Jalisco
Para vivir hay que reconciliarse con la muerte, dice especialista
Académico del ITESO señala que la sociedad ve la muerte como algo antagónico; se debe entender que nacimiento y la muerte son dos momentos inevitables de la vida
GUADALAJARA, JALSICO (01/NOV/2012).- Para poder disfrutar de la vida, hay que reconciliarse con la muerte. ¿Cómo quiero morir? ¿Cómo debo vivir para lograrlo? ¿A qué me estoy aferrando que no me deja seguir con mi vida? Estas son algunas de las preguntas que una persona debería hacerse, considera Antonio Sánchez Antillón, jefe del Departamento de Salud, Psicología y Comunidad del ITESO.
Uno de los problemas comunes en la sociedad, señala el académico, es que se ha visto a la muerte como un antagónico de la vida, por ello resulta tétrica, terrorífica. Para disminuir esta angustia se debe entender que el nacimiento y la muerte son dos momentos inevitables de la vida.
A través de un comunicado de prensa de la institución, se apunta que este entendimiento comienza desde la niñez, cuando los pequeños empiezan a cuestionarse y a buscar respuestas. Así, empiezan con los porqués o preguntas como: ¿de dónde vienen?, ¿cómo nacieron? También se dan cuenta sobre la finitud, con detalles cotidianos como que se les termina una paleta. Por ello lo importante es explicarles lo que sucede, no engañarlos ni mentirles y acompañarlos en su proceso, sugiere el especialista.
Sánchez Antillón advierte que, en algunos casos, más que miedo a la muerte, las personas le tienen miedo a la existencia, pues ésta significa vivir, batallar, esforzarse, lograr metas. Otros no tienen algo que le dé sentido a su vida, por lo que se sienten vacíos.
"Hay que aferrarse a la vida, arraigarse a la vida, sabiendo que vamos de paso. Con el presupuesto fundamental de que aquello que te dé sentido sea para darte una buena vida. Desde ahí, los seres humanos, a mayor sentido a la vida, menos terror a la muerte. Por tanto, a algunos les da sentido el tener hijos, vivir para ellos, escribir poesía, escribir libros, una profesión, una pareja, hacer obras de arte, hacer servicios para los demás, buscar cambiar la sociedad. Son asuntos que hacen una buena vida para ti y una buena vida para los demás", explica.
"Tomar negativamente la cuestión de que vamos de paso, (con actitudes como) 'entonces bebamos y comamos que mañana moriremos', sería me vale todo, me destruyo y destruyo a los demás. Finalmente ya me voy, al cabo que me voy a morir. Creo que serían las posturas distintas, y en este país, en este momento, estamos al filo de la navaja".
Este último punto lo ejemplificó con los jóvenes que deciden meterse en las filas del narcotráfico o aceptan ser asesinos a sueldo.
"Cuando alguien mata por 300 pesos, una de dos: o está absolutamente loco o está vaciado del sentido de la vida. Quien no tiene un valor por la vida del otro, es que no la tiene por la propia. Nadie puede valorarse si no valora al otro", dijo.
EL INFORMADOR
Uno de los problemas comunes en la sociedad, señala el académico, es que se ha visto a la muerte como un antagónico de la vida, por ello resulta tétrica, terrorífica. Para disminuir esta angustia se debe entender que el nacimiento y la muerte son dos momentos inevitables de la vida.
A través de un comunicado de prensa de la institución, se apunta que este entendimiento comienza desde la niñez, cuando los pequeños empiezan a cuestionarse y a buscar respuestas. Así, empiezan con los porqués o preguntas como: ¿de dónde vienen?, ¿cómo nacieron? También se dan cuenta sobre la finitud, con detalles cotidianos como que se les termina una paleta. Por ello lo importante es explicarles lo que sucede, no engañarlos ni mentirles y acompañarlos en su proceso, sugiere el especialista.
Sánchez Antillón advierte que, en algunos casos, más que miedo a la muerte, las personas le tienen miedo a la existencia, pues ésta significa vivir, batallar, esforzarse, lograr metas. Otros no tienen algo que le dé sentido a su vida, por lo que se sienten vacíos.
"Hay que aferrarse a la vida, arraigarse a la vida, sabiendo que vamos de paso. Con el presupuesto fundamental de que aquello que te dé sentido sea para darte una buena vida. Desde ahí, los seres humanos, a mayor sentido a la vida, menos terror a la muerte. Por tanto, a algunos les da sentido el tener hijos, vivir para ellos, escribir poesía, escribir libros, una profesión, una pareja, hacer obras de arte, hacer servicios para los demás, buscar cambiar la sociedad. Son asuntos que hacen una buena vida para ti y una buena vida para los demás", explica.
"Tomar negativamente la cuestión de que vamos de paso, (con actitudes como) 'entonces bebamos y comamos que mañana moriremos', sería me vale todo, me destruyo y destruyo a los demás. Finalmente ya me voy, al cabo que me voy a morir. Creo que serían las posturas distintas, y en este país, en este momento, estamos al filo de la navaja".
Este último punto lo ejemplificó con los jóvenes que deciden meterse en las filas del narcotráfico o aceptan ser asesinos a sueldo.
"Cuando alguien mata por 300 pesos, una de dos: o está absolutamente loco o está vaciado del sentido de la vida. Quien no tiene un valor por la vida del otro, es que no la tiene por la propia. Nadie puede valorarse si no valora al otro", dijo.
EL INFORMADOR