Jalisco
La adrenalina se desplaza en el aire de Guadalajara
En el espacio público tapatío, jóvenes practican Acrob Street, Free Running, Break Dance y Capoeira, todas artes del desplazamiento
GUADALAJARA, JALISCO (17/ABR/2012).- A unos dos metros por encima del suelo, gira una silueta que cae velozmente y de pie en el piso de la Plaza de Armas en el Centro Histórico de Guadalajara. Julio Cesar, "El Occiso", interactúa con bromas ante un círculo de transeúntes que han detenido su andar para percibir saltos cuya dificultad provoca el fruncimiento del ceño en más de un espectador. Las palabras de Cesar producen risas: hacen del nerviosismo y la curiosidad de cada salto "mortal", un momento ameno que atrae a más observadores a presenciar lo que a continuación ocurrirá.
Agachados, ocho hombres cargan sobre su espalda a un niño; "El Occiso" ha acomodado a esas personas uno al lado de otro hasta formar una línea que será saltada por integrantes de "SGP", "Los monos" y Los lunatic crew", todos jóvenes que practican Acrob Street (acrobacia estilo libre), Free Running (carrera libre), Break Dance (baile de la calle) y Capoeira (arte marcial y danza), de esta última, "El Occiso" es instructor.
Con un temple que suena a hip-hop, los acróbatas retroceden con la mirada fija en una base de madera de una altura que podría sobrepasar los 80 centímetros. Parecen medir con cálculos matemáticos la velocidad que requerirán para cruzar a los ocho voluntarios del público que arriesgan sus espaldas en espera de ser saltados; la tensión de esa tarde tapatía, se traduce en sonrisas y aplausos cuando, uno a uno, logran brincar el obstáculo humano.
A esa hazaña se unen otros movimientos giratorios: si alguien se balancea mediante un brinco que produce media vuelta hacia atrás, se trata de una redondilla back, si ésta se realiza dos veces consecutivas, es por tanto una redondilla doble, las hay mortales, pero su grado de vértigo se traduce mejor cuando "El Occiso", muestra su fractura en el codo y tobillo, lo que le alejó de saltar por un mes e hizo que después se reincorporara al Acrob Street brincando con un solo pie: "Amas tanto lo que haces y te gusta tanto que ya no puedes dejarlo", justifica.
Cada expresión corporal, cada desplazamiento, salto o descenso, implica anular la posibilidad: "Te tienes que concentrar en que te salga mecánico, porque si piensas hacer otra cosa, te lesionas; esto es: no pienses, es rífate, es como caminar, es como dar el paso, es aprender a hacerlo, por eso tienes que rifarte con el entrenamiento, porque si no tienes las bases, si no tienes entrenamiento, no tienes nada", explica Julio Cesar con un dejo de orgullo ante una Plaza que reanuda la actividad dominical de sentarse en alguna banca o continuar cierto rumbo.
La intención de saltar en ese espacio, proviene de la naturaleza de esas expresiones que se derivan del Parkour (el arte del desplazamiento), que tiene por idea ser totalmente urbano, practicable en parques y visto por quien así lo quiera. Cada domingo y día festivo, entre las 5 o 5: 30 de la tarde, esta destreza invade los músculos de los acróbatas reunidos a un costado del Teatro Degollado, quienes terminan sus rutinas extremas en la plaza que sirve de explanada a la Catedral tapatía, a eso de las 6:30 PM.
El aire de Guadalajara acompaña un éxtasis que ni el narcótico más potente podría generar: "En el caso de todos nosotros, después de las dosis de adrenalina que nos metemos en cada salto, en cada acrobacia, cualquier otra droga es una mamada", culmina "El Occiso" con la promesa de volver al espacio público en una semana para compartir un conocimiento que radica en la fuerza física y mental.
EL INFORMADOR / LUCIA CASTILLO
Agachados, ocho hombres cargan sobre su espalda a un niño; "El Occiso" ha acomodado a esas personas uno al lado de otro hasta formar una línea que será saltada por integrantes de "SGP", "Los monos" y Los lunatic crew", todos jóvenes que practican Acrob Street (acrobacia estilo libre), Free Running (carrera libre), Break Dance (baile de la calle) y Capoeira (arte marcial y danza), de esta última, "El Occiso" es instructor.
Con un temple que suena a hip-hop, los acróbatas retroceden con la mirada fija en una base de madera de una altura que podría sobrepasar los 80 centímetros. Parecen medir con cálculos matemáticos la velocidad que requerirán para cruzar a los ocho voluntarios del público que arriesgan sus espaldas en espera de ser saltados; la tensión de esa tarde tapatía, se traduce en sonrisas y aplausos cuando, uno a uno, logran brincar el obstáculo humano.
A esa hazaña se unen otros movimientos giratorios: si alguien se balancea mediante un brinco que produce media vuelta hacia atrás, se trata de una redondilla back, si ésta se realiza dos veces consecutivas, es por tanto una redondilla doble, las hay mortales, pero su grado de vértigo se traduce mejor cuando "El Occiso", muestra su fractura en el codo y tobillo, lo que le alejó de saltar por un mes e hizo que después se reincorporara al Acrob Street brincando con un solo pie: "Amas tanto lo que haces y te gusta tanto que ya no puedes dejarlo", justifica.
Cada expresión corporal, cada desplazamiento, salto o descenso, implica anular la posibilidad: "Te tienes que concentrar en que te salga mecánico, porque si piensas hacer otra cosa, te lesionas; esto es: no pienses, es rífate, es como caminar, es como dar el paso, es aprender a hacerlo, por eso tienes que rifarte con el entrenamiento, porque si no tienes las bases, si no tienes entrenamiento, no tienes nada", explica Julio Cesar con un dejo de orgullo ante una Plaza que reanuda la actividad dominical de sentarse en alguna banca o continuar cierto rumbo.
La intención de saltar en ese espacio, proviene de la naturaleza de esas expresiones que se derivan del Parkour (el arte del desplazamiento), que tiene por idea ser totalmente urbano, practicable en parques y visto por quien así lo quiera. Cada domingo y día festivo, entre las 5 o 5: 30 de la tarde, esta destreza invade los músculos de los acróbatas reunidos a un costado del Teatro Degollado, quienes terminan sus rutinas extremas en la plaza que sirve de explanada a la Catedral tapatía, a eso de las 6:30 PM.
El aire de Guadalajara acompaña un éxtasis que ni el narcótico más potente podría generar: "En el caso de todos nosotros, después de las dosis de adrenalina que nos metemos en cada salto, en cada acrobacia, cualquier otra droga es una mamada", culmina "El Occiso" con la promesa de volver al espacio público en una semana para compartir un conocimiento que radica en la fuerza física y mental.
EL INFORMADOR / LUCIA CASTILLO