Jalisco
Los maestros, la marcha y el niño de la pancarta
Aproximadamente cinco mil 100 personas se manifestaron contra la reforma educativa
GUADALAJARA, JALISCO (08/SEP/2013).- Decenas de cámaras apuntan hacia Kenar. Él se mantiene parado, firme, con las dos manos sosteniendo una cartulina cuyo contenido ignora, pero que lo convierte a él en centro de atención: “Lo bueno de ser ignorante es que se puede ser Presidente”. La gente se sorprende de que un niño de cinco años colabore así con la protesta de los maestros contra la Reforma Educativa. Kenar simplemente pone cara de aburrido y alza la cartulina para las cámaras.
El niño está parado a unas cuadras de la glorieta de La Normal, donde al mediodía de ayer se inició la segunda protesta magisterial en menos de una semana en el Estado. Las razones fueron las mismas: exigir que se le dé marcha atrás a una Reforma Educativa que, dicen, en lo educativo no aporta nada y sólo vulnera los derechos de los docentes. A eso se suma la advertencia de la privatización, bajo el argumento de que con las escuelas de tiempo completo, en donde tendrá que haber más gasto para comida y mantenimiento, se afecta a la economía familiar y se beneficia a las grandes empresas.
Al frente de la manifestación que, según el Ayuntamiento de Guadalajara, convocó a cinco mil 100 personas, los voceros advertían: “Hoy le pedimos una disculpa a la gente de Jalisco, pero no somos los causantes de este caos”. En la parte media y en la de atrás corearon los nombres de a quienes llaman los responsables: “¡El que no brinque es Peña, el que no brinque es Peña!”. Sin mencionarlo por el nombre, al gobernador Aristóteles Sandoval también le hicieron coro: “¡Mochilas, corrientes, no engañan a la gente!”. Y así fue todo el camino: cantos, consignas que nacían en un altavoz y lonas sostenidas hasta por tres o cuatro personas.
El reclamo de la marcha no sólo fue hacia los gobernantes. Los maestros lanzaron sus inconformidades hacia los medios de comunicación. Dicen que en televisión, radio y periódicos han sido insultados. La maestra Aurora motiva el reclamo: “¡No somos uno, no somos 100; prensa vendida, cuéntanos bien!”. El grito se expande inmediatamente: cientos de gargantas repiten la consigna. Fuera del altavoz Aurora expresa: “A veces en las marchas han sido muchísimos maestros, pero (los medios) dicen que sólo son 300”.
“¡Esto va a acabar en paro nacional!”
Frente a las puertas de Palacio de Gobierno, resguardadas por policías, un contingente de unas 20 personas también lanza consignas. Los maestros ya se distribuyen sobre 16 de Septiembre: un grupo se queda bloqueando la Avenida Hidalgo y otro más, Juárez. Otros se quedan rodeando la camionera con bocinas; sobre ésta hay un hombre vestido de Miguel Hidalgo que no dice una palabra, pero no deja de moverse.
Después de las 14:00 horas, el vocero anuncia que una comitiva entró a Palacio de Gobierno para dialogar. La advertencia se repite en varias ocasiones: liberarán las calles cuando tengan una respuesta positiva por parte del Ejecutivo. Esperan un par de horas y a las cuatro de la tarde comienzan a retirarse: no los recibió el gobernador, pero sí le dejaron un pliego petitorio recibido oficialmente. Van más de cuatro horas de jornada de protestas y los maestros se retiran poco a poco; al joven Kenar, de cinco años, no se ve por ningún lado.
El niño está parado a unas cuadras de la glorieta de La Normal, donde al mediodía de ayer se inició la segunda protesta magisterial en menos de una semana en el Estado. Las razones fueron las mismas: exigir que se le dé marcha atrás a una Reforma Educativa que, dicen, en lo educativo no aporta nada y sólo vulnera los derechos de los docentes. A eso se suma la advertencia de la privatización, bajo el argumento de que con las escuelas de tiempo completo, en donde tendrá que haber más gasto para comida y mantenimiento, se afecta a la economía familiar y se beneficia a las grandes empresas.
Al frente de la manifestación que, según el Ayuntamiento de Guadalajara, convocó a cinco mil 100 personas, los voceros advertían: “Hoy le pedimos una disculpa a la gente de Jalisco, pero no somos los causantes de este caos”. En la parte media y en la de atrás corearon los nombres de a quienes llaman los responsables: “¡El que no brinque es Peña, el que no brinque es Peña!”. Sin mencionarlo por el nombre, al gobernador Aristóteles Sandoval también le hicieron coro: “¡Mochilas, corrientes, no engañan a la gente!”. Y así fue todo el camino: cantos, consignas que nacían en un altavoz y lonas sostenidas hasta por tres o cuatro personas.
El reclamo de la marcha no sólo fue hacia los gobernantes. Los maestros lanzaron sus inconformidades hacia los medios de comunicación. Dicen que en televisión, radio y periódicos han sido insultados. La maestra Aurora motiva el reclamo: “¡No somos uno, no somos 100; prensa vendida, cuéntanos bien!”. El grito se expande inmediatamente: cientos de gargantas repiten la consigna. Fuera del altavoz Aurora expresa: “A veces en las marchas han sido muchísimos maestros, pero (los medios) dicen que sólo son 300”.
“¡Esto va a acabar en paro nacional!”
Frente a las puertas de Palacio de Gobierno, resguardadas por policías, un contingente de unas 20 personas también lanza consignas. Los maestros ya se distribuyen sobre 16 de Septiembre: un grupo se queda bloqueando la Avenida Hidalgo y otro más, Juárez. Otros se quedan rodeando la camionera con bocinas; sobre ésta hay un hombre vestido de Miguel Hidalgo que no dice una palabra, pero no deja de moverse.
Después de las 14:00 horas, el vocero anuncia que una comitiva entró a Palacio de Gobierno para dialogar. La advertencia se repite en varias ocasiones: liberarán las calles cuando tengan una respuesta positiva por parte del Ejecutivo. Esperan un par de horas y a las cuatro de la tarde comienzan a retirarse: no los recibió el gobernador, pero sí le dejaron un pliego petitorio recibido oficialmente. Van más de cuatro horas de jornada de protestas y los maestros se retiran poco a poco; al joven Kenar, de cinco años, no se ve por ningún lado.