Jalisco
Ignoran epidemias y saturan cementerios de la metrópoli
En Guadalajara, más de 500 mil personas visitaron a sus seres queridos entre viernes y lunes
GUADALAJARA, JALISCO.- A pesar de los operativos sanitarios por las epidemias de la influenza humana y dengue en la Zona Metropolitana de Guadalajara, incluidas las recomendaciones emitidas por las autoridades para evitar acudir con niños y adultos mayores, los panteones de Guadalajara registraron una afluencia mayor de visitantes respecto al año pasado, reveló Vanessa Pérez-Rubí Rodríguez, directora de Cementerios.
Informó que entre sábado y domingo pasados, 190 mil 674 personas visitaron los seis panteones municipales que se encuentran en la Perla Tapatía. Ayer, Día de Muertos, la asistencia fue de 311 mil 335 dolientes, lo que significa que un total de 502 mil 009 personas acudieron a visitar a sus deudos, es decir, 126 mil más que en 2008 (el año pasado asistieron 376 mil).
“La diferencia que encontramos en este año es que la gente en verdad acató muy bien las medidas que hemos estado proponiendo de orden, de disciplina, de cuidado e higiene”, señaló Pérez- Rubí Rodríguez.
“Desafortunadamente, la gente no acató la recomendación de no traer tanto niños como gente mayor, pero pues precisamente por eso hemos tenido que hacer un poco más cerrado el cerco de ingreso”.
Durante el operativo de este año, el personal de la Dirección General de Servicios Municipales de Guadalajara suministró gel antibacterial a la entrada de los panteones, cubrebocas (a quien lo solicitó), trípticos con información sobre el dengue y difundió las acciones realizadas por la presente administración en beneficio de las instalaciones de los panteones.
También se repartió abate, el veneno que elimina la larva del mosquito Aedes Aegypt, transmisor del dengue, para que fuera suministrado por los visitantes a los floreros de las tumbas, donde generalmente el agua se queda estancada hasta su evaporación semanas después.
Durante los cuatro días previos al operativo del Día de Muertos, también se realizaron dos fumigaciones diarias en cada panteón para evitar la propagación de la enfermedad.
Como es costumbre cada 2 de noviembre, algunos comerciantes incrementaron a más del doble el precio de las flores más comunes en el Día de Muertos. Por ejemplo, el ramo de la flor de cempasúchil que normalmente cuesta entre 15 y 20 pesos, se llegó a vender hasta en 45. Fue el mismo caso de la flor de obispo, el crisantemo, el clavel, el nardo, y la moreliana.
Bajan visitas a camposantos de Zapopan
La Dirección de Protección Civil de Zapopan informó que durante la conmemoración del Día de Muertos en los 11 cementerios municipales no se registraron incidentes de relevancia. Todo lo contrario, transcurrió de manera tranquila.
El 2 de noviembre, la Dirección de Cementerios Municipales de Zapopan registró una afluencia de 83 mil 500 personas en sus camposantos, más otros 40 mil que los visitaron un día antes, el 1 de noviembre, en total: 123 mil 500 personas.
En 2008, el Día de Muertos congregó a 175 mil zapopanos en los distintos panteones, es decir, este año la cifra sufrió una disminución considerable.
La Dirección de Cementerios Municipales ya había anticipado la posibilidad de que esto ocurriera por los constantes llamados que se han hecho para tener precaución con los riesgos de contraer influenza y dengue.
Para esta ocasión, inclusive las dependencias del Ayuntamiento de Zapopan implementaron un frente de contingencia en protección sanitaria para verificar que se tomaran medidas preventivas en los cementerios como la disponibilidad de gel antibacterial y la eliminación de contenedores de agua con varios días (como floreros y otros).
Los únicos incidentes mencionados por la Dirección de Protección Civil fue el extravío momentáneo de un menor en el Panteón de Altagracia y, al parecer, la caída de una persona a una fosa en el Parque Funeral Colonias (de carácter particular), un caso que estaba todavía bajo revisión.
Asisten 60 mil visitantes
Saldo blanco en Tlaquepaque
Sin contratiempos y con una jornada tranquila terminó la celebración de Día de Muertos en los cementerios del Municipio de Tlaquepaque.
Hasta el último corte de las 19:00 horas de ayer, los camposantos del municipio registraron un saldo blanco y una afluencia de alrededor de 50 mil personas, informó Justo Ismael Sánchez de la Serna, director de Servicios Públicos.
