Jalisco
Jalisco vive una atropellada reforma electoral
Ya se presencian los primeros conflictos en la aplicación Código Electoral y de Participación Ciudadana
GUADALAJARA, JALISCO.- La aprobación y publicación de las nuevas leyes que regirán la organización de elecciones en Jalisco, y perfilan el marco de acción para autoridades, candidatos y, naturalmente para los partidos políticos, surge de un procedimiento complejo, obscuro y apenas conocido que ha dado como resultado no únicamente un articulado legal al que todos los involucrados deberán respetar, sino también una serie de polémicas y confrontaciones en los que figuran actores voluntarios e involuntarios: funcionarios del Gobierno estatal, diputados de la actual
LVIII Legislatura, dirigentes de los institutos políticos y de modo novedoso, representantes de cúpulas empresariales.
Además, apenas a seis días de la vigencia del nuevo Código Electoral y de Participación Ciudadana, es decir la reglamentación de la Constitución del Estado para la materia electoral, también queda al descubierto que no bastó aprobar y publicar el conjunto de artículos fijos y transitorios, pues ya se presencian los primeros conflictos en la aplicación de los mismos.
Desde que a mediados de mayo de este año se manejaba en el Congreso estatal la posibilidad de aplicar la misma fórmula de financiamiento a los partidos políticos que se aprobó para las leyes electorales federales, se implantó el germen de la confrontación entre el sector privado y los legisladores. Además, se perfilaba también la “discreta actuación” de las dirigencias de los tres principales partidos políticos en Jalisco, que han sido acusadas por un solo diputado –Enrique Alfaro Ramírez, hoy presidente del Congreso– de haber usurpado las funciones legislativas, presionando a sus legisladores para aprobar sin oposición alguna la reforma completa y el nuevo financiamiento, que se quintuplicará el año entrante y desde ahora obliga al Gobierno estatal a destinar una partida especial de 67 millones de pesos extras para entregar a los comités estatales de los partidos, según reconoció el diputado priista Abel Salgado Peña en la sesión extraordinaria celebrada el 27 de julio.
Vista cronológicamente, la historia que desembocó en la discutida reforma electoral se escribió así.
• El 8 de julio, el pleno del Congreso reunió a la mayoría de los diputados para una jornada de trabajo repleta de puntos en la agenda, que incluyó la entrega de reconocimientos y la presentación de numerosas iniciativas, incluida una previa sesión solemne. Cuando la larga lista de tareas se desahogaba y parecía que por fin terminarían, el coordinador de la fracción del PAN, Jorge Salinas Osornio, subió a tribuna y anunció, como si cualquier cosa, la presentación del proyecto de Código Electoral. Apenas tres días antes, el 5 de julio, se había publicado sin merecer apenas atención la reforma constitucional electoral en el Diario Oficial El Estado de Jalisco.
• El 23 de julio, sin discusiones legislativas de por medio en un tema tan trascendente como el electoral y plagados los pasillos del Palacio Legislativo de los rumores que señalaban la inconformidad de “algunos diputados” con el aumento que se autorizaría para los partidos, se presentó ante el pleno el Código Electoral para su aprobación. Con el argumento de que era urgente su aprobación para adaptar la legislación estatal a la reforma electoral federal, en la misma sesión se aprobó el voluminoso documento (más de 300 páginas) en primera y segunda lectura, turnándose de inmediato al Poder Ejecutivo para su publicación. Entrevistado por EL INFORMADOR, el mismo Salinas Osornio aseguró ese día que “todos los diputados del PAN” conocían el documento y lo aprobaban conscientes de su contenido. Sin embargo, al menos tres diputados reconocieron, reservándose su identidad, que no conocían la totalidad del dictamen que había sido elaborado en buena medida por los representantes de los partidos en el Instituto Electoral.
Vale añadir que durante varios días previos, se solicitó al personal de la Comisión legislativa de Puntos Constitucionales, Estudios Legislativos y Reglamentos, una copia del dictamen del Código. Nunca lo proporcionaron. Por cierto, el diputado presidente de esta comisión, el panista Gustavo González Hernández, reconocido como uno de los más calificados legistas en la presente Legislatura, ha estado fuera del país desde la sesión del 8 de julio, permaneciendo ausente de todo el proceso.
• Mientras esto sucedía, públicamente las cúpulas empresariales hicieron uso de todos sus recursos para rechazar la reforma electoral, pero sin éxito. Personajes como Pablo Lemus, de la Coparmex, y Javier Gutiérrez Treviño, del Consejo de Cámaras Industriales de Jalisco, denunciaron el aumento en los recursos para los partidos y llamaron repetidamente al gobernador Emilio González Márquez para que vetara lo aprobado por los diputados.
• El 27 de julio, domingo, los diputados convocaron a una sesión extraordinaria. Como se preveía, el gobernador Emilio González Márquez hizo observaciones al Código Electoral. En otras palabras, lo había vetado. De manera inmediata, apenas con algunas voces críticas, se rechazaron las observaciones y se “vetó el veto”.
• Finalmente, después de algunas reuniones en Casa Jalisco, el 5 de agosto y en el límite de los períodos legales, se publicó el Código Electoral.
