Jalisco

Faltan señalización y vías para todo tipo de visitantes

Amigos y familiares de los difuntos batallan para hallar criptas ante la carencia de orientación e infraestructura adecuada

GUADALAJARA, JALISCO (03/NOV/2012).- “Está en San Miguel y San Ramón”, afirma Rubén López Barajas, quien desde diciembre pasado necesita una silla de ruedas para moverse, pero en ese cruce no está la tumba que busca. “Es una que tiene aluminio”, dice, con una voz que apenas se escucha y parece más una respuesta para sí mismo.

Este hombre, de 49 años, decidió visitar la tumba, donde descansan los restos de su padre: Manuel López Salcedo, quien falleció “hace un año o dos”, cuenta Rubén, uno de los pocos asistentes quien llegó solo al Panteón Guadalajara antes del mediodía de ayer, Día de Muertos. Aunque comenta que ya se acostumbró a hacer sus cosas sin ayuda, en esta ocasión la vida le puso otros obstáculos, donde la fuerza de alguien más era necesaria para empujar su silla de ruedas.

Subir la rampa para personas con discapacidad, en el ingreso, fue una tarea complicada porque la pendiente está más próxima a la línea vertical que a la horizontal. El camino para llegar al cruce de los pasillos de San Miguel y San Ramón, poco a poco se transformó en una odisea, donde no existen los barqueros ni los compañeros de viaje y menos la tierra de Ítaca, final del destino.

Los obstáculos son imperceptibles para los peatones, pero en silla de ruedas, las calles empedradas se vuelven un constante freno. Avanzar, esquivar una piedra, otra, y buscar el área con más tierra para que el camino sean más sencillo.

“Por este ladito”, expresa Rubén, quien ya sabe por donde es más sencillo avanzar. Otro de los obstáculos fue la falta de letreros con los nombres de los pasillos del Panteón Guadalajara o también conocido como el Panteón Nuevo, el camposanto más extenso del país con 52 hectáreas de superficie y 85 mil criptas.

La falta de señales, el parecido de un pasillo con otro confundió en varias ocasiones a Rubén, quien vive en la calle de Igualdad, a unas cuadras del cementerio, ubicado hacia el Nororiente de la ciudad. Al final, este hombre decide irse sin haber visto la tumba de su padre.

Al igual que Rubén, María Antonia Rivera Sánchez tampoco encontró la tumba de su suegro. “Las señales son las que hacen falta”, expresa esta ama de casa y vecina de la Colonia Indígena.

Está acompañada por su hermano, Claudio, quien no le dice: “Te lo dije”, pero sí: “Es mejor apuntar, si no traes apuntado nada, ¿a qué le tiras?”.

Claudio explica que le tuvo que dar “para un refresco a un muchacho” y sólo así llegó al pasillo donde desde hace tres años descansan los restos de su mamá, Antonia Sánchez. “Hay cosas que se pegan a uno —recuerdos—, como los árboles”, dice Claudio. Tal vez, esas imágenes guardadas en su mente le dieron más suerte a este par de hermanos.

Saldo blanco de Profeco

El operativo “Especial de Verificación y Vigilancia Día de Muertos 2012”, de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), en lugares donde se venden velas, veladoras, disfraces, flores, dulces y pan, así como en restaurantes, hoteles y estacionamientos terminó en saldo blanco. La delegada Lilia Bejarano Cázares informó que el operativo inició el 26 de octubre y participaron 20 empleados, quienes realizaron verificaciones en los principales centros de venta de los productos mencionados.

FIN DE SEMANA

Panteón Guadalajara

El Panteón Guadalajara abre este fin de semana, de las 08:00 a las 18:00 horas.  El acceso a mascotas está prohibido, así como ingresar bebidas embriagantes, expresa el titular de la Dirección de Panteones del Ayuntamiento de Guadalajara, Martín Parral López, quien recomienda a los asistentes portar calzado cómodo y recuerda que se cuenta con 10 sillas de ruedas para los adultos mayores que desean usarlas para el recorrido.

El funcionario reconoce que la mayoría de los pasillos están empedrados y que solamente las vías principales están pavimentadas.

