Jalisco

Migran a Zapopan por crisis ambiental

La reducción pesquera por la contaminación del Lago de Pátzcuaro expulsó a purépechas de la Isla de Urandén

-“Somos como mariposas monarca:
volamos, pero regresamos a casa”

GUADALAJARA, JALISCO (06/MAR/2011).-
Esta historia de migración ambiental data de mediados del siglo pasado, cuando la población rural comenzó a irse a las ciudades y luego éstas provocaron crisis ecológicas. En el Lago de Pátzcuaro (Michoacán), los grandes asentamientos utilizaron el vaso lacustre como cloaca y las aguas negras arrasaron con la vida acuática; los pescadores salieron a las urbes en busca de trabajo, ensancharon los cinturones de pobreza y se sumaron al crecimiento desordenado del mundo urbano, que cada vez genera más contaminación y afectación de poblaciones.

Así es el círculo vicioso en el que entraron por lo menos 60 familias de la Isla de Urandén, quienes pescaban en el Lago de Pátzcuaro, hasta que la contaminación hizo de las suyas: en 1981 se produjeron 136 toneladas de pez blanco; en 2000, la producción fue de una, según el Instituto Nacional de Pesca, perteneciente a la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa). Pedro Cornelio, vocal del sector pesquero de la Comisión de Cuenca del Lago de Pátzcuaro, señala que el deterioro del vaso lacustre también afectó la introducción de otras especies, como la carpa.

Ahora, todos ellos viven en el Sur de Zapopan, en distintas colonias irregulares –en la franja con mayor marginación del municipio–, como es Villas de la Primavera (ubicada a dos cuadras de Prolongación Avenida Guadalupe).

En Urandén quedan alrededor de 80 familias. Elpidio Quirino aún vive de la pesca. Hay una pequeña mesita con charales al sol. Ya secos, no son más de dos kilos que se venden en la población de Pátzcuaro. De eso se encarga Guadalupe Castillo, una de las mujeres que sale en la madrugada a atrapar estas especies con el chinchorro. Lo que obtiene en una semana se transforma en un ingreso de poco más de 100 pesos semanales. Por obvias razones, también quiere irse a Guadalajara, “tal vez limpiando casas”.

Hace cuatro años no existía Villas de la Primavera. Colonias como ésa se forman por una invasión: predios ejidales o con problemas de tenencia se convierten en asentamientos caracterizados por la improvisación urbana.

A nivel internacional, los migrantes ambientales comienzan a ser una preocupación. No existen cifras y aún hay debates teóricos. Sin embargo, la Organización Internacional para las Migraciones ha calculado que en las próximas cuatro décadas puede haber mil millones de desplazados por desequilibrios ecológicos.



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