajomulco marca una brecha entre ambas metas.
De acuerdo con el jefe de la Academia de Economía de la Universidad Panamericana (UP), Israel Macías López, el “boquete” que deja esta ausencia de ingresos es el primer reto a sortear.
Sobre la reducción de recursos para adelgazar la nómina burocrática, y el plan de austeridad que sugirió el candidato, el especialista es contundente: “Dudo que sea tersamente aprobado”.
¿La razón? La intervención del Ejecutivo en, por ejemplo, los gastos públicos del Congreso del Estado, ha sido motivo de debate, y esto invita a pensar que implementar un control en todo el aparato gubernamental sería “en verdad complicado”.
“El problema (de la educación en Jalisco) es de dinero, pero también de cómo se gasta ese dinero, y si aventarse a bajar el sueldo a los burócratas ya es difícil, meterse a reorganizar el ejercicio de recursos con instituciones que se amparan en su autonomía para evitar las auditorías, es aún más complejo”.
Respecto a la promesa de uniformes, útiles y zapatos gratuitos para la totalidad de estudiantes de prescolar y primaria en la Entidad, refiere que es un programa con una concepción benévola, pero que podría incidir en una derrama inútil de recursos para la comunidad que no necesita ese apoyo, y de igual forma lo recibiría.
“Es como matar una mosca con una escopeta: no dudo que lo hagas, pero desperdiciarás muchos recursos. Y ese mismo fenómeno se vio en el propio Tlajomulco (municipio origen del programa), donde gran parte de las familias terminaban utilizando las mochilas y uniformes para todo, excepto para lo que eran”.
Concluyó que el generalizar los subsidios a toda la población por lo regular trae esa adversidad como consecuencia, y que sectorizarlos requeriría un mayor monitoreo, que implicaría gastar aún más recursos.
“Se puede caer en populismo en la medida que se trata de una política que aplaude, pero que no tiene viabilidad. El problema es: ¿cómo se va a pagar? ¿Qué voy a recortar para que este programa viva?”.
Finalmente, aplaudió la determinación por democratizar la elección del siguiente Secretario de Educación, y ponderar un perfil docente/normalista. No obstante, sugirió a Alfaro Ramírez detallar el tema, y esclarecer quiénes estarían realizando la elección, y bajo qué términos.