Jalisco
Muere apuñalado a la espera de socorro
Una riña infantil se tradujo en el duelo a muerte entre adultos de dos familias
EL SALTO, JALISCO (11/DIC/2013).- Inseguridad, delincuencia y malvivientes que mantienen asolados los vecindarios fueron protestas de habitantes de la Colonia Las Pintas de Abajo, donde la noche del lunes fue asesinado un hombre a navajazos, víctima de un presunto pandillero. Otro reclamo fue la tardanza de las asistencias médicas para salvar la vida del artesano mueblero Umaro González Jiménez, tras una agonía de más de media hora.
Todo inició cuando un par de sujetos bebía alcohol afuera de su casa en Benjamín Siordia 6574. En ese entonces comenzaron a discutir los niños de ese domicilio con los infantes vecinos del 6572-A, quienes habían llegado hace seis meses a la colonia procedentes del Estado de Michoacán, en donde habitaban en una comunidad indígena.
De pleito entre niños, a la muerte
La familia numerosa se dedicaba a la fabricación de muebles de madera que ofrecían en un puesto improvisado en Juan de la Barrera y Gardenia.
Una cosa llevó a la otra, señalaron testigos. De repente, los adultos se involucraron en la riña infantil. Era Umaro contra los dos presuntos asesinos —prófugos—, identificados sólo como “El Chali” y “Lupe”.
Salieron las navajas e hirieron en varias ocasiones a Umaro frente de los familiares sorprendidos por la agresión. El hombre caminó malherido con las manos en su vientre con dirección hacia Juan de la Barrera, donde se tendió afuera de su puesto de muebles. Los suyos salieron y se acercaron para confortarlo mientras dieron aviso a las autoridades.
En pocos minutos arribó una patrulla, dijo uno de los testigos. Pero las sirenas de la ambulancia no se escuchaban mientras más patrullas llegaban. La mujer de Umaro exigía a los patrulleros la llegada de asistencia médica y en su desesperación llamó un taxi, pero éste no quiso prestar servicio.
Tres testigos relataron que Umaro permaneció alrededor de media hora agonizante entre los gritos desesperados de los familiares y las miradas de los policías que resguardaban el lecho de muerte de Umaro.
El hombre falleció y poco después llegó la ambulancia. Los paramédicos corroboraron el deceso. Cubrieron el cadáver, ahora, a la espera del personal forense.
Según las autoridades
De acuerdo con las autoridades municipales, el reporte de la agresión lo “bajaron” de Base Palomar hacia las 21:29 horas, y siete minutos después, dijeron, llegó al sitio la unidad 2111 de la Cruz Verde de Majadas, por lo que no se explican los reclamos de los vecinos y familiares sobre la dilación de las asistencias.
El hijo de Umaro lamentó no haber advertido a su padre que “El Chali” ya lo había amenazado de muerte, le dijo que algún día mataría a alguien de su familia y ese momento llegó. El joven adolescente ahora cargaba en la conciencia la vida de su progenitor: “La culpa es mía”, dijo sin soltar lágrima: “Los policías ya no arreglaron nada, ahora nos toca a nosotros”.
Cerca de 50 familiares se apiñaron alrededor del cuerpo de Umaro, las mujeres plañían mirando el cuerpo alumbrado por una veladora.
Quejas en Las Pintas
Vecinos reclamaron a las autoridades más atención para Las Pintas de Abajo; hace un mes asesinaron a otro habitante tras un asalto. Arrojaron su cuerpo a la Presa de Las Pintas. “Los servicios están muy malos, llegaron nueve patrullas antes que la ambulancia”, dijo un joven.
“Hay mucho vandalismo aquí, hay bandas de 20, 40. Hasta los muchachitos de 13, 14 años ya andan ‘tumbando’ gente”, lamentó una mujer.
“Los que hicieron esto son de aquí. Nosotros no somos de aquí, nosotros llegamos a trabajar porque allá no hay trabajo”, reclamó amenazante un adulto indígena.
Vecinas de la calle Benjamín Siordia señalaron a las autoridades que la familia de presuntos malvivientes se esfumó. La casa quedó vacía, probablemente los asesinos huyeron —con todo y su madre— a casa de algunos familiares. Mientras, la Policía de El Salto peinaba la zona en busca de los homicidas.
FRASE
"Ese hombre (“El Chali”) está acostumbrado a matar "
advertencia de una mujer quien se dijo harta de los pleitos y amenazas de “El Chali” contra los vecinos.
Todo inició cuando un par de sujetos bebía alcohol afuera de su casa en Benjamín Siordia 6574. En ese entonces comenzaron a discutir los niños de ese domicilio con los infantes vecinos del 6572-A, quienes habían llegado hace seis meses a la colonia procedentes del Estado de Michoacán, en donde habitaban en una comunidad indígena.
De pleito entre niños, a la muerte
La familia numerosa se dedicaba a la fabricación de muebles de madera que ofrecían en un puesto improvisado en Juan de la Barrera y Gardenia.
Una cosa llevó a la otra, señalaron testigos. De repente, los adultos se involucraron en la riña infantil. Era Umaro contra los dos presuntos asesinos —prófugos—, identificados sólo como “El Chali” y “Lupe”.
Salieron las navajas e hirieron en varias ocasiones a Umaro frente de los familiares sorprendidos por la agresión. El hombre caminó malherido con las manos en su vientre con dirección hacia Juan de la Barrera, donde se tendió afuera de su puesto de muebles. Los suyos salieron y se acercaron para confortarlo mientras dieron aviso a las autoridades.
En pocos minutos arribó una patrulla, dijo uno de los testigos. Pero las sirenas de la ambulancia no se escuchaban mientras más patrullas llegaban. La mujer de Umaro exigía a los patrulleros la llegada de asistencia médica y en su desesperación llamó un taxi, pero éste no quiso prestar servicio.
Tres testigos relataron que Umaro permaneció alrededor de media hora agonizante entre los gritos desesperados de los familiares y las miradas de los policías que resguardaban el lecho de muerte de Umaro.
El hombre falleció y poco después llegó la ambulancia. Los paramédicos corroboraron el deceso. Cubrieron el cadáver, ahora, a la espera del personal forense.
Según las autoridades
De acuerdo con las autoridades municipales, el reporte de la agresión lo “bajaron” de Base Palomar hacia las 21:29 horas, y siete minutos después, dijeron, llegó al sitio la unidad 2111 de la Cruz Verde de Majadas, por lo que no se explican los reclamos de los vecinos y familiares sobre la dilación de las asistencias.
El hijo de Umaro lamentó no haber advertido a su padre que “El Chali” ya lo había amenazado de muerte, le dijo que algún día mataría a alguien de su familia y ese momento llegó. El joven adolescente ahora cargaba en la conciencia la vida de su progenitor: “La culpa es mía”, dijo sin soltar lágrima: “Los policías ya no arreglaron nada, ahora nos toca a nosotros”.
Cerca de 50 familiares se apiñaron alrededor del cuerpo de Umaro, las mujeres plañían mirando el cuerpo alumbrado por una veladora.
Quejas en Las Pintas
Vecinos reclamaron a las autoridades más atención para Las Pintas de Abajo; hace un mes asesinaron a otro habitante tras un asalto. Arrojaron su cuerpo a la Presa de Las Pintas. “Los servicios están muy malos, llegaron nueve patrullas antes que la ambulancia”, dijo un joven.
“Hay mucho vandalismo aquí, hay bandas de 20, 40. Hasta los muchachitos de 13, 14 años ya andan ‘tumbando’ gente”, lamentó una mujer.
“Los que hicieron esto son de aquí. Nosotros no somos de aquí, nosotros llegamos a trabajar porque allá no hay trabajo”, reclamó amenazante un adulto indígena.
Vecinas de la calle Benjamín Siordia señalaron a las autoridades que la familia de presuntos malvivientes se esfumó. La casa quedó vacía, probablemente los asesinos huyeron —con todo y su madre— a casa de algunos familiares. Mientras, la Policía de El Salto peinaba la zona en busca de los homicidas.
FRASE
"Ese hombre (“El Chali”) está acostumbrado a matar "
advertencia de una mujer quien se dijo harta de los pleitos y amenazas de “El Chali” contra los vecinos.