Jalisco
Los dotes entorpecidos por la media educacional
Los niños con alto coeficiente intelectual deben ser canalizados adecuadamente para desarrollar sus habilidades, pues en un ambiente marginal pueden terminar como “burros funcionales”
SEGUNDA Y ÚLTIMA PARTE
GUADALAJARA, JALISCO.- Al ingresar a la primaria, los papás de Alan se percataron de que algo no andaba bien con su niño. En el preescolar asimilaba con rapidez los juegos y las dinámicas de la profesora. Al finalizar el tercer grado podía leer y escribir con facilidad y se mostraba interesado por música que no era del gusto común en un niño de seis años. Además, memorizaba los nombres de películas, hilvanando con agilidad tramas que al primer contacto, sus padres no comprendían tan fácilmente.
“Desde que aprendió a hablar, lo primero que hacía era preguntar sobre todo. Quería respuestas de todo, que si por qué el cielo era azul y las nubes blancas, por qué obscurecía y amanecía, hasta que nos rebasó y no supimos qué responder”, recuerda Sandra, al ver cómo Alan permanece en silencio y retraído mientras sus primos, de su edad, juegan a “la trais”.
Sandra y Memo buscaron respuestas, y el pediatra de su hijo, tras un examen psicológico, les explicó que posee un coeficiente intelectual más avanzado que la media de los niños de su edad; lo suficiente para que Alan no se adapte a su salón de clases. Paradójicamente, lo suficiente para que su falta de empeño en el aula repercuta de manera negativa en las calificaciones que registra el profesor en su boleta.
Alan no es lo que comúnmente se conoce como “niño genio”; es un infante, explica Sandra, que si es bien canalizado en el orden de sus procesos de aprendizaje, podría desarrollarse de manera notable; sin embargo, hasta hoy, la Secretaría de Educación Jalisco (SEJ), no cuenta con el aparato institucional para brindar atención especial a niños como él.
Gestan proyecto para niños con más capacidad
De manera preliminar, la dependencia arrancó durante el año pasado un programa de identificación de niños con alto coeficiente intelectual, para acompañarlos de manera especial en su proceso de aprendizaje; y será a partir del siguiente ciclo escolar 2009-2010, cuando arranque oficialmente el proyecto para “rescatar” en las aulas a los infantes que si no son atendidos, podrían desaprovechar lo bondadoso del azar y la naturaleza con su mente. En el peor de los casos, podrían convertirse sencillamente en “burros funcionales”.
Antonio Chávez Barrera, director de Educación Especial de la Secretaría de Educación Especial, indica que durante la primera etapa de identificación de niños con capacidades especiales, se prevé consignar a 27 mil infantes que cursan la educación primaria o secundaria, y canalizarlos para que un grupo interdisciplinario contribuya al interior de las aulas para potenciar su aprendizaje.
De acuerdo con el funcionario, como Alan, hay una gran cantidad de niños en el sistema público de enseñanza, con el riesgo de que su inteligencia se desperdicie al no ser canalizados adecuadamente: “Se trata ni niños con distintas capacidades, para la música, el arte, las matemáticas; queremos propiciar su desarrollo y apoyarlos para que se desarrolle correctamente en las aulas”.
Y es que los propios profesores, explica el funcionario, desconocen o no se dan cuenta de que en sus salones existen niños con bastante inteligencia, y que al rechazar los contenidos, o la forma de impartirlos, son tachadas incorrectamente como “burros”.
El funcionario detalló que este programa tiene como fin que los niños sobresalientes se integren a su comunidad y puedan transitar su educación básica de manera normal y natural, “satisfaciendo sus demandas y que no sientan que la escuela en un momento dado los segrega o los margina”.
El Programa de Niños Sobresalientes no prevé la edificación de planteles especiales, sino la atención personalizada en sus propias escuelas mediante el servicio denominado USAER (Unidad de Servicios de Apoyo a la Escuela Regular), compuesta por psicólogos, especialistas en comunicación, pedagogos y psiquiatras.
De este modo, niños como Alan, lejos de tener bajas calificaciones, podrían convertirse en referente de sus respectivos salones si son bien canalizados; explica Chávez Barrera, y refiere que los padres de familia deberían poner más atención en sus niños, “sobre todo cuando son distraídos”, ya que podrían tener a un genio en casa.
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Mentes infantiles fuera de norma