Jalisco
Igual de duro el trabajo para niños jornaleros
Para los trabajadores de una empresa agrícola, con sede en el municipio de Atotonilco, no había días de descanso
GUADALAJARA, JALISCO (18/JUNIO/2013).- Se trataba de días laborales que iniciaban a las 7:00 horas y terminaban a las 16:00, si no había muchas fresas para cortar, o a las 19:00 en tiempos de abundancia. Trabajos de 12 horas que implicaban recorrer en cuclillas los surcos, con una caja en las manos para echar las fresas recolectadas de los plantíos. Cuando Verónica Cisneros Flores trabajaba ahí, hace tres años, las mismas rutinas laborales aplicaban para menores de edad.
“Como para mí era pesado, para ellos era pesado. Se hacía prácticamente lo mismo. Había quien también se aventaban el trabajo del adulto”, compara la jornada que ella tenía a la edad de 20 años, con lo que hacían los menores: lo mismo. Eso sí, la empresa solicitaba que quienes todavía no estaban en edad de trabajar, lo hicieran con el consentimiento de sus padres. Si estos decidían, les daban roles menos duros, como acomodar las fresas en las cajas.
Para los trabajadores de esta empresa agrícola, con sede en el municipio de Atotonilco, no había días de descanso. “El problema es que si no ibas a trabajar, se echaba a perder (la fruta). Y como es fresa que se exporta, no se puede faltar ni un solo día”.
Las horas extras sí se las pagaban, también tenían seguridad social, aunque la proporción del esfuerzo por el pago, para Verónica Cisneros no era justo: por una caja ofrecían 15 pesos, y por una cubeta –de fresas más pequeñas- 9 pesos. “Era mucho trabajo, muy pesado y se pagaba muy barato. Nos llegamos a juntar para exigir que pagaran más, cosa que no se pudo”.
El trabajo más pesado es por temporadas, cuando había abundancia de fresa traían a trabajadores de Michoacán; en la madrugada pasaba un camión por ellos y los regresaba en la tarde. No había albergues, recuerda la joven.
EL INFORMADOR/ ALEJANDRA PEDROZA
“Como para mí era pesado, para ellos era pesado. Se hacía prácticamente lo mismo. Había quien también se aventaban el trabajo del adulto”, compara la jornada que ella tenía a la edad de 20 años, con lo que hacían los menores: lo mismo. Eso sí, la empresa solicitaba que quienes todavía no estaban en edad de trabajar, lo hicieran con el consentimiento de sus padres. Si estos decidían, les daban roles menos duros, como acomodar las fresas en las cajas.
Para los trabajadores de esta empresa agrícola, con sede en el municipio de Atotonilco, no había días de descanso. “El problema es que si no ibas a trabajar, se echaba a perder (la fruta). Y como es fresa que se exporta, no se puede faltar ni un solo día”.
Las horas extras sí se las pagaban, también tenían seguridad social, aunque la proporción del esfuerzo por el pago, para Verónica Cisneros no era justo: por una caja ofrecían 15 pesos, y por una cubeta –de fresas más pequeñas- 9 pesos. “Era mucho trabajo, muy pesado y se pagaba muy barato. Nos llegamos a juntar para exigir que pagaran más, cosa que no se pudo”.
El trabajo más pesado es por temporadas, cuando había abundancia de fresa traían a trabajadores de Michoacán; en la madrugada pasaba un camión por ellos y los regresaba en la tarde. No había albergues, recuerda la joven.
EL INFORMADOR/ ALEJANDRA PEDROZA