Jalisco
Muérdago, amenaza para 50% de árboles
La falta de un censo de especies en la Zona Metropolitana de Guadalajara dificulta planes de preservación de la masa arbórea
GUADALAJARA, JALISCO (03/FEB/2013).- El arbolado urbano de la Zona Metropolitana de Guadalajara está en problemas. Al menos la mitad de casi un millón de árboles se encuentra dañado o en peligro, debido a su mala interacción con la infraestructura urbana, a la tala irregular y la presencia de al menos 10 enfermedades forestales distintas, entre las que destaca el muérdago.
La distribución de la vegetación en la mancha urbana es todo un indicador de desigualdad social: mientras las áreas verdes en el área de la Minerva y el corredor de fraccionamientos de Zapopan alcanzan de 2.5 a 3.5 metros cuadrados por habitante, en el Oriente de la ciudad, así como en Tonalá y Tlaquepaque, bajan a 0.5 metros. La proporción, incluso en el mejor de los casos, está muy por debajo de los nueve metros cuadrados de vegetación por persona que señala la Organización Mundial de la Salud (OMS) como correlación ideal.
Los problemas de esta multitud de árboles aumentan por el hecho de que la variedad en la ciudad es amplísima. Aunque no hay un censo pormenorizado, se calcula que 85% de los árboles pertenecen a especies exóticas a los ecosistemas nativos, desde árboles como el eucalipto o la jacaranda, con arraigo de decenas o cientos de años, hasta baobabs africanos, araucarias sudamericanas, cerezos japoneses y cedros del Líbano traídos recientemente por motivos estéticos o mero capricho.
La primera herramienta para cambiar esta situación, coinciden especialistas, es contar con un censo razonado de las especies, su estado y su relación directa con el entorno. A partir de allí sería posible derivar diagnósticos sanitarios, detectar arbolado enfermo o muerto que debe ser remplazado y zonas en donde se requieren acciones intensas de forestación.
Paralelamente, resultan indispensables acciones de capacitación, tanto entre funcionarios, desarrolladores de vivienda, arquitectos e ingenieros involucrados en proyectos de urbanización, como entre la ciudadanía. Porque la raíz del desorden y la degradación del arbolado está anclada en el hecho de que no existe conciencia de que los árboles forman parte de los bienes urbanos y su presencia es indispensable para conservar y mejorar la calidad de vida de los habitantes de Guadalajara.
La distribución de la vegetación en la mancha urbana es todo un indicador de desigualdad social: mientras las áreas verdes en el área de la Minerva y el corredor de fraccionamientos de Zapopan alcanzan de 2.5 a 3.5 metros cuadrados por habitante, en el Oriente de la ciudad, así como en Tonalá y Tlaquepaque, bajan a 0.5 metros. La proporción, incluso en el mejor de los casos, está muy por debajo de los nueve metros cuadrados de vegetación por persona que señala la Organización Mundial de la Salud (OMS) como correlación ideal.
Los problemas de esta multitud de árboles aumentan por el hecho de que la variedad en la ciudad es amplísima. Aunque no hay un censo pormenorizado, se calcula que 85% de los árboles pertenecen a especies exóticas a los ecosistemas nativos, desde árboles como el eucalipto o la jacaranda, con arraigo de decenas o cientos de años, hasta baobabs africanos, araucarias sudamericanas, cerezos japoneses y cedros del Líbano traídos recientemente por motivos estéticos o mero capricho.
La primera herramienta para cambiar esta situación, coinciden especialistas, es contar con un censo razonado de las especies, su estado y su relación directa con el entorno. A partir de allí sería posible derivar diagnósticos sanitarios, detectar arbolado enfermo o muerto que debe ser remplazado y zonas en donde se requieren acciones intensas de forestación.
Paralelamente, resultan indispensables acciones de capacitación, tanto entre funcionarios, desarrolladores de vivienda, arquitectos e ingenieros involucrados en proyectos de urbanización, como entre la ciudadanía. Porque la raíz del desorden y la degradación del arbolado está anclada en el hecho de que no existe conciencia de que los árboles forman parte de los bienes urbanos y su presencia es indispensable para conservar y mejorar la calidad de vida de los habitantes de Guadalajara.