CRÓNICA

Conmemoran a “Empleados de Cantinas”


Pedro Villalvazo no se olvida de sus amigos. Este hombre, de 70 años, cada Día de Muertos acude al cementerio municipal de San Pedro Tlaquepaque, en la Colonia Centro, a visitar a sus “mejores amigos”.

Ahora, sus familiares lo acompañaron a visitar las tumbas, donde descansan los restos de quienes fueron compañeros en el sindicato gastronómico “Ricardo Gómez Magón”. Este grupo, que cumple 79 años de su creación, tiene como uno de sus fundadores a Villalvazo.

A unos cuantos pasos de la entrada principal del panteón se encuentra una capilla muy peculiar. Es la de la “Unión de Empleados de Cantinas”; la cual guarda los restos de 78 de sus ex miembros.

Es una tradición que no muere, y la idea es que los 300 agremiados que existen, “algún día, pero sólo los que gusten porque no es a la fuerza, permanezcan juntos, no sólo como un grupo, sino como hermanos tal y como los fundadores, quienes ya se nos adelantaron en el camino lo han hecho”.

Además de Pedro, están con vida Anacleto Gómez Maldonado y Pilar Valencia, fundadores también sindicato gastronómico “Ricardo Gómez Magón”.

Por su parte, José Luis Cruz, hijo de uno de los iniciadores del grupo, afirma que, en su mayoría, las muertes habían sido provocadas por el alcoholismo, un vicio que iniciaron a raíz del medio que los envolvía.

A 79 años de haber sido fundado el sindicato, se han ocupado las 78 tumbas que fueron compradas, el último deceso del grupo ocurrió en 2007. Pero las nuevas generaciones quieren seguir con la tradición, y algunos buscan llegar a un acuerdo para recrear la idea de sus predecesores. Sin embargo, tendrá que ser en otro sitio, pues no hay lugares vírgenes en ese recinto.

Un sinfín de leyendas y hasta quejas se pueden hallar. Muchos llegaron a rezarle a sus fallecidos, pero la sorpresa rebasó los límites y los reclamos no se hicieron esperar por los espacios en mal estado y los robos frecuentes en cada tumba.

FRASE

"Vengo a visitar a los que fueron mis mejores amigos, los que fueron como mi familia. Éramos un grupo unido de trabajadores, entre los cuales había meseros y cantineros."

Pedro Villalvazo, visitante del cementerio municipal de San Pedro Tlaquepaque.

SEIS INCINERACIONES DIARIAS EN EL PANTEÓN DE MEZQUITÁN

¿Cuánto pesan las cenizas de un cadáver?

GUADALAJARA, JALISCO.-
Cinco cuerpos están a la espera de ser cremados durante la mañana del Día de Muertos. Son cuatro adultos y un feto, todos del sexo masculino, anotados en la agenda para entrar al horno del Crematorio Municipal Mezquitán. Cuando salgan, pesarán máximo dos kilogramos, dependiendo de su corpulencia.

La ceniza son los huesos; el resto de lo que conforma al cuerpo desaparece como humo. El hueso calcinado tiene un color claro, en algunos casos se acerca al gris y una consistencia granulada. “Mucha gente piensa que sale puro polvo, y no es cierto”, defiende Andrés Alonso, uno de los dos técnicos cremadores del Panteón de Mezquitán.

Dicho crematorio comenzó en 1970: fue el primero de la Zona Metropolitana de Guadalajara, explica su administrador, Eduardo Torres de la Mora. Posteriormente, se establecieron dos centros públicos más y otros cuatro privados. Para decidir a qué crematorio llevar a un cadáver, el criterio es la cercanía.

Entre cadáveres, fetos y otras partes del cuerpo que llegan independientes, el promedio diario de incineraciones en este centro es de seis; de todos ellos se encarga la funeraria.

“Lo único que los ciudadanos pueden traer son los restos áridos, los puros huesitos. Cuando los sacan de aquí de la tumba, los traen en una bolsa, se incineran y ya se los llevan”, explica el administrador.

El cuerpo llega embalsamado, completamente listo. La apariencia con la que decidieron velarlo es la misma con la que entra al horno. Antes, un médico firmó el certificado de defunción, se rindieron cuentas al Registro Civil y se hizo un pago de dos mil 68 pesos.

Turno preferente tienen los cuerpos que lleva el Servicio Médico Forense; su estado en descomposición les da urgencia para ser incinerados. Algunos llegan incluso con larvas. Si pudiera comparar su olor, dice Andrés Alonso, sería “más feo que un perro muerto”.

De 10 a 15 minutos tiene la familia para decir adiós. Los despidos se acaban conforme entra el ataúd y se cierra la puerta de la zona de los hornos. Lo que pasa adentro es trabajo de Andrés y su hermano.

El cuerpo es acostado en una camilla, y en esa posición es incinerado a una temperatura de 800 grados durante dos o tres horas, pero desde los primeros 60 minutos los técnicos abren las compuertas para ver cómo va el proceso; alcanzan a ver la cabeza por atrás de la estructura.

Se acaba la cremación y los restos se enfrían en una mesa; luego los trituran en una máquina similar a una licuadora de cocina y se meten a una bolsa negra. Así se entregan las cenizas a los familiares.

Hay ocasiones en las que el trabajo se intensifica en el momento de entrega: algunas familias se pelean por las cenizas, y a otras incluso les cuesta creer que es su familiar el que está en los restos. “Piensan que se revuelven con cenizas de otros cuerpos, pues todavía no está el hábito de la cremación; apenas se está dando. Como está prohibido que entren los familiares a ver, les entra la desconfianza”, relata Eduardo Torres.

En el Panteón de Mezquitán los nichos sólo se rentan. La cuota es de 960 pesos por seis años. Esto, la escasez de espacios en los panteones y el terror que tienen algunas personas de ser enterradas son las razones del auge que actualmente gozan las cremaciones, concluye Eduardo Torres.

FRASE


"(Los familiares) piensan que (los restos mortales) se revuelven con cenizas de otros cuerpos. Como está prohibido que entren los familiares a ver, les entra la desconfianza."

Eduardo Torres de la Mora
, administrador del Crematorio Municipal Mezquitán.

UNA PARROQUIA ALOJA URNAS PROVISIONALMENTE

Nichos para seres queridos esperan al Santuario de los Mártires

GUADALAJARA, JALISCO.-
Los nichos para depósitos de cenizas en el Santuario Mártires de Cristo han estado a la venta desde 2007, mientras que la conclusión del recinto se prevé para mediados de 2013, confirmó Eloisa Osorno, coordinadora del proyecto  de venta de nichos.

“La gente que ha confiado en este proyecto sabe que el Santuario nos lo van a entregar el año que entra, pero si en un momento dado necesitan hacer el uso inmediato, contamos con nichos en la Parroquia Nuestra Señora de la Paz (ubicada en la Colonia Americana)”.

El recinto prestó provisionalmente cinco mil nichos, con intervención de la Arquidiócesis de Guadalajara, para quienes compren en el Santuario de los Mártires y los necesiten antes de que éste concluya en su construcción.

De los espacios ofrecidos en Nuestra Señora de la Paz se ha utilizado alrededor de la mitad; éstos se desocuparán cuando las cenizas se trasladen al Santuario.

El proyecto arquitectónico contempla alrededor de 60 capillas diseñadas en homenaje a cada uno de los Santos Mártires. Por oratorio, informó la coordinadora, habrá aproximadamente 760 nichos; es decir, de ahí se desprende que en total serían más de 40 mil los espacios para cenizas.

El precio varía según la capacidad y la forma de pago. En esta venta interviene la compañía Autofin. “Para comprar un nicho, nada más necesitas acercarte a una de nuestras oficinas con una copia de tu (credencial del) IFE”.

El sepulcro básico tiene capacidad para dos urnas y cuesta 10 mil 200 pesos de contado; también se puede comprar a través de un banco por 12 mil pesos a 12 meses sin intereses, y la otra forma de pago es por autofinanciamiento, durante 15 meses, una cuota de 928 pesos. Los precios aumentan según el número de urnas; la capacidad máxima de los nichos es de seis.

El dinero recaudado se destina a la edificación del recinto. “Ayuda a la edificación del Santuario Mártires de Cristo y recibe un nicho”, anuncia la página oficial de la venta de los sepulcros.

Sobre cuántos nichos se han vendido, respondió que es un dato que se reserva la empresa.

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