Jalisco
Las calandrias del Centro Histórico tendrían placas para circular
El sindicato de ''calandrieros'' está de acuerdo con pagar impuestos como un automóvil
GUADALAJARA, JALISCO (24/MAY/2013).- Por vez primera, el histórico medio de transporte a caballo que, eventualmente, se convirtió en un atractivo turístico para la Perla Tapatía: las calandrias, podría recibir una placa de identificación vehicular para cada uno de los carruajes. La fecha para cristalizar este proyecto aún no está lista, pero los diálogos entre la autoridad estatal en materia de movilidad y el sindicato de “calandrieros” ya iniciaron.
Al menos así lo confirma Martín Rodríguez Esqueda, líder de la Unión de Conductores de Carruajes de Alquiler (adherido a la Confederación de Trabajadores de México, CTM), quien asegura que las 55 calandrias, el tope permitido para no atestar con estos carruajes el primer cuadro tapatío, serán “emplacados” y sus operadores tendrán que pasar por un curso vial.
“Estamos viendo que nos den ese curso de vialidad por parte de (la Secretaría de) Movilidad para darnos la licencia (de conducir) y las placas de las calandrias”.
— ¿Estarían ustedes dispuestos a pagar impuestos, tras todos estos años de no hacerlo, por circular en el Centro de Guadalajara?
“Pues sería contar con las placas y el refrendo, como un carro normal. Y estamos viendo que sí está bien porque a veces hay choques leves con carros y las autoridades nos requieren más información”.
Asegura que las pláticas apenas iniciaron, por lo que las citas para ultimar detalles se darán en fechas próximas. Pero subraya que desde que tiene memoria ningún caballo ha sufrido lesiones por los accidentes en que se ha requerido intervención de agentes viales. “Son leves, a veces se nos cierran mucho los carros y les pegamos con la rueda. Pero por lo regular son muy respetuosos los automovilistas”.
La Secretaría de Movilidad, por su parte, esgrime una postura distinta. Confirma que sí han sostenido pláticas con este grupo de trabajadores, pero sólo para temáticas de seguridad vial. Y sobre la implementación de placas, expone que primero habría que contar con aval del Congreso del Estado, toda vez que “no hay legislación al respecto”.
Martín Rodríguez refiere que la revisión médica de veterinarios a los caballos son semestrales, y que también el área de Ecología del Ayuntamiento tapatío les ofrece un curso para “ponerle bien las herraduras” a los equinos.
Desde la óptica del líder sindical, los caballos que tienen “están acostumbrados” al ruido de la ciudad, por lo que dice que todos los “calandrieros” trabajan con placer y le “echan muchas ganas”, pese a que las rentas de carruajes han disminuido en comparación con años previos.
La edad media de los caballos que a diario recorren el primer cuadro de la ciudad es de entre 20 y 25 años. “Pero les prestamos atención médica; los veterinarios vienen a desparasitarlos y darles mantenimiento a sus dientes, para que no los tengan chuecos y que coman bien”.
Y aunque se han sumado varias personas en fechas recientes (sin que se rebase el límite establecido de 55 calandrias), se trata de un negocio que pasa “de generación en generación”.
Concluye que las autoridades le han dado un buen trato al gremio, pues “todos los apoyos pedidos han sido entregados”, aunque estos sean mayoritariamente de respeto vial; por ejemplo, cita el caso de los vehículos que se estacionaban en doble fila, en las proximidades del mercado San Juan de Dios.
Para saber:
El paseo en calandria consta de recorridos cortos para entre una y cinco personas, que dura entre 30 y 40 minutos; y uno largo, de una hora con 10 minutos. Los costos van desde los 200 y 300 pesos, sin importar la cifra de personas que aborden el carruaje.
EL INFORMADOR / ISAACK DE LOZA
Al menos así lo confirma Martín Rodríguez Esqueda, líder de la Unión de Conductores de Carruajes de Alquiler (adherido a la Confederación de Trabajadores de México, CTM), quien asegura que las 55 calandrias, el tope permitido para no atestar con estos carruajes el primer cuadro tapatío, serán “emplacados” y sus operadores tendrán que pasar por un curso vial.
“Estamos viendo que nos den ese curso de vialidad por parte de (la Secretaría de) Movilidad para darnos la licencia (de conducir) y las placas de las calandrias”.
— ¿Estarían ustedes dispuestos a pagar impuestos, tras todos estos años de no hacerlo, por circular en el Centro de Guadalajara?
“Pues sería contar con las placas y el refrendo, como un carro normal. Y estamos viendo que sí está bien porque a veces hay choques leves con carros y las autoridades nos requieren más información”.
Asegura que las pláticas apenas iniciaron, por lo que las citas para ultimar detalles se darán en fechas próximas. Pero subraya que desde que tiene memoria ningún caballo ha sufrido lesiones por los accidentes en que se ha requerido intervención de agentes viales. “Son leves, a veces se nos cierran mucho los carros y les pegamos con la rueda. Pero por lo regular son muy respetuosos los automovilistas”.
La Secretaría de Movilidad, por su parte, esgrime una postura distinta. Confirma que sí han sostenido pláticas con este grupo de trabajadores, pero sólo para temáticas de seguridad vial. Y sobre la implementación de placas, expone que primero habría que contar con aval del Congreso del Estado, toda vez que “no hay legislación al respecto”.
Martín Rodríguez refiere que la revisión médica de veterinarios a los caballos son semestrales, y que también el área de Ecología del Ayuntamiento tapatío les ofrece un curso para “ponerle bien las herraduras” a los equinos.
Desde la óptica del líder sindical, los caballos que tienen “están acostumbrados” al ruido de la ciudad, por lo que dice que todos los “calandrieros” trabajan con placer y le “echan muchas ganas”, pese a que las rentas de carruajes han disminuido en comparación con años previos.
La edad media de los caballos que a diario recorren el primer cuadro de la ciudad es de entre 20 y 25 años. “Pero les prestamos atención médica; los veterinarios vienen a desparasitarlos y darles mantenimiento a sus dientes, para que no los tengan chuecos y que coman bien”.
Y aunque se han sumado varias personas en fechas recientes (sin que se rebase el límite establecido de 55 calandrias), se trata de un negocio que pasa “de generación en generación”.
Concluye que las autoridades le han dado un buen trato al gremio, pues “todos los apoyos pedidos han sido entregados”, aunque estos sean mayoritariamente de respeto vial; por ejemplo, cita el caso de los vehículos que se estacionaban en doble fila, en las proximidades del mercado San Juan de Dios.
Para saber:
El paseo en calandria consta de recorridos cortos para entre una y cinco personas, que dura entre 30 y 40 minutos; y uno largo, de una hora con 10 minutos. Los costos van desde los 200 y 300 pesos, sin importar la cifra de personas que aborden el carruaje.
EL INFORMADOR / ISAACK DE LOZA