Jalisco
Hallan un muerto en canal de aguas negras en Rancho Nuevo
El hallazgo se dio tras un reporte de uno de los vecinos a la base de Protección Civil y Bomberos del municipio
GUADALAJARA, JALISCO (22/MAR/2013).- El mediodía de este viernes fue descubierto un hombre al parecer asesinado flotando en uno de los canales de aguas negras que atraviesan la colonia Rancho Nuevo, en Guadalajara. El hallazgo se dio tras un reporte de uno de los vecinos a la base de Protección Civil y Bomberos del municipio.
De acuerdo a informes de Protección Civil del Estado, se solicitó el apoyo de la dependencia para rescatar a un hombre que habría caído en el canal, el cual se encontraba a la altura del cruce de las calles Soto y Gama y Benjamín Gutiérrez, aunque en realidad estaba al final de la calle Leona Vicario, que fue donde arribaron las autoridades; esto, alrededor de las 12:00 horas.
La calle Leona Vicario y Benjamín Gutiérrez colindan con el canal de aguas negras que topa en este punto, antes del Periférico, donde se encuentran algunas compuertas del SIAPA; adicional al canal están tubos colectores que desembocan también ahí tras recoger los desechos sépticos de la urbe. El olor de las aguas residuales --semejante al que emana de las bocas de tormenta de San Juan de Dios-- se mezcla con el de la sal, que en este mes se levanta con las polvaredas de los ventarrones.
Unos vecinos, un par de niños espolvoreados por el ambiente, de clase humilde, confesaron haber hecho el descubrimiento: "El bola" se internó en el terreno rocoso del canal, montando entre los peñascos, hasta el centro del mismo, donde fluía un arroyuelo de agua gris. Según él, estaba en busca de oro; fue que divisó en medio de la laguna estancada y olorosa la espalda flotante y amoratada de un hombre, atorado junto a una llanta.
Le advirtió del hallazgo a su compañero y salieron prestos del lugar, a avisarle al vecino de enfrente de su casa, que tiene teléfono, para que solicitara ayuda.
En pocos minutos, arribaron patrullas y unidades de bomberos para hacer el rescate inútil, pues el hombre, que estaba desnudo y flotando boca abajo, debía estar muerto. Los niños no se explicaban cómo el cuerpo pudo llegar siendo arrastrado por los escuetos hilos de agua que surcan entre las rocas, por lo que dedujeron que tuvo que salir de uno de los colectores del desagüe, que tienen más de un metro de diámetro; esos sí que acarrean agua, dijeron, según lo que han visto.
Los elementos de Bomberos aseguraron el cuerpo sin identificar para que no lo arrastrara la corriente y se fuera por las puertas del SIAPA, dijeron, y esperaron a los peritos del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses para que se lo llevaran. Tras su arribo, en poco tiempo, las patrullas, rescatistas y peritos pusieron pies en polvorosa y desaparecieron y todo volvió a la normalidad en Rancho Nuevo.
De acuerdo a informes de Protección Civil del Estado, se solicitó el apoyo de la dependencia para rescatar a un hombre que habría caído en el canal, el cual se encontraba a la altura del cruce de las calles Soto y Gama y Benjamín Gutiérrez, aunque en realidad estaba al final de la calle Leona Vicario, que fue donde arribaron las autoridades; esto, alrededor de las 12:00 horas.
La calle Leona Vicario y Benjamín Gutiérrez colindan con el canal de aguas negras que topa en este punto, antes del Periférico, donde se encuentran algunas compuertas del SIAPA; adicional al canal están tubos colectores que desembocan también ahí tras recoger los desechos sépticos de la urbe. El olor de las aguas residuales --semejante al que emana de las bocas de tormenta de San Juan de Dios-- se mezcla con el de la sal, que en este mes se levanta con las polvaredas de los ventarrones.
Unos vecinos, un par de niños espolvoreados por el ambiente, de clase humilde, confesaron haber hecho el descubrimiento: "El bola" se internó en el terreno rocoso del canal, montando entre los peñascos, hasta el centro del mismo, donde fluía un arroyuelo de agua gris. Según él, estaba en busca de oro; fue que divisó en medio de la laguna estancada y olorosa la espalda flotante y amoratada de un hombre, atorado junto a una llanta.
Le advirtió del hallazgo a su compañero y salieron prestos del lugar, a avisarle al vecino de enfrente de su casa, que tiene teléfono, para que solicitara ayuda.
En pocos minutos, arribaron patrullas y unidades de bomberos para hacer el rescate inútil, pues el hombre, que estaba desnudo y flotando boca abajo, debía estar muerto. Los niños no se explicaban cómo el cuerpo pudo llegar siendo arrastrado por los escuetos hilos de agua que surcan entre las rocas, por lo que dedujeron que tuvo que salir de uno de los colectores del desagüe, que tienen más de un metro de diámetro; esos sí que acarrean agua, dijeron, según lo que han visto.
Los elementos de Bomberos aseguraron el cuerpo sin identificar para que no lo arrastrara la corriente y se fuera por las puertas del SIAPA, dijeron, y esperaron a los peritos del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses para que se lo llevaran. Tras su arribo, en poco tiempo, las patrullas, rescatistas y peritos pusieron pies en polvorosa y desaparecieron y todo volvió a la normalidad en Rancho Nuevo.