Jalisco
Pescadores capturan langostinos contaminados
Los recolectan utilizando químicos agrícolas o cal
PUERTO VALLARTA, JALISCO (16/AGO/2011).- Pescadores furtivos, cada vez con mayor frecuencia, capturan langostinos en ríos y arroyos del municipio utilizando químicos agrícolas y, en el mejor de los casos, cal.
El producto contaminado es comercializado al menudeo y en ocasiones llega a algunos restaurantes que ofrecen el suculento caldo a sus comensales.
Esta práctica que también contamina de una manera grave los torrentes, como es el caso de los ríos Pitillal, Cuale, Ameca y Palo María, entre otros, tiene muchos años, denuncia Alfonso García Vargas, nativo del puerto, quien se dice conocedor de los ríos, al mismo tiempo que lamenta el grave daño ecológico. A estos ríos acude todos los días un gran número de bañistas para refrescarse.
Hace algunos días el denunciante fue aguas arriba del río Pitillal y se encontró que de nuevo se envenenó el cauce, al igual que a algunos animales silvestres que bebieron agua y murieron cuando los pescadores furtivos lo contaminaron.
Su desesperación por la protección del entorno lo ha llevado a denunciar en diferentes instancias la nociva práctica de captura; sin embargo, dice, no ha encontrado eco en las autoridades.
Reitera que lo grave es que los químicos, cuyos envases ha encontrado vacíos, se utilizan en la agricultura y son dañinos para quienes toman agua o consumen los camarones de río contaminados.
El procedimiento es sencillo y rápido para conseguir los crustáceos: tiran al río los químicos y luego, cuando estos flotan, los recolectan sin importar que vayan hembras reproductoras que en esta época del año tienen la “huevada” adherida a su organismo.
Envenenan los ríos desde hace más de 20 ó 30 años y el camarón se está acabando. Este producto lo llegan a vender entre 100 ó 150 pesos el kilogramo y obtienen entre 20 ó 30 kilos por vez o más.
Añade que la práctica nociva se puede ocultar favoreciendo a los depredadores cuando la corriente del río “lava” los químicos y la cal, siendo arrastrados al mar.
Alonso García Vargas llamó a las autoridades locales e inclusive al diputado local por el distrito, Ramón Guerrero, sobre la nociva práctica de capturar camarones envenenándolos y luego venderlos para el consumo humano, todo a cambio de unos pesos y sin importar el daño al ambiente.
EL INFORMADOR / Miguel Ángel Infante
El producto contaminado es comercializado al menudeo y en ocasiones llega a algunos restaurantes que ofrecen el suculento caldo a sus comensales.
Esta práctica que también contamina de una manera grave los torrentes, como es el caso de los ríos Pitillal, Cuale, Ameca y Palo María, entre otros, tiene muchos años, denuncia Alfonso García Vargas, nativo del puerto, quien se dice conocedor de los ríos, al mismo tiempo que lamenta el grave daño ecológico. A estos ríos acude todos los días un gran número de bañistas para refrescarse.
Hace algunos días el denunciante fue aguas arriba del río Pitillal y se encontró que de nuevo se envenenó el cauce, al igual que a algunos animales silvestres que bebieron agua y murieron cuando los pescadores furtivos lo contaminaron.
Su desesperación por la protección del entorno lo ha llevado a denunciar en diferentes instancias la nociva práctica de captura; sin embargo, dice, no ha encontrado eco en las autoridades.
Reitera que lo grave es que los químicos, cuyos envases ha encontrado vacíos, se utilizan en la agricultura y son dañinos para quienes toman agua o consumen los camarones de río contaminados.
El procedimiento es sencillo y rápido para conseguir los crustáceos: tiran al río los químicos y luego, cuando estos flotan, los recolectan sin importar que vayan hembras reproductoras que en esta época del año tienen la “huevada” adherida a su organismo.
Envenenan los ríos desde hace más de 20 ó 30 años y el camarón se está acabando. Este producto lo llegan a vender entre 100 ó 150 pesos el kilogramo y obtienen entre 20 ó 30 kilos por vez o más.
Añade que la práctica nociva se puede ocultar favoreciendo a los depredadores cuando la corriente del río “lava” los químicos y la cal, siendo arrastrados al mar.
Alonso García Vargas llamó a las autoridades locales e inclusive al diputado local por el distrito, Ramón Guerrero, sobre la nociva práctica de capturar camarones envenenándolos y luego venderlos para el consumo humano, todo a cambio de unos pesos y sin importar el daño al ambiente.
EL INFORMADOR / Miguel Ángel Infante