Dicha afluencia se concentró entre el sábado 31 de octubre, así como el primero y dos de noviembre, en los nueve panteones municipales de San Pedro, San Pedrito, San Martín de las Flores, Tateposco, Manuel López Cotilla, San Sebastianito, Santa Anita, Toluquilla y Santa María Tequepexpan.
Cabe destacar que el cementerio de San Pedro, ubicado en la cabecera municipal de Tlaquepaque, fue el que concentró la mayor cantidad de personas, quienes fueron a visitar a sus difuntos.
Las dependencias que estuvieron resguardando la jornada, como Servicios Médicos Municipales, Seguridad Pública y la Unidad de Protección Civil y Bomberos, no registraron incidente grave, “por lo que se puede concluir que la visita de los fieles terminó sin contratiempos”, señaló el funcionario.
Durante el operativo de tres días, participaron 150 elementos de diferentes dependencias municipales, tales como Aseo y Alumbrado Público, Mercados, Agua Potable y Alcantarillado, así como personal del área de Cementerios.
En lo que respecta a los puestos de comida que se colocaron para las festividades, Sánchez de la Serna aseguró que la oficina de Inspección y Vigilancia no reportó incidentes que pusieran en peligro la integridad de los asistentes.
Por otra parte, como una medida de protección contra el contagio de dengue e influenza humana, en cada camposanto se colocó un filtro sanitario donde se otorgó gel antibacterial para que la población se aseara antes de ingresar.
Del mismo modo, previo a las festividades, la Secretaría de Salud Jalisco (SSJ) realizó fumigaciones dentro y fuera de los panteones, así como en las calles aledañas, para matar a los moscos que transmiten el virus del dengue. También se colocó abate en las piletas donde se concentra el agua que se proporciona para los floreros de las lápidas.
CRÓNICA
Casi todo naranja
Naranja. Casi todo se ve naranja. El chaleco del agente de tránsito brilla tímidamente con el sol, las cintas del Panteón de Mezquitán, para delinear la entrada a la derecha y la salida a la izquierda, se mecen tranquilas con el aire. En los brazos de una niña el cempasúchil se confunde con el color de su vestido.
La calle está en calma. Hay gente poca gente. Se estacionan los últimos camiones cargados de mercancía; aparecen las carpas, las mantas, las voces: el Mercado de Flores, frente al panteón, sale poco a poco de su letargo.
El ritmo es lento, dominguero, se venden más los tacos al vapor –los de chicharrón y de papa–, las gelatinas, los chocomiles. De rosas, apenas un ramo.
El día transcurre con pocos gritos, pocas ventas si se compara con el año anterior. A lo lejos canta un cenzontle, el radio de un coche le hace el coro y el silbato del tránsito se une a la sinfonía.
Pasa el tiempo y dan las 12:00 horas. La campana de la iglesia cercana suena, una carpa roja cambia de posición para hacer sombra a las flores que esperan ser vendidas.
A 15 pesos un ramo tan grande que uno debe llevarlo en el hombro, en otros puestos a 10; a 80 el ramo de la flor inmortal, esa que aún muerta conserva los colores, la que dura más de un año en el florero.
El color rojizo del cordón de obispo mancha algunos puestos, le siguen los crisantemos amarillentos, la blancura de los claveles, las “márgaras”.
Flores de formas tan caprichosas como sus precios, como los clientes que no gastan más de 200 pesos, como los arreglos cargados de rosas que llegan a costar hasta 400 pesos para depositarlos en las tumbas de sus seres queridos. Las orquídeas aguardan en sus cajitas de cristal. La gente apenas y las mira.
Anacrónicas coronas de plástico se unen al paisaje, algunas con santos nuevos, de esos que apenas hace poco eran mártires. Con 90 pesos se compra una virgen de plástico, vigilante para alguna tumba solitaria… algún muerto poco recordado.
En la acera de enfrente, Jorge se une al tono naranja mientras cuida carros. Trabaja “mucho” hoy. Pasa un trapo mojado en una ventana, quita un poco de polvo y sonríe. Una mujer barre las hojas secas, los pétalos marchitos, los tallos rotos. Un perro diminuto se acerca a comer la sobras de los tacos matutinos, se aventura un poco entre el recién formado montículo recibiendo un escobazo como respuesta. Una niña compra gelatinas, deja su ramo en el piso y mira a una pareja caminar hacia el panteón.
“¿Cómo van las ventas?”, preguntó en donde el cúmulo de cempasúchiles permanece intacto desde hace unas horas. “Pues ahí va la cosa, ahí va la cosa”.
EL INFORMADOR/ ITESO/ Eunice García
Informó que entre sábado y domingo pasados, 190 mil 674 personas visitaron los seis panteones municipales que se encuentran en la Perla Tapatía. Ayer, Día de Muertos, la asistencia fue de 311 mil 335 dolientes, lo que significa que un total de 502 mil 009 personas acudieron a visitar a sus deudos, es decir, 126 mil más que en 2008 (el año pasado asistieron 376 mil).
“La diferencia que encontramos en este año es que la gente en verdad acató muy bien las medidas que hemos estado proponiendo de orden, de disciplina, de cuidado e higiene”, señaló Pérez- Rubí Rodríguez.
“Desafortunadamente, la gente no acató la recomendación de no traer tanto niños como gente mayor, pero pues precisamente por eso hemos tenido que hacer un poco más cerrado el cerco de ingreso”.
Durante el operativo de este año, el personal de la Dirección General de Servicios Municipales de Guadalajara suministró gel antibacterial a la entrada de los panteones, cubrebocas (a quien lo solicitó), trípticos con información sobre el dengue y difundió las acciones realizadas por la presente administración en beneficio de las instalaciones de los panteones.
También se repartió abate, el veneno que elimina la larva del mosquito Aedes Aegypt, transmisor del dengue, para que fuera suministrado por los visitantes a los floreros de las tumbas, donde generalmente el agua se queda estancada hasta su evaporación semanas después.
Durante los cuatro días previos al operativo del Día de Muertos, también se realizaron dos fumigaciones diarias en cada panteón para evitar la propagación de la enfermedad.
Como es costumbre cada 2 de noviembre, algunos comerciantes incrementaron a más del doble el precio de las flores más comunes en el Día de Muertos. Por ejemplo, el ramo de la flor de cempasúchil que normalmente cuesta entre 15 y 20 pesos, se llegó a vender hasta en 45. Fue el mismo caso de la flor de obispo, el crisantemo, el clavel, el nardo, y la moreliana.
Bajan visitas a camposantos de Zapopan
La Dirección de Protección Civil de Zapopan informó que durante la conmemoración del Día de Muertos en los 11 cementerios municipales no se registraron incidentes de relevancia. Todo lo contrario, transcurrió de manera tranquila.
El 2 de noviembre, la Dirección de Cementerios Municipales de Zapopan registró una afluencia de 83 mil 500 personas en sus camposantos, más otros 40 mil que los visitaron un día antes, el 1 de noviembre, en total: 123 mil 500 personas.
En 2008, el Día de Muertos congregó a 175 mil zapopanos en los distintos panteones, es decir, este año la cifra sufrió una disminución considerable.
La Dirección de Cementerios Municipales ya había anticipado la posibilidad de que esto ocurriera por los constantes llamados que se han hecho para tener precaución con los riesgos de contraer influenza y dengue.
Para esta ocasión, inclusive las dependencias del Ayuntamiento de Zapopan implementaron un frente de contingencia en protección sanitaria para verificar que se tomaran medidas preventivas en los cementerios como la disponibilidad de gel antibacterial y la eliminación de contenedores de agua con varios días (como floreros y otros).
Los únicos incidentes mencionados por la Dirección de Protección Civil fue el extravío momentáneo de un menor en el Panteón de Altagracia y, al parecer, la caída de una persona a una fosa en el Parque Funeral Colonias (de carácter particular), un caso que estaba todavía bajo revisión.
Asisten 60 mil visitantes
Saldo blanco en Tlaquepaque
Sin contratiempos y con una jornada tranquila terminó la celebración de Día de Muertos en los cementerios del Municipio de Tlaquepaque.
Hasta el último corte de las 19:00 horas de ayer, los camposantos del municipio registraron un saldo blanco y una afluencia de alrededor de 50 mil personas, informó Justo Ismael Sánchez de la Serna, director de Servicios Públicos.
Dicha afluencia se concentró entre el sábado 31 de octubre, así como el primero y dos de noviembre, en los nueve panteones municipales de San Pedro, San Pedrito, San Martín de las Flores, Tateposco, Manuel López Cotilla, San Sebastianito, Santa Anita, Toluquilla y Santa María Tequepexpan.
Cabe destacar que el cementerio de San Pedro, ubicado en la cabecera municipal de Tlaquepaque, fue el que concentró la mayor cantidad de personas, quienes fueron a visitar a sus difuntos.
Las dependencias que estuvieron resguardando la jornada, como Servicios Médicos Municipales, Seguridad Pública y la Unidad de Protección Civil y Bomberos, no registraron incidente grave, “por lo que se puede concluir que la visita de los fieles terminó sin contratiempos”, señaló el funcionario.
Durante el operativo de tres días, participaron 150 elementos de diferentes dependencias municipales, tales como Aseo y Alumbrado Público, Mercados, Agua Potable y Alcantarillado, así como personal del área de Cementerios.
En lo que respecta a los puestos de comida que se colocaron para las festividades, Sánchez de la Serna aseguró que la oficina de Inspección y Vigilancia no reportó incidentes que pusieran en peligro la integridad de los asistentes.
Por otra parte, como una medida de protección contra el contagio de dengue e influenza humana, en cada camposanto se colocó un filtro sanitario donde se otorgó gel antibacterial para que la población se aseara antes de ingresar.
Del mismo modo, previo a las festividades, la Secretaría de Salud Jalisco (SSJ) realizó fumigaciones dentro y fuera de los panteones, así como en las calles aledañas, para matar a los moscos que transmiten el virus del dengue. También se colocó abate en las piletas donde se concentra el agua que se proporciona para los floreros de las lápidas.
CRÓNICA
Casi todo naranja
Naranja. Casi todo se ve naranja. El chaleco del agente de tránsito brilla tímidamente con el sol, las cintas del Panteón de Mezquitán, para delinear la entrada a la derecha y la salida a la izquierda, se mecen tranquilas con el aire. En los brazos de una niña el cempasúchil se confunde con el color de su vestido.
La calle está en calma. Hay gente poca gente. Se estacionan los últimos camiones cargados de mercancía; aparecen las carpas, las mantas, las voces: el Mercado de Flores, frente al panteón, sale poco a poco de su letargo.
El ritmo es lento, dominguero, se venden más los tacos al vapor –los de chicharrón y de papa–, las gelatinas, los chocomiles. De rosas, apenas un ramo.
El día transcurre con pocos gritos, pocas ventas si se compara con el año anterior. A lo lejos canta un cenzontle, el radio de un coche le hace el coro y el silbato del tránsito se une a la sinfonía.
Pasa el tiempo y dan las 12:00 horas. La campana de la iglesia cercana suena, una carpa roja cambia de posición para hacer sombra a las flores que esperan ser vendidas.
A 15 pesos un ramo tan grande que uno debe llevarlo en el hombro, en otros puestos a 10; a 80 el ramo de la flor inmortal, esa que aún muerta conserva los colores, la que dura más de un año en el florero.
El color rojizo del cordón de obispo mancha algunos puestos, le siguen los crisantemos amarillentos, la blancura de los claveles, las “márgaras”.
Flores de formas tan caprichosas como sus precios, como los clientes que no gastan más de 200 pesos, como los arreglos cargados de rosas que llegan a costar hasta 400 pesos para depositarlos en las tumbas de sus seres queridos. Las orquídeas aguardan en sus cajitas de cristal. La gente apenas y las mira.
Anacrónicas coronas de plástico se unen al paisaje, algunas con santos nuevos, de esos que apenas hace poco eran mártires. Con 90 pesos se compra una virgen de plástico, vigilante para alguna tumba solitaria… algún muerto poco recordado.
En la acera de enfrente, Jorge se une al tono naranja mientras cuida carros. Trabaja “mucho” hoy. Pasa un trapo mojado en una ventana, quita un poco de polvo y sonríe. Una mujer barre las hojas secas, los pétalos marchitos, los tallos rotos. Un perro diminuto se acerca a comer la sobras de los tacos matutinos, se aventura un poco entre el recién formado montículo recibiendo un escobazo como respuesta. Una niña compra gelatinas, deja su ramo en el piso y mira a una pareja caminar hacia el panteón.
“¿Cómo van las ventas?”, preguntó en donde el cúmulo de cempasúchiles permanece intacto desde hace unas horas. “Pues ahí va la cosa, ahí va la cosa”.
EL INFORMADOR/ ITESO/ Eunice García