Hoy, retomando lo dicho en principio, queda en suspenso la aplicación de las reformas en un primero y obligatorio aspecto: La elección de consejeros del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana, que comenzó a operar sin ninguna solemnidad.
Un nuevo Código Electoral
• Se presentó ante el pleno el 8 de julio.
• Fue aprobado el 23 de julio.
• Los diputados “vetaron el veto” el 27 de julio.
• Se publicó el 5 de agosto.
Además, apenas a seis días de la vigencia del nuevo Código Electoral y de Participación Ciudadana, es decir la reglamentación de la Constitución del Estado para la materia electoral, también queda al descubierto que no bastó aprobar y publicar el conjunto de artículos fijos y transitorios, pues ya se presencian los primeros conflictos en la aplicación de los mismos.
Desde que a mediados de mayo de este año se manejaba en el Congreso estatal la posibilidad de aplicar la misma fórmula de financiamiento a los partidos políticos que se aprobó para las leyes electorales federales, se implantó el germen de la confrontación entre el sector privado y los legisladores. Además, se perfilaba también la “discreta actuación” de las dirigencias de los tres principales partidos políticos en Jalisco, que han sido acusadas por un solo diputado –Enrique Alfaro Ramírez, hoy presidente del Congreso– de haber usurpado las funciones legislativas, presionando a sus legisladores para aprobar sin oposición alguna la reforma completa y el nuevo financiamiento, que se quintuplicará el año entrante y desde ahora obliga al Gobierno estatal a destinar una partida especial de 67 millones de pesos extras para entregar a los comités estatales de los partidos, según reconoció el diputado priista Abel Salgado Peña en la sesión extraordinaria celebrada el 27 de julio.
Vista cronológicamente, la historia que desembocó en la discutida reforma electoral se escribió así.
• El 8 de julio, el pleno del Congreso reunió a la mayoría de los diputados para una jornada de trabajo repleta de puntos en la agenda, que incluyó la entrega de reconocimientos y la presentación de numerosas iniciativas, incluida una previa sesión solemne. Cuando la larga lista de tareas se desahogaba y parecía que por fin terminarían, el coordinador de la fracción del PAN, Jorge Salinas Osornio, subió a tribuna y anunció, como si cualquier cosa, la presentación del proyecto de Código Electoral. Apenas tres días antes, el 5 de julio, se había publicado sin merecer apenas atención la reforma constitucional electoral en el Diario Oficial El Estado de Jalisco.
• El 23 de julio, sin discusiones legislativas de por medio en un tema tan trascendente como el electoral y plagados los pasillos del Palacio Legislativo de los rumores que señalaban la inconformidad de “algunos diputados” con el aumento que se autorizaría para los partidos, se presentó ante el pleno el Código Electoral para su aprobación. Con el argumento de que era urgente su aprobación para adaptar la legislación estatal a la reforma electoral federal, en la misma sesión se aprobó el voluminoso documento (más de 300 páginas) en primera y segunda lectura, turnándose de inmediato al Poder Ejecutivo para su publicación. Entrevistado por EL INFORMADOR, el mismo Salinas Osornio aseguró ese día que “todos los diputados del PAN” conocían el documento y lo aprobaban conscientes de su contenido. Sin embargo, al menos tres diputados reconocieron, reservándose su identidad, que no conocían la totalidad del dictamen que había sido elaborado en buena medida por los representantes de los partidos en el Instituto Electoral.
Vale añadir que durante varios días previos, se solicitó al personal de la Comisión legislativa de Puntos Constitucionales, Estudios Legislativos y Reglamentos, una copia del dictamen del Código. Nunca lo proporcionaron. Por cierto, el diputado presidente de esta comisión, el panista Gustavo González Hernández, reconocido como uno de los más calificados legistas en la presente Legislatura, ha estado fuera del país desde la sesión del 8 de julio, permaneciendo ausente de todo el proceso.
• Mientras esto sucedía, públicamente las cúpulas empresariales hicieron uso de todos sus recursos para rechazar la reforma electoral, pero sin éxito. Personajes como Pablo Lemus, de la Coparmex, y Javier Gutiérrez Treviño, del Consejo de Cámaras Industriales de Jalisco, denunciaron el aumento en los recursos para los partidos y llamaron repetidamente al gobernador Emilio González Márquez para que vetara lo aprobado por los diputados.
• El 27 de julio, domingo, los diputados convocaron a una sesión extraordinaria. Como se preveía, el gobernador Emilio González Márquez hizo observaciones al Código Electoral. En otras palabras, lo había vetado. De manera inmediata, apenas con algunas voces críticas, se rechazaron las observaciones y se “vetó el veto”.
• Finalmente, después de algunas reuniones en Casa Jalisco, el 5 de agosto y en el límite de los períodos legales, se publicó el Código Electoral.
Hoy, retomando lo dicho en principio, queda en suspenso la aplicación de las reformas en un primero y obligatorio aspecto: La elección de consejeros del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana, que comenzó a operar sin ninguna solemnidad.
Un nuevo Código Electoral
• Se presentó ante el pleno el 8 de julio.
• Fue aprobado el 23 de julio.
• Los diputados “vetaron el veto” el 27 de julio.
• Se publicó el 5 de agosto.