Jalisco
Localizan a individuo ''encobijado'' en Zapopan
Tras el reporte de un peatón, policías del Municipio acudieron a corroborar; el Semefo se hizo cargo de los estudios de ley
ZAPOPAN, JALISCO.- Inicia el año y, con ello, el conteo de homicidios violentos en el Estado. Ayer por la mañana, un hallazgo poco usual se registró en el Fraccionamiento Flores del Valle, ubicado en el Municipio de Zapopan, ya que un cuerpo humano fue abandonado a las afueras de una finca particular, envuelto en varias sábanas.
Un hombre que caminaba por la calle Azáleas notó que en la cochera de la finca marcada con el número 3704 se encontraba un “bulto” envuelto en edredones, pero no fue sino hasta que se acercó y notó que fuera de las cobijas destacaba un par de pies que dio aviso a la Policía.
Cuando las autoridades llegaron a constatar, confirmaron que aquello que las sábanas ocultaban era un cadáver, por lo que rápidamente turnaron la alerta a la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) y al Servicio Médico Forense (Semefo), para que acudieran a realizar los estudios e investigaciones pertinentes.
De primera instancia, las suposiciones de los oficiales que acudieron al lugar apuntaban a que la víctima era un hombre, conjetura que fue confirmada una vez que los peritajes concluyeron.
El finado estaba envuelto en un edredón tinto que, a su vez, cubría unas cortinas cafés, atadas por cordones y cinta gris a la altura de los tobillos. Vestía un pantalón de mezclilla azul y traía puestos unos tenis negros.
Hasta el momento su identidad no ha sido esclarecida, dado que entre sus pertenencias no se encontró documento alguno que facilitara su identificación. No obstante, horas después de que la autopsia le fue practicada, el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF) informó que el finado aparenta una edad de entre 30 y 35 años.
La instancia agregó que la causa oficial del deceso fueron ocho heridas de arma blanca que le asestaron en el cuello, además de una contusión difusa de cráneo. El rostro estaba cubierto con la misma cinta con que ataron el cuerpo y, al parecer, se hallaron restos de mariguana en las proximidades. Estaba maniatado y tenía golpes en abdomen, tórax y piernas.
La Policía Investigadora ya ha dispuesto a su división de Homicidios Intencionales para que dé seguimiento al caso y, eventualmente, localice a los responsables de este deceso, además de averiguar las razones que se tuvieron para ultimar al, por el momento, desconocido individuo.
Según versiones que residentes de la zona aportaron a las autoridades, se sabe que el 3704 de Azáleas, casi en su cruce con Jazmín, es habitado por una joven pareja que no se encuentra en el sitio desde hace tiempo.
Un hombre que caminaba por la calle Azáleas notó que en la cochera de la finca marcada con el número 3704 se encontraba un “bulto” envuelto en edredones, pero no fue sino hasta que se acercó y notó que fuera de las cobijas destacaba un par de pies que dio aviso a la Policía.
Cuando las autoridades llegaron a constatar, confirmaron que aquello que las sábanas ocultaban era un cadáver, por lo que rápidamente turnaron la alerta a la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) y al Servicio Médico Forense (Semefo), para que acudieran a realizar los estudios e investigaciones pertinentes.
De primera instancia, las suposiciones de los oficiales que acudieron al lugar apuntaban a que la víctima era un hombre, conjetura que fue confirmada una vez que los peritajes concluyeron.
El finado estaba envuelto en un edredón tinto que, a su vez, cubría unas cortinas cafés, atadas por cordones y cinta gris a la altura de los tobillos. Vestía un pantalón de mezclilla azul y traía puestos unos tenis negros.
Hasta el momento su identidad no ha sido esclarecida, dado que entre sus pertenencias no se encontró documento alguno que facilitara su identificación. No obstante, horas después de que la autopsia le fue practicada, el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF) informó que el finado aparenta una edad de entre 30 y 35 años.
La instancia agregó que la causa oficial del deceso fueron ocho heridas de arma blanca que le asestaron en el cuello, además de una contusión difusa de cráneo. El rostro estaba cubierto con la misma cinta con que ataron el cuerpo y, al parecer, se hallaron restos de mariguana en las proximidades. Estaba maniatado y tenía golpes en abdomen, tórax y piernas.
La Policía Investigadora ya ha dispuesto a su división de Homicidios Intencionales para que dé seguimiento al caso y, eventualmente, localice a los responsables de este deceso, además de averiguar las razones que se tuvieron para ultimar al, por el momento, desconocido individuo.
Según versiones que residentes de la zona aportaron a las autoridades, se sabe que el 3704 de Azáleas, casi en su cruce con Jazmín, es habitado por una joven pareja que no se encuentra en el sitio desde hace tiempo.