Jalisco
Lluvia intensa azota durante una hora a Guadalajara
Durante la tarde de hoy se registra un fuerte aguacero en el Centro Histórico de la ciudad
GUADALAJARA, JALISCO (21/AGO/2013).-
Lluvia de diluvio. Intensa. Que durante 60 minutos contados, de 15 a 16 horas, convirtió esta tarde en riachuelos las calles del Centro Histórico de
Guadalajara. Que aprovecharon vendedores ambulantes para ofrecer paraguas y gabardinas Made in China. ''¡A diez pesos, para que no se moje!'' Que interrumpió el ir y venir de miles de personas atoradas, a la espera, en cualquier lugar que permitiera guarecerse: el mercado Corona, los portales de la Avenida 16 de Septiembre, el techo de cualquier tienda, cafetería o negocio.
De una mañana nublada, fríona, el cielo metropolitano pasó al chipi chipi, a la llovizna leve, para luego desatarse con todo, con fuerza, a la hora de la comida. Los transeúntes más valientes corrieron bajo la lluvia como si nada; los aventureros o con prisa, se mojaron hasta los tobillos o la rodilla, empaparon sus zapatos, se metieron en los charcos y arroyuelos improvisados que corrían asfalto de por medio; los cuidadosos, se quitaron sandalias o zapatos para caminar descalzos entre el agua; los precavidos, los ancianos entre ellos, mejor esperaron.
Taxistas cobraron 25 pesos por un recorrido de diez cuadras. Tarde de ritmo intenso, de mojadas severas. Los únicos que no se inmutaron fueron las decenas de vendedores de artesanías, indígenas que fueron desalojados por la Policía Municipal y que se apostaron frente al ingreso del Ayuntamiento de Guadalajara. Nada los quitó de ahí. Frente a la severa mirada de los uniformados, los artesanos aguantaron vara con la lluvia a sus espaldas.
EL INFORMADOR / SERGIO RENÉ DE DIOS
De una mañana nublada, fríona, el cielo metropolitano pasó al chipi chipi, a la llovizna leve, para luego desatarse con todo, con fuerza, a la hora de la comida. Los transeúntes más valientes corrieron bajo la lluvia como si nada; los aventureros o con prisa, se mojaron hasta los tobillos o la rodilla, empaparon sus zapatos, se metieron en los charcos y arroyuelos improvisados que corrían asfalto de por medio; los cuidadosos, se quitaron sandalias o zapatos para caminar descalzos entre el agua; los precavidos, los ancianos entre ellos, mejor esperaron.
Taxistas cobraron 25 pesos por un recorrido de diez cuadras. Tarde de ritmo intenso, de mojadas severas. Los únicos que no se inmutaron fueron las decenas de vendedores de artesanías, indígenas que fueron desalojados por la Policía Municipal y que se apostaron frente al ingreso del Ayuntamiento de Guadalajara. Nada los quitó de ahí. Frente a la severa mirada de los uniformados, los artesanos aguantaron vara con la lluvia a sus espaldas.
EL INFORMADOR / SERGIO RENÉ DE DIOS