Jalisco

Muere niña envenenada en Puerto Vallarta

El Representante Social adscrito a la Delegación de la Procuraduría, ordenó que el cuerpo fuera remitido para la necropsia de ley

PUERTO VALLARTA, JALISCO.- Una niña de sólo dos años de edad, perdió la vida en Puerto Vallarta al consumir un pedazo de pan impregnado de raticida que su progenitora dejó en su domicilio para combatir una plaga de roedores. La pequeña Ziara Sade llegó sin vida al Hospital Regional, en donde los médicos se encargaron de dar aviso a las autoridades del deceso.

El Agente del Ministerio Público, Luis Daniel Canales González fue quien acudió al lugar para recabar la declaración de la madre de la pequeña, de nombre Nora Edith Guerra López, de 31 años de edad, vecina de la colonia Vista Hermosa.

Entre llantos, la mujer relató que para exterminar una plaga de roedores tomó varios pedazos de pan y les untó el raticida que adquirió en un comercio.

Previendo que la pequeña Ziara pudiera tomar uno de los panes, añade la mujer, puso como barrera una silla acostada; sin embargo, mientras ella se encontraba en las labores del hogar, la niña logró traspasar la barrera y llegar hasta uno de los cebos envenenados.

Poco después, al notar que se encontraba en delicado estado de salud, la madre la tomó en brazos y la llevó al Hospital Regional, en donde le informaron del fallecimiento de la pequeña, que llevaba los apellidos Chávez Guerra.

El Representante Social adscrito a la Delegación de la Procuraduría, ordenó que el cuerpo fuera remitido para la necropsia de ley, al tiempo que dio inicio al acta ministerial con la declaración de los padres de la pequeña fallecida.

Por último, Nora Edith Guerra López dijo al representante social que todo había sido un lamentable accidente provocado por la presencia de los roedores, y que ella había pensado que la forma más efectiva de exterminarlas, era con cebos envenenados y que nunca pensó que su hija fuera a tomar uno e ingerirlo mientras ella se encontraba lavando. Tampoco pensó que la niña pudiera mover la silla que puso como barrera para impedir que fuera al área de la casa donde se encontraba el raticida.

EL INFORMADOR/Miguel Ángel Infante/Corresponsal